El documento, titulado Magnifica Humanitas, será presentado el lunes 25 de mayo ante líderes religiosos, especialistas en tecnología y referentes de la inteligencia artificial, en una señal política inédita del Vaticano
El Vaticano presentará el próximo lunes 25 de mayo la primera encíclica del papa León XIV dedicada íntegramente a la inteligencia artificial y su impacto sobre la dignidad humana. El texto, titulado Magnifica Humanitas —“Magnífica Humanidad”—, marca el primer gran posicionamiento doctrinal de la Iglesia Católica frente a la revolución tecnológica impulsada por la IA.
La presentación oficial se realizará en el Aula del Sínodo y contará con la presencia del propio Pontífice, una participación poco habitual para este tipo de documentos y que, según analistas, refleja la importancia estratégica que el Vaticano le asigna al tema.
Durante su participación en Infobae a la Tarde, el politólogo Tomás Trapé destacó el simbolismo detrás de la encíclica y de la fecha elegida para su firma: el 15 de mayo, exactamente 135 años después de la publicación de la Rerum Novarum de León XIII, el documento que dio origen a la doctrina social moderna de la Iglesia.
“El paralelismo es completamente deliberado. Así como León XIII abordó los desafíos sociales de la Revolución Industrial, León XIV busca intervenir en la revolución tecnológica actual”, explicó Trapé.
La IA como desafío moral y político
La encíclica está centrada en “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial” y plantea una preocupación central: evitar que el desarrollo tecnológico desplace la capacidad humana de decidir.
“Las máquinas tienen que estar al servicio de los hombres y no los hombres al servicio de las máquinas”, resumió Trapé.
El documento retoma advertencias formuladas previamente por el papa Francisco sobre los riesgos de delegar decisiones humanas fundamentales en sistemas automatizados. En ese marco, el Vaticano busca posicionarse en el debate internacional sobre regulación tecnológica, autonomía humana y límites éticos de la inteligencia artificial.
Uno de los conceptos centrales que atraviesa el texto es el de human in the loop, es decir, la necesidad de que exista siempre supervisión y decisión humana en procesos críticos mediados por IA.
El invitado que convirtió la presentación en un mensaje político
La lista de invitados a la presentación generó especial atención en ámbitos tecnológicos y diplomáticos. Entre los expositores estarán el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe; el cardenal Michael Czerny, referente del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral; y la teóloga congoleña Leocadie Lushombo.
Sin embargo, el nombre que más repercusión provocó fue el de Christopher Olah, cofundador de Anthropic y uno de los principales investigadores mundiales en interpretabilidad de inteligencia artificial.
“Estamos hablando de una de las personas más importantes del mundo en este debate”, sostuvo Trapé.
La invitación a Olah trasciende lo académico. Anthropic quedó recientemente en el centro de la escena política estadounidense luego de rechazar el uso de sus modelos de IA para vigilancia masiva y sistemas de armas completamente autónomos.
Esa postura derivó en fuertes tensiones con el Pentágono y con sectores cercanos al expresidente Donald Trump. Incluso, el secretario de Defensa Pete Hegseth llegó a catalogar a la empresa como un “riesgo para la seguridad nacional”, una decisión que luego fue bloqueada por la justicia federal estadounidense.
Para los analistas, la presencia de Olah en primera fila durante la presentación de la encíclica constituye una señal política deliberada del Vaticano.
“El Papa está mostrando de qué lado se posiciona en la discusión global sobre inteligencia artificial, autonomía humana y poder tecnológico”, interpretó Trapé.
Una Iglesia que busca intervenir en la revolución tecnológica
León XIV ya había realizado múltiples referencias a la inteligencia artificial desde el inicio de su pontificado. En encuentros con jóvenes, legisladores y especialistas, insistió en que la IA debe ser concebida como una herramienta destinada a potenciar las capacidades humanas y no a reemplazarlas.
En uno de sus mensajes más citados, el Pontífice pidió a los adolescentes utilizar la inteligencia artificial “de tal manera que, si desapareciera mañana, siguieran sabiendo cómo pensar”.
La encíclica Magnifica Humanitas representa ahora el primer intento sistemático de la Iglesia Católica por establecer una doctrina propia frente al desarrollo acelerado de la inteligencia artificial, en momentos en que gobiernos, empresas y organismos internacionales discuten regulaciones para una tecnología que redefine el trabajo, la seguridad, la educación y la vida cotidiana.
Con este documento, el Vaticano busca instalar una idea central: que el progreso tecnológico no puede desligarse de la protección de la dignidad humana.