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La discusión se abrió luego de que el fundador de Mercado Libre cuestionara el relevamiento de ventas minoristas de CAME. Mientras la entidad pyme sostiene que el comercio de cercanía sigue en retroceso, los datos de la plataforma muestran un fuerte crecimiento del canal online. Los especialistas advierten que ambas realidades pueden convivir.
El debate sobre el comportamiento del consumo volvió a instalarse en el centro de la discusión económica. Esta vez, el punto de partida fue el cruce entre el fundador de Mercado Libre, Marcos Galperín, y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), a partir de los últimos datos sobre ventas minoristas.
CAME informó que las ventas de los comercios pymes cayeron 3,8% interanual en julio y 2,1% frente a junio. Con ese resultado, acumularon un retroceso de 2,7% durante los primeros siete meses del año.
Galperín cuestionó la lectura del informe y planteó que las estadísticas no estarían contemplando el crecimiento del comercio electrónico. En particular, señaló que el volumen bruto de mercancías (GMV) de Mercado Libre en Argentina aumentó 38% interanual en moneda constante durante el segundo trimestre.
“Alguien debería comparar el volumen de todo lo que mide la CAME vs. el volumen que transacciona Mercado Libre Argentina”, planteó el empresario en X.
Desde CAME respondieron que ambas mediciones parten de universos diferentes. La entidad explicó que su relevamiento no busca medir el comercio total, sino la evolución de las ventas de comercios pymes, con foco en establecimientos de cercanía y productos de consumo básico.
Además, precisaron que la muestra contempla más de 1.000 comercios de distintas regiones del país y que también incorpora las ventas realizadas por esos mismos establecimientos a través de canales electrónicos.
Dos indicadores que pueden mostrar realidades distintas
El planteo de CAME es que un fuerte crecimiento de una plataforma de comercio electrónico no necesariamente contradice una caída de las ventas de los pequeños comercios.
Desde la Federación Económica del Chaco (FECHACO), conducida por Alfredo González, coincidieron con esa interpretación. Señalaron que la expansión del comercio electrónico puede estar vinculada con cambios en los canales de compra, una mayor participación de determinadas plataformas o una concentración del mercado.
Por eso, sostuvieron que el crecimiento del e-commerce y la contracción de las ventas minoristas pyme pueden darse al mismo tiempo, porque no se trata exactamente del mismo universo económico.
Los propios resultados de Mercado Libre muestran una situación similar. En su último reporte financiero, la compañía informó que el GMV en Argentina creció 38% interanual en moneda constante durante el segundo trimestre, mientras que la cantidad de productos vendidos aumentó 22%.
Al mismo tiempo, la empresa describió el escenario como un “entorno de consumo desafiante” y destacó que continúa ganando participación frente al comercio físico.
Qué muestran los datos del consumo
El relevamiento de CAME mostró que seis de los siete sectores analizados registraron caídas interanuales durante julio.
Los mayores retrocesos correspondieron a textil e indumentaria (-5,6%), bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-5,5%) y alimentos y bebidas (-5,4%).
El único sector que mostró una evolución positiva fue ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con una mejora de 1%.
La explicación de CAME apunta, entre otros factores, al menor impulso generado por el aguinaldo respecto del mes anterior y al mayor peso de las tarifas de servicios de invierno sobre los ingresos de los hogares.
El Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) también mostró una evolución negativa: registró una caída interanual de 1% en junio y un descenso desestacionalizado de 1,6% respecto de mayo.
“Los cambios de comportamiento son enormes”
Para Matías Surt, economista de Invecq, el problema radica en la creciente heterogeneidad de los hábitos de consumo.
“Los cambios de comportamiento son enormes, generan fuerte heterogeneidad y complican bastante cualquier medición”, sostuvo. Sin embargo, consideró difícil que el crecimiento del comercio electrónico alcance para compensar la caída del resto de los canales.
El especialista citó como referencia la evolución de la recaudación de Ingresos Brutos, que registró una caída interanual de 3% durante el primer trimestre.
“En la polémica todos tienen razón”
Juan Pablo Ronderos planteó una mirada similar, aunque con una conclusión más amplia. “En la polémica todos tienen razón”, afirmó durante una entrevista con Infobae en Vivo.
Según el economista, la Argentina atraviesa una transformación profunda en la estructura de los negocios, el mercado laboral y los hábitos de consumo. A ese proceso local se suman fenómenos globales, como la expansión de la inteligencia artificial y los cambios en la calidad del empleo.
Ronderos recordó que, después de la fuerte contracción registrada durante el primer semestre de 2024, el consumo tuvo una recuperación significativa en la segunda mitad de ese año y mantuvo un ritmo elevado durante parte de 2025.
Ese repunte se hizo particularmente visible en los bienes durables. Autos, motos, heladeras y lavarropas mostraron una evolución destacada, y algunos segmentos llegaron durante 2025 a niveles récord de ventas.
Más que una caída, un cambio en la forma de consumir
La discusión entre CAME y Galperín expone, así, una dificultad cada vez más relevante para interpretar la economía argentina: un único indicador puede no alcanzar para describir cómo está consumiendo la población.
No necesariamente existe una contradicción entre una plataforma digital que aumenta fuertemente sus ventas y comercios físicos que pierden facturación. Los consumidores pueden estar comprando más a través de internet, modificando los lugares donde compran, priorizando determinados productos o concentrando sus gastos en bienes específicos.
Por eso, Ronderos advierte que decir simplemente que “no hay consumo” resulta insuficiente.
La clave, según esta mirada, está en que el consumo cambió: cambiaron los canales de compra, los productos elegidos y también los comercios que capturan esa demanda.
Mientras el comercio electrónico gana terreno, los comercios de cercanía enfrentan mayores dificultades y el consumo masivo permanece prácticamente estancado. La discusión, entonces, no parece ser solamente cuánto consumen los argentinos, sino dónde compran, qué compran y quiénes están capturando ese gasto.















