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La ciudad autónoma de Ceuta atraviesa una de las mayores crisis migratorias de los últimos años luego de que, según las autoridades locales, alrededor de 2.000 personas ingresaran de manera irregular desde Marruecos en apenas cinco días, muchas de ellas bordeando a nado el espigón del Tarajal.
El incremento de llegadas obligó a reforzar los controles fronterizos y llevó al gobierno ceutí a solicitar al Ejecutivo español la declaración de una situación de interés para la Seguridad Nacional, mientras crecen las demandas de mayor cooperación con Marruecos para contener los cruces.
Frontera bajo presión
Durante la jornada del jueves, cientos de personas continuaron ingresando a Ceuta pese al despliegue policial en la frontera.
La Guardia Civil restringió los accesos al paso fronterizo del Tarajal y reorganizó la circulación para evitar el colapso del tránsito legal, mientras agentes intentaban contener nuevos ingresos irregulares.
Las autoridades también informaron que entre los recién llegados hay mujeres y menores de edad, lo que incrementó la presión sobre el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), cuya capacidad se encuentra comprometida.
El pedido de Ceuta al Gobierno español
Frente a la magnitud de la situación, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, mantuvo una conversación con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, para solicitar la activación de mecanismos extraordinarios previstos en la Ley de Seguridad Nacional.
Según explicó el mandatario ceutí, el objetivo es reforzar los recursos disponibles y coordinar una respuesta estatal frente al aumento de los ingresos irregulares.
La petición también fue respaldada por la Junta de Portavoces de la Asamblea de Ceuta, integrada por representantes de distintas fuerzas políticas, que además reclamó el refuerzo de la seguridad en la frontera.
La respuesta del Gobierno
Pedro Sánchez aseguró que el Ejecutivo trabaja para responder a la situación y afirmó que se están movilizando los recursos necesarios en coordinación con las autoridades marroquíes y organismos internacionales.
En paralelo, el Ministerio del Interior informó que el ministro Fernando Grande-Marlaska viajará a Ceuta para supervisar la evolución de la crisis y mantener reuniones con las autoridades locales.
Asimismo, el Gobierno confirmó que España y Marruecos acordaron intensificar la cooperación para agilizar los procedimientos relacionados con las personas que ingresen irregularmente por la frontera ceutí.
La postura de Marruecos
Fuentes diplomáticas marroquíes señalaron que Rabat mantiene la cooperación con España en materia migratoria y atribuyeron el incremento de los intentos de cruce a la actuación de redes dedicadas al tráfico de personas.
Según esa versión, las organizaciones criminales estarían alentando los ingresos irregulares aprovechando interpretaciones erróneas sobre recientes decisiones judiciales relacionadas con la política migratoria española.
Debate político
La situación también generó fuertes reacciones en la oposición.
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, calificó la situación como una crisis de seguridad nacional y reclamó al Gobierno la adopción de medidas extraordinarias para reforzar el control fronterizo.
Por su parte, el presidente de Vox, Santiago Abascal, responsabilizó al Ejecutivo por la gestión migratoria y pidió una respuesta más contundente frente al incremento de los ingresos irregulares.
Una crisis que reaviva el debate migratorio
El aumento de llegadas a Ceuta vuelve a colocar la política migratoria en el centro del debate en España.
Mientras las autoridades buscan contener la presión sobre la frontera y reforzar la atención humanitaria a las personas recién llegadas, el Gobierno español y Marruecos mantienen contactos para coordinar nuevas medidas que permitan reducir los cruces irregulares y recuperar la normalidad en uno de los principales puntos de ingreso hacia territorio europeo.














