Imputada en la causa Rudnev: «Me tienen retenida en Argentina contra mi voluntad hace nueve meses»

Ksenia Tarakanova denunció una detención irregular, la ausencia de pruebas y calificó la acusación de trata como «un absurdo». Su testimonio se suma al de Elena Makarova y profundiza la crisis de la causa.

La causa Rudnev acumula testimonio tras testimonio que golpea la hipótesis de la fiscalía. Esta vez fue Ksenia Tarakanova, una de las imputadas, quien rompió el silencio en una entrevista pública. Su mensaje fue directo. «Me tienen retenida en este país contra mi voluntad», afirmó. Y agregó un dato que marca la gravedad de la situación: lleva nueve meses en esa condición.

Tarakanova describió una vida completamente alejada del perfil que la acusación le atribuye. Según relató, toda su trayectoria fue en el mundo empresarial. «Siempre me dediqué a los negocios y trabajé con marcas a nivel internacional», explicó. También afirmó poseer propiedades en Rusia que le generan ingresos. Sin antecedentes penales. Sin conflictos previos con la ley. Por eso, aseguró, la situación le resulta imposible de comprender. «Todo lo que está pasando es un absurdo que no puedo entender», sostuvo.

«Una persona sin uniforme me obligó a entregar mi pasaporte y mi teléfono»,

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«Es todo un teatro absurdo»

Según su relato, la detención ocurrió en marzo de 2025 de forma abrupta y sin las formalidades mínimas. «Una persona sin uniforme me obligó a entregar mi pasaporte y mi teléfono», describió. No pudo comunicarse con su familia. Tenía un vuelo programado a Uruguay. Lo perdió. Y desde ese momento quedó atrapada en un proceso judicial que, a su entender, carece de sustento real.

«Hace nueve meses que me mantienen en Argentina sin pruebas ni explicaciones», denunció. Ese período de incertidumbre dejó marcas: «Ya no tengo fuerzas para seguir esperando», admitió. Sin embargo, a pesar del desgaste, su postura es clara: no piensa callar.

La imputada describió una audiencia ante el juez Gustavo Villanueva como un momento de alivio momentáneo. «Me dieron la palabra, conté todo y nos dejaron ir», relató. En esa instancia recuperó su pasaporte. Sin embargo, nuevas decisiones judiciales revirtieron el escenario. «No entiendo qué pasó después, todo volvió a ser ilógico», afirmó.

El eje central: ¿hay pruebas?

El cuestionamiento más contundente de Tarakanova apunta a la ausencia de evidencia concreta. Para ella, la causa se sostiene sobre una narrativa construida, no sobre hechos verificables. «Es todo un teatro absurdo», sostuvo. Y fue más lejos: «Es una historia fuerte que sirve para manipular».

Su mirada sobre el uso del delito de trata en Argentina es categórica. «En Argentina parece que cualquiera puede ser acusado de esto sin pruebas», afirmó. La frase resume una crítica que ya circula en el expediente desde la defensa de Rudnev, pero que ahora llega desde una de las propias imputadas.

También lanzó una acusación de fondo sobre las motivaciones del proceso. «Parece que alguien necesita justificar gastos o inventar causas», señaló. Sin nombrar a nadie en particular, la frase instala la sospecha sobre los resortes que mueven la investigación.

«¿Yo parezco una víctima?» — Ksenia Tarakanova, imputada en la causa Rudnev.

Qué sigue

El testimonio de Tarakanova llega en simultáneo con el de Elena Makarova, la mujer señalada por la fiscalía como víctima de trata, quien también negó los hechos y dijo que nunca conoció a Rudnev. Dos voces desde adentro de la causa apuntando en la misma dirección: la ausencia de sustento real en la acusación.

Con la prisión domiciliaria de Rudnev ya otorgada por el juez Villanueva y avalada por múltiples actores del proceso, el expediente enfrenta una presión creciente. Tarakanova fue categórica sobre lo que viene: «Nadie me va a callar, voy a seguir hablando y denunciando esto».


«Soy extranjera y tengo derechos, pero todo lo que pasa es un descontrol total.» — Ksenia Tarakanova.

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