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Los escritos fueron entregados a los jueces de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional antes de que confirmaran el procesamiento del empresario por abuso sexual. Seguirá en libertad, aunque con tobillera electrónica.
“Tengo miedo de cruzarme a mi abusador”. “Marcelo Porcel es una persona peligrosa”. “Seguirá abusando a cuanto niño vulnerable tenga acceso”.
Las frases forman parte de las siete cartas que alumnos del colegio Palermo Chico presentaron este jueves ante la Sala IV de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional para pedir la detención de Marcelo Porcel, procesado por abuso sexual y otros delitos vinculados a menores.
Los escritos fueron entregados a los jueces Ignacio Rodríguez Varela, Julio Marcelo Lucini y Hernán Martín López a través del abogado querellante Pablo Hawlena Gianotti, durante una audiencia clave en la que se discutió si el empresario debía continuar el proceso en libertad.
Horas más tarde, el tribunal confirmó el procesamiento de Porcel, ratificó el embargo sobre sus bienes y ordenó la colocación de una tobillera electrónica, aunque rechazó el pedido de prisión preventiva.
“Nos dañó y sigue libre”
En las cartas, las víctimas describieron el miedo, la angustia y la sensación de desprotección que sienten ante la posibilidad de cruzarse con el imputado mientras la causa continúa avanzando.
“Nos dañó, sigue dañándonos, está libre, camina por los mismos lugares que nosotros”, escribió uno de los denunciantes.
El texto agrega: “Evito pasar por las cuadras de su domicilio por miedo a verlo”.
Otro alumno relató el impacto emocional que aún atraviesa: “Pienso en el daño que me hicieron y en la injusticia de que quien abusó de nosotros siga libre”.
“Cuando me tocó vivir el abuso era muy chico. No entendía lo que estaba pasando. Sentí asco, vergüenza y miedo”, expresó.
Aunque las cartas contienen experiencias personales distintas, todas coinciden en un mismo punto: consideran que Porcel representa un peligro y reclaman que sea detenido.
El pedido de las víctimas
Uno de los escritos apunta directamente a la responsabilidad judicial ante una eventual continuidad de los hechos denunciados.
“No tengan dudas de que si nuestra causa solo genera una condena social y no legal, seguirá abusando de niños vulnerables”, sostuvo uno de los menores.
En otra carta, uno de los denunciantes les pidió a los jueces que imaginaran una situación similar atravesada por un familiar cercano.
“Pónganse en nuestros zapatos antes de tomar una decisión”, escribió.
Las víctimas también señalaron que existirían otros menores que todavía no pudieron denunciar por temor.
Qué resolvió la Cámara
Tras la audiencia, la Sala IV confirmó el procesamiento de Marcelo Porcel por abuso sexual gravemente ultrajante agravado por aprovechamiento de una situación de guarda.
La causa incluye denuncias vinculadas a diez menores de entre 11 y 15 años. Además, se investigan presuntos delitos de corrupción de menores y producción de representaciones sexuales de menores sin consentimiento.
Pese al pedido de la querella, los jueces rechazaron dictar prisión preventiva.
Según argumentaron, el empresario posee domicilio estable, arraigo, trabajo conocido y no incumplió las restricciones impuestas durante el proceso judicial.
Sin embargo, el tribunal dispuso que utilice una tobillera electrónica mientras avance la investigación.
Extracción compulsiva de ADN
En una resolución paralela, la Cámara también confirmó la extracción compulsiva de ADN de Porcel para incorporarlo al Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a investigaciones criminales.
La defensa había cuestionado la medida por considerar que vulnera garantías constitucionales y que solo corresponde en casos con condena firme.
No obstante, los jueces entendieron que la legislación vigente permite incluir perfiles genéticos de imputados y procesados, y compararon la medida con la toma de huellas dactilares para identificación.