El Tribunal de Revisión ordenó el cambio de régimen. Su abogado cuestionó a la fiscalía: «Después de un año de investigación no apareció una sola prueba nueva».
Konstantin Rudnev dejará en las próximas horas la unidad penitenciaria de Rawson donde estuvo detenido más de doce meses. El ciudadano ruso de 57 años, acusado de liderar una presunta red de trata de personas con fines sexuales en Bariloche, fue beneficiado con arresto domiciliario por el Tribunal de Revisión y cumplirá esa medida en la Ciudad de Buenos Aires. El traslado se confirmó para antes del fin de semana.

La decisión judicial marca un punto de inflexión en una causa que, desde la perspectiva de la defensa, nunca tuvo sustento probatorio real. El abogado defensor Martín Sarubbi fue directo en su evaluación: «Después de un año de investigación no apareció una sola prueba nueva.» Para el letrado, el cambio de régimen no es una concesión: es el reflejo de la debilidad del expediente.
Qué se sabe de la causa
La investigación por presunta trata de personas con fines sexuales lleva más de doce meses en marcha. Sin embargo, según detalló la defensa, los elementos que inicialmente parecían sostener la acusación no resistieron las pericias. Los medicamentos secuestrados que la fiscalía intentó presentar como sustancias ilícitas no eran drogas y ni siquiera estaban vinculados a Rudnev. Tampoco existe evidencia que lo conecte directamente con los domicilios investigados: los contratos de alquiler y registros figuran a nombre de terceros.
Además, la defensa remarcó un dato que considera central: la supuesta víctima del caso negó haber sido víctima de una situación violenta o de abusos. Ese elemento, según Sarubbi, fue omitido deliberadamente en los planteos fiscales.
La fiscalía y el pedido de prórroga
Uno de los puntos más cuestionados por la defensa es el pedido de prórroga de la investigación. Sarubbi planteó la pregunta directamente en la última audiencia: «¿Por qué se necesita otro año más si en doce meses no se hizo nada? No hay cambios, no hay hechos nuevos, no hay evidencia concreta.»
El letrado también apuntó al uso de recursos públicos. Calificó como ineficiente el despliegue operativo realizado durante el año de investigación. «Ese dinero debería destinarse a salud o educación en lugar de un despliegue excesivo de fuerzas de seguridad para un caso sin pruebas», sostuvo.
En cuanto al riesgo de fuga, la defensa también cuestionó la desigualdad de trato. Otros imputados con vínculos más directos con los hechos permanecen en libertad con presentaciones quincenales. «No tiene sentido que solo se le atribuya riesgo de fuga a él», argumentó Sarubbi.
La hipótesis de organización criminal, descartada
La defensa desestimó por completo la existencia de una red transnacional. Según Sarubbi, no hay jerarquías, no hay coordinación documentada ni causas abiertas en otros países. «No se puede hablar de organización internacional solo porque hay ciudadanos extranjeros», concluyó.
Incluso presentó una tesis alternativa: Rudnev sería en realidad una víctima, no un victimario. La defensa sostiene que sus datos personales fueron utilizados sin su consentimiento para estructurar la acusación.
«No hay ninguna prueba de que exista una organización. No hay jerarquías, no hay coordinación ni causas abiertas en otros países.» — Martín Sarubbi, abogado defensor de Rudnev.
Cómo sigue
Con el traslado a Buenos Aires bajo monitoreo electrónico, la causa entra en una etapa decisiva. La fiscalía deberá demostrar si cuenta con elementos reales para elevar el caso a juicio. Si no los tiene, la defensa ya anticipó que el expediente se encamina al sobreseimiento por falta de fundamentos. El reloj judicial corre. Y por ahora, corre en contra de la acusación.
«Ya se gastó un año de presupuesto. Ese dinero debería destinarse a salud o educación.» — Martín Sarubbi.