Jueves 13 de agosto de 2026
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Quién es Adriana Baravalle, la especialista en inteligencia artificial que llega a Innovación, Ciencia y Tecnología

6 min de lectura

Investigadora y docente de la Universidad Austral, dirige un laboratorio dedicado a tecnologías emergentes y fundó SynapsIA, un espacio que conecta científicos, empresas e inversores. Asume el cargo en un momento de fuertes desafíos para el sistema científico argentino.

Adriana Baravalle fue designada como nueva secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Especialista en inteligencia artificial, ciencia de datos y ciberseguridad, llega al Gobierno con una trayectoria vinculada tanto a la investigación y la docencia como a la articulación entre el mundo académico, las empresas y los inversores.

Su carrera profesional está estrechamente ligada a la Universidad Austral, donde trabaja desde hace casi tres décadas. Allí desarrolla tareas de investigación y docencia en la Facultad de Ingeniería y, desde 2026, dirige el Laboratorio de Tecnologías Exponenciales, enfocado en inteligencia artificial, computación cuántica y otras tecnologías emergentes.

La nueva funcionaria también es una de las impulsoras de SynapsIA, un foro regional que busca conectar científicos, emprendedores, empresas, organismos públicos e inversores para transformar proyectos tecnológicos en iniciativas concretas.

Una carrera enfocada en inteligencia artificial y tecnología

Baravalle es Analista de Sistemas por la Universidad Nacional de Defensa (UNDEF) y tiene una maestría en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento de la Universidad Austral, institución en la que actualmente cursa un doctorado en Ingeniería.

A lo largo de su carrera se especializó en áreas como inteligencia artificial, ciencia de datos, ciberseguridad, visión por computadora y programación.

También participó en proyectos vinculados con criptografía poscuántica y formó parte de la Mesa de Inteligencia Artificial y Ciberseguridad que trabajó en la elaboración de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial entre 2016 y 2019.

Su experiencia combina investigación básica con aplicaciones concretas. Entre otros proyectos, participó en desarrollos relacionados con visión por computadora aplicada a la salud y sistemas de detección de fraude en el sector financiero.

Además, obtuvo reconocimientos en competencias internacionales de minería de datos organizadas por instituciones como la Universidad de Kioto y la Universidad de Cambridge.

El desafío de retener el talento argentino

Uno de los conceptos que Baravalle repitió durante los últimos años es la necesidad de generar mejores oportunidades para que los científicos y profesionales argentinos puedan desarrollar sus carreras en el país.

En una intervención pública realizada en 2025 resumió esa preocupación al señalar que el talento argentino es extraordinario, pero que muchas veces encuentra mayores oportunidades en el exterior.

La idea también aparece detrás de su trabajo con SynapsIA: crear espacios que permitan vincular el conocimiento generado en universidades y centros de investigación con empresas, inversores y organismos públicos.

“¿Por qué no generamos esas oportunidades acá?”, planteó en una de sus intervenciones.

Su enfoque parte de una premisa: el conocimiento científico no debería quedar aislado de las necesidades productivas, y el sector privado, el Estado y las universidades pueden trabajar de manera coordinada para convertir investigación en innovación.

SynapsIA, el puente entre científicos e inversores

Baravalle integra el grupo fundador de SynapsIA, una iniciativa impulsada desde la Universidad Austral que busca construir un ecosistema regional alrededor de la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes.

El espacio reúne a científicos, emprendedores, empresas, inversores y funcionarios y promueve proyectos vinculados, entre otras áreas, con la salud y el agro.

La lógica es generar un punto de encuentro para que los investigadores puedan encontrar financiamiento, socios y oportunidades de aplicación para sus desarrollos.

Baravalle ha señalado que uno de los principales obstáculos consiste justamente en lograr que actores de ámbitos diferentes se sienten a trabajar sobre un mismo problema.

Su propuesta es construir redes colaborativas que permitan compartir conocimiento y acelerar el paso desde la investigación hacia aplicaciones concretas.

Su mirada sobre la inteligencia artificial

La nueva secretaria considera a la inteligencia artificial una tecnología transversal y de uso dual, capaz de generar beneficios pero también riesgos dependiendo de la forma en que sea utilizada.

Desde su perspectiva, la IA puede automatizar tareas que anteriormente requerían trabajo manual y liberar tiempo para actividades de mayor complejidad.

Pero también advierte sobre la necesidad de adoptar una mirada crítica. Para Baravalle, incorporar inteligencia artificial no consiste simplemente en utilizar herramientas nuevas: requiere capacitación permanente, comprensión de sus limitaciones y capacidad para evaluar críticamente los resultados que producen los sistemas.

En ese sentido, sostiene que el valor de la tecnología depende tanto de sus capacidades como del propósito con el que se la utiliza.

Qué organismos quedan bajo su órbita

Baravalle asume en un contexto de cambios dentro de la estructura del Estado.

La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología mantiene bajo su órbita organismos centrales para el sistema científico argentino, entre ellos el CONICET, la CONAE y el Banco Nacional de Datos Genéticos.

El nuevo esquema administrativo también modificó la dependencia de otros organismos tecnológicos y de infraestructura, como Enacom, Arsat y Correo Argentino.

La nueva funcionaria deberá, por lo tanto, gestionar una agenda que combina investigación científica, innovación tecnológica y transformación digital.

Asume en medio de una fuerte tensión con el sector científico

El nombramiento se produce en un momento especialmente delicado para la ciencia argentina.

La preocupación por el financiamiento y las condiciones de trabajo llevó a investigadores y referentes del sector a movilizarse recientemente en reclamo de mayores recursos y de políticas que permitan sostener los proyectos de investigación y la incorporación de nuevos profesionales.

Desde distintos sectores científicos advierten sobre el impacto de la reducción de fondos, el deterioro salarial y la suspensión de convocatorias.

Baravalle llega al cargo con un perfil que pone el acento en la innovación, la articulación público-privada y la generación de oportunidades para el talento local.

Ahora deberá trasladar esa visión al ámbito de la gestión pública y afrontar uno de los principales desafíos de la ciencia argentina: lograr que el conocimiento y los profesionales formados en el país puedan convertirse en innovación y desarrollo sin que las oportunidades estén obligadamente fuera de sus fronteras.

Su propia trayectoria sintetiza buena parte de esa apuesta: conectar ciencia, tecnología, capital y talento para que las ideas puedan transformarse en proyectos concretos dentro de la Argentina.

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