Donald Trump y Xi Jinping coincidieron en que Irán no debe tener armas nucleares y debe reabrir Ormuz

La primera reunión bilateral en Beijing dejó señales de acercamiento en temas energéticos y comerciales, aunque persistieron las diferencias sobre Taiwán y el equilibrio estratégico en Asia.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par de China, Xi Jinping, coincidieron este miércoles en que Irán no debe desarrollar armas nucleares y en la necesidad de garantizar la reapertura del Estrecho de Ormuz al tránsito internacional de hidrocarburos sin restricciones ni peajes.

La definición surgió tras la primera reunión bilateral celebrada en Beijing y fue comunicada oficialmente por la Casa Blanca. Según Washington, ambos mandatarios acordaron que el estratégico paso marítimo debe permanecer abierto para asegurar el flujo global de energía.

El comunicado estadounidense indicó además que Xi expresó su rechazo a la militarización del estrecho y a cualquier intento de imponer derechos de paso sobre la ruta marítima, considerada clave para el abastecimiento petrolero mundial.

En paralelo, el líder chino manifestó interés en incrementar las compras de crudo estadounidense con el objetivo de reducir la dependencia energética de Beijing respecto del Golfo Pérsico.

Comercio, inversiones y cooperación económica

La cumbre también estuvo centrada en la relación económica entre ambas potencias.

Según informó la Casa Blanca, ambos gobiernos analizaron mecanismos para ampliar el acceso de empresas estadounidenses al mercado chino y fomentar inversiones de capital chino en industrias radicadas en Estados Unidos.

Además, discutieron nuevas compras por parte de China de productos agrícolas estadounidenses y aviones comerciales.

Como parte del acercamiento, ambas administraciones acordaron avanzar en la creación de un comité bilateral destinado a gestionar diferencias comerciales y evitar una nueva escalada de conflictos arancelarios.

La reunión contó con la presencia de destacados empresarios y funcionarios estadounidenses, entre ellos Tim Cook, Elon Musk, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el secretario del Tesoro Scott Bessent.

También se abordó la cooperación para reducir el flujo de precursores químicos utilizados para fabricar fentanilo, una de las principales preocupaciones de Washington.

Taiwán, el punto más sensible

Aunque el comunicado de la Casa Blanca evitó mencionar el tema, medios oficiales chinos aseguraron que Xi advirtió a Trump sobre la necesidad de manejar “adecuadamente” la cuestión de Taiwán para evitar tensiones mayores entre ambas potencias.

Según la versión difundida por Beijing, el presidente chino sostuvo que un manejo incorrecto del conflicto podría derivar en “enfrentamientos” o incluso poner en riesgo la estabilidad bilateral.

Taiwán continúa siendo uno de los principales focos de tensión entre Washington y Beijing. China considera a la isla como parte de su territorio y no descarta una eventual reunificación por la fuerza.

En diciembre pasado, Trump autorizó un paquete militar por USD 11.000 millones destinado a Taiwán, aunque la entrega todavía no se concretó.

La isla posee además un enorme valor estratégico y económico, ya que allí se producen algunos de los chips más avanzados del mundo.

Una cumbre con resultados limitados

La reunión se desarrolló durante aproximadamente dos horas en el Gran Salón del Pueblo y continuará con un último encuentro privado entre ambos mandatarios antes de la salida de Trump de Beijing.

Pese al tono diplomático y a los acuerdos parciales, no se esperan avances significativos en cuestiones sensibles como la guerra en Medio Oriente, la disputa tecnológica entre ambas potencias o el conflicto alrededor de Taiwán.

Antes del viaje, Trump había intentado que China utilizara su influencia sobre Irán para presionar por el fin del conflicto en la región y la reapertura de Ormuz, aunque moderó públicamente sus exigencias en la previa de la cumbre.

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