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Los títulos públicos encadenan 11 caídas consecutivas y la Bolsa porteña cedió 1,5%. La cautela de los inversores se profundiza por débiles datos macroeconómicos y un contexto internacional adverso.
El mercado financiero argentino atraviesa una jornada de marcada debilidad, caracterizada por la caída de bonos y acciones, la firmeza de las divisas y un alza generalizada del riesgo país. El indicador que elabora JP Morgan trepó 32 unidades hasta ubicarse en los 641 puntos básicos, alcanzando su valor máximo en lo que va del año.
La suba del indicador reflejó un nuevo retroceso en los bonos soberanos en dólares (Bonares y Globales), que cayeron en promedio un 1,8% en la plaza internacional y sumaron 11 ruedas consecutivas en terreno negativo. En simultáneo, el índice líder S&P Merval de la Bolsa de Buenos Aires retrocedió un 1,5% hasta los 2.850.000 puntos, hilvanando su sexta baja consecutiva con un acumulado en torno al 7%.
Actividad en baja, licitación clave y confianza
El pesimismo entre los operadores responde a la difusión de datos macroeconómicos desfavorables, entre ellos la contracción de la actividad económica en julio, la caída del consumo y el repunte de la pobreza al 32,3%. A este panorama se sumó la baja del 5,9% en el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella, que se posicionó en 1,94 puntos e igualó el registro más bajo de la gestión actual.
En este contexto, la Secretaría de Finanzas lleva a cabo una licitación de deuda en moneda local de corto plazo para hacer frente a vencimientos por $8,1 billones (unos USD 5.300 millones). La oferta del Tesoro está integrada por Lecap, Lecer, Bontam y títulos dollar linked, sin incluir papeles con vencimiento posterior a diciembre de 2027.
Retroceso en Wall Street y clima externo complejo
La racha negativa golpeó a los certificados de acciones argentinas que cotizan en Nueva York (ADR), con caídas encabezadas por Central Puerto (-6%) y Bioceres (-4,3%).
El escenario local se ve condicionado por variables externas desfavorables: las tasas de interés de largo plazo de los bonos del Tesoro de EE. UU. permanecen en máximos por encima del 5%, lo que incrementa el costo de financiamiento para los países emergentes. A la par, los principales índices de Wall Street ceden hasta 1%, mientras que la cotización del petróleo crudo Brent trepó más del 3% para situarse en USD 107,70 por barril.















