Así es el Su-57D, el nuevo caza ruso diseñado para controlar drones y redefinir el combate aéreo

Rusia presentó una nueva versión biplaza de su caza furtivo Su-57, preparada para coordinar operaciones con drones de combate y reforzar sus capacidades en plena competencia tecnológica con Occidente

Rusia dio un nuevo paso en la evolución de su aviación militar con la presentación del Su-57D, una variante biplaza de su caza de quinta generación desarrollada para operar de manera coordinada con drones de combate y ejecutar misiones en red dentro del campo de batalla moderno.

La nueva aeronave fue analizada en Infobae en Vivo por el especialista en defensa y relaciones internacionales Andrei Serbin Pont, quien explicó que el proyecto forma parte de una estrategia más amplia orientada a integrar aeronaves tripuladas y no tripuladas en operaciones conjuntas.

“Lo que voló esta semana fue una nueva variante de este caza de quinta generación que Rusia viene desarrollando desde hace años y que ahora incorpora capacidades de control y coordinación de drones”, señaló el analista.

Integración con drones y guerra aérea en red

El principal diferencial del Su-57D es su capacidad para operar junto al dron pesado S-70 Okhotnik, concebido como un “acompañante leal” capaz de ejecutar ataques, reconocimiento y tareas de apoyo electrónico mientras es coordinado desde el propio caza tripulado.

Según Serbin Pont, este concepto —que también exploran Estados Unidos y otras potencias militares— apunta a transformar la lógica tradicional del combate aéreo mediante sistemas distribuidos y operaciones cooperativas entre plataformas.

“Es un binomio con el que Rusia viene experimentando desde hace tiempo. Occidente tiene sus propias variantes, pero Moscú lleva años probando este esquema”, explicó.

La versión biplaza permitiría que uno de los tripulantes se concentre específicamente en la gestión táctica de drones, sensores y armamento inteligente durante la misión.

Un diseño diferente al de los cazas occidentales

Aunque el Su-57 suele ser comparado con modelos como el F-22 Raptor, el F-35 Lightning II o el J-20 chino, el especialista remarcó que la filosofía rusa detrás de este desarrollo es distinta.

“La concepción rusa de estas aeronaves no es la misma que tienen Estados Unidos, Europa o China”, afirmó.

En ese sentido, explicó que Rusia priorizó características heredadas de los cazas pesados soviéticos, como la maniobrabilidad, el alcance y la velocidad supersónica sostenida, incluso por encima de ciertos estándares de furtividad.

El Su-57D incorpora capacidad de supercrucero, es decir, puede mantener velocidad supersónica sin utilizar postcombustión, gracias al desarrollo de motores específicos como los AL-41 y los nuevos AL-51.

Producción limitada y dificultades por sanciones

El programa Su-57 enfrentó múltiples retrasos desde su lanzamiento, especialmente tras las sanciones internacionales impuestas a Rusia desde el inicio de la guerra en Ucrania.

Serbin Pont recordó que Moscú proyectaba contar con al menos 78 unidades operativas para 2027, aunque actualmente los estimados rondan apenas las 27 aeronaves.

“Rusia se había vuelto dependiente de ciertos componentes occidentales que dejaron de estar disponibles desde 2022”, sostuvo.

Durante los primeros años del conflicto, la industria rusa logró mantener entregas utilizando reservas previas de componentes importados. Sin embargo, posteriormente la producción comenzó a desacelerarse y algunos períodos registraron incluso ausencia de nuevas entregas.

Misiles de largo alcance y experiencia real de combate

El especialista destacó que el Su-57 no busca reemplazar completamente a otros cazas rusos, sino complementar capacidades mediante guerra en red, integración de drones y uso de armamento avanzado.

Entre esos sistemas sobresalen los misiles aire-aire R-37, capaces de alcanzar blancos a distancias cercanas a los 300 kilómetros.

“Han sido especialmente letales contra la aviación ucraniana porque permiten derribar aeronaves enemigas desde grandes distancias”, explicó.

Además, uno de los puntos que Rusia utiliza como argumento comercial es la experiencia operativa real del Su-57 en escenarios de combate actuales, algo que diferencia al programa ruso de otros desarrollos todavía limitados a pruebas o despliegues experimentales.

Costos, exportaciones y competencia global

En el plano internacional, el Su-57D todavía tiene una presencia reducida. Hasta ahora, Argelia es el único cliente confirmado para la versión de exportación, denominada Su-57E.

El costo estimado de cada unidad oscilaría entre los 100 y 120 millones de dólares, una cifra inferior a la de cazas occidentales como el F-35, aunque con una producción mucho más limitada.

“Cuando comprás un F-35 tenés más de mil unidades producidas y una enorme red logística detrás. Rusia todavía está lejos de esa escala”, señaló Serbin Pont.

Pese a ello, el Su-57D suma radares múltiples, sistemas electroópticos avanzados y capacidades de coordinación con drones que buscan posicionarlo como una de las apuestas rusas para la próxima generación del combate aéreo.

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