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El choque entre los dos pilotos en el Gran Premio de Italia expuso las dificultades de la Scuderia para administrar la convivencia interna. Hamilton reclamó mayor autoridad de Fred Vasseur y en Maranello ya aparecen interrogantes sobre el futuro del jefe del equipo.
Ferrari atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada 2026 de Fórmula 1. El conflicto entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc, que tuvo un nuevo capítulo durante el Gran Premio de Italia, dejó al descubierto un problema que va más allá de un incidente en pista: la escudería todavía no parece tener una estrategia clara para administrar a sus dos grandes figuras.
El episodio de Monza, frente a los tifosi, volvió a poner bajo la lupa al jefe del equipo, Fred Vasseur. En el paddock comenzaron a surgir preguntas sobre su capacidad para imponer una línea de trabajo, ordenar la relación entre los pilotos y tomar decisiones en momentos de máxima presión.
Hamilton apuntó contra la estructura de Ferrari
Hamilton fue quien expresó con mayor claridad su malestar después de la carrera en Monza.
El británico ya había cuestionado durante la clasificación la falta de cooperación del lado de Leclerc, una situación que, según consideró, estuvo cerca de dejarlo fuera de la Q3. En la carrera, ambos volvieron a quedar involucrados en un episodio que terminó con un contacto entre los Ferrari.
Después del Gran Premio, Hamilton defendió su manera de competir.
“Yo no corro sucio. Siempre he corrido limpio y justo, y siempre he dejado espacio”, afirmó el siete veces campeón mundial.
Pero su crítica más directa estuvo dirigida hacia la conducción del equipo.
“He llegado al equipo e intentado ser respetuoso con el espacio y, desde luego, no poner al equipo en peligro. Tienen que hablar con Fred sobre la otra parte”, sostuvo.
La frase dejó en evidencia que Hamilton considera que la solución al problema no depende exclusivamente de la relación entre los dos pilotos.
“Al final viene desde arriba. Se traslada hacia abajo, las decisiones. Así que empieza con Fred”, agregó.
Leclerc niega una guerra interna
Del otro lado, Leclerc rechazó la idea de que exista una guerra abierta entre ambos.
El piloto monegasco cuestionó la interpretación que presenta a los dos compañeros como protagonistas de una confrontación permanente y aseguró que no sabe quién está intentando instalar esa narrativa.
Sin embargo, los últimos Grandes Premios alimentaron las dudas.
Tanto en Zandvoort como en Monza, Ferrari tuvo dificultades para gestionar situaciones en las que sus dos pilotos rodaban cerca y uno necesitaba que el otro colaborara para obtener un mejor resultado.
El problema es especialmente sensible porque Ferrari decidió mantener a ambos pilotos bajo un esquema de igualdad, sin establecer públicamente un número uno.
El dilema de Vasseur: Hamilton o Leclerc
La situación coloca a Vasseur frente a una decisión complicada.
Leclerc es una de las piezas centrales del proyecto a largo plazo de Ferrari y renovó su contrato hasta 2030. El monegasco representa además la continuidad de un piloto formado dentro del universo de la Scuderia.
Hamilton, en cambio, llegó con un peso histórico excepcional. Es uno de los pilotos más exitosos de la Fórmula 1 y su incorporación elevó notablemente la exposición internacional de Ferrari.
El británico también aportó experiencia acumulada durante sus años en Mercedes y comenzó a tener una influencia cada vez mayor sobre distintos aspectos del funcionamiento del equipo.
La cuestión, entonces, no pasa solamente por decidir quién tiene razón en cada incidente. Ferrari debe definir cuánto poder está dispuesto a concederle a Hamilton sin alterar el lugar que Leclerc ocupa dentro del proyecto.
La comparación con McLaren
Vasseur intentó explicar la postura de Ferrari a partir de lo sucedido en McLaren durante la temporada anterior, cuando el equipo debió administrar la rivalidad entre Oscar Piastri y Lando Norris.
La preocupación del francés es que una decisión demasiado temprana a favor de uno de los pilotos pueda terminar perjudicando las posibilidades de la escudería en el campeonato.
Hamilton, sin embargo, interpreta el problema de otra manera: para él, Ferrari carece de reglas suficientemente claras.
Esa ausencia de un código interno deja a Vasseur en una posición incómoda. Si interviene demasiado, corre el riesgo de favorecer a uno de sus pilotos. Si no interviene, puede transmitir una imagen de falta de autoridad.
¿Está en riesgo el puesto de Fred Vasseur?
Por ahora, no existe una confirmación de que Ferrari haya decidido reemplazar a Vasseur. Las versiones que circulan en el paddock apuntan más a una discusión sobre su capacidad para ejercer mayor autoridad que a una decisión concreta de despedirlo.
De todos modos, algunos nombres comenzaron a aparecer como posibles alternativas si la situación se deteriora.
Uno de ellos es Antonello Coletta, responsable del programa de Ferrari en el Campeonato Mundial de Resistencia y una figura con peso dentro de Maranello.
Otro nombre que volvió a aparecer en las especulaciones es Christian Horner, quien busca desde hace tiempo una vía para regresar a la Fórmula 1 después de su salida de Red Bull.
Por ahora, se trata de versiones y no de decisiones oficiales.
Hamilton y una influencia cada vez mayor
La llegada de Hamilton a Ferrari implicó desde el comienzo mucho más que la contratación de un piloto.
El británico aportó experiencia, conocimiento y métodos de trabajo adquiridos durante su extensa etapa en Mercedes. Con el paso de los meses, además, comenzó a tener mayor incidencia en decisiones relacionadas con el funcionamiento de la estructura.
Uno de los ejemplos señalados en el entorno de la Scuderia fue el cambio de proveedor de sistemas de frenado hacia Carbon Industrie, una modificación que Hamilton habría impulsado y que Ferrari aceptó pese a su histórica relación con Brembo.
El episodio fue interpretado como una señal de que el equipo estaba dispuesto a escuchar cada vez más al británico.
La pregunta ahora es hasta dónde llegará esa influencia.
El problema que Ferrari debe resolver
La apuesta por Hamilton tenía beneficios evidentes: prestigio, impacto comercial, experiencia y la posibilidad de incorporar a Ferrari el conocimiento de uno de los pilotos más exitosos de la historia.
Pero también implicaba un desafío: administrar a una figura con un peso extraordinario dentro y fuera de la pista junto a un piloto que Ferrari considera fundamental para su futuro.
Vasseur sostiene que ambos deben mantenerse en igualdad de condiciones y que la prioridad debe ser el interés colectivo, especialmente en el campeonato de constructores.
Hamilton parece reclamar algo diferente: reglas más claras, decisiones más firmes y una estructura capaz de reaccionar cuando los intereses de los dos pilotos entran en conflicto.
Después de Monza, Ferrari quedó ante una disyuntiva que ya no puede ignorar. O Vasseur logra imponer una autoridad clara y ordenar la convivencia entre Hamilton y Leclerc, o la tensión entre sus dos pilotos puede terminar convirtiéndose en una crisis mucho mayor para la Scuderia.

















