La advertencia de un demógrafo por la caída de la natalidad: “Hoy tener hijos es la excepción, no la regla”

El cierre de la maternidad del Sanatorio Finochietto encendió una señal de alarma sobre un fenómeno que ya transforma al sistema de salud, las escuelas y la estructura de los hogares argentinos: la histórica caída de la natalidad.

La institución médica, ubicada en el barrio porteño de Palermo, decidió cerrar de manera definitiva su área de obstetricia y neonatología debido a la baja sostenida en la cantidad de nacimientos. El espacio será reconvertido para ampliar sectores quirúrgicos y de atención ambulatoria.

Para CONICET, el dato no representa un hecho aislado sino parte de un cambio demográfico profundo.

En diálogo con Infobae a la Tarde, el investigador y doctor en Demografía Enrique Pelaez sostuvo que el cierre del Finochietto es “un síntoma directo del piso histórico de la natalidad argentina”.

“La tasa de natalidad cayó un 40% desde 2014 y el promedio de hijos por mujer bajó a 1,23. Hoy tener hijos es la excepción, no la regla”, advirtió.

Hogares sin chicos y un cambio de época

El impacto del fenómeno ya se refleja en la composición de los hogares.

Según los datos oficiales citados durante la entrevista, actualmente el 57% de los hogares argentinos no tiene menores de 18 años. En la década del 90, la situación era exactamente la inversa.

“La foto social cambió completamente. Antes predominaban las familias con hijos; ahora crecen los hogares unipersonales y las parejas sin chicos”, explicó Pelaez.

El especialista señaló además que la caída de nacimientos ya empezó a repercutir en otros sectores.

“Hoy hay jardines y escuelas que hacen promociones para captar alumnos, algo impensado años atrás, cuando faltaban vacantes. Esa baja de natalidad va a impactar después en la secundaria, en las universidades y finalmente en el mercado laboral”, afirmó.

Las causas detrás de la baja natalidad

Consultado sobre los motivos de la caída, el demógrafo descartó que la legalización del aborto haya sido determinante.

“La incidencia del aborto legal en la baja de natalidad es marginal, entre un 3 y un 4 por ciento. La tendencia comenzó mucho antes”, sostuvo.

En cambio, vinculó el fenómeno a transformaciones culturales, sociales y económicas más amplias.

“Hay menos mandatos familiares, más proyectos individuales, más años de estudio, mayor inserción laboral femenina y una postergación tanto de las parejas como de la maternidad”, enumeró.

También destacó el rol del acceso a métodos anticonceptivos y de la planificación familiar.

“La gente hoy puede decidir mejor cuándo y cuántos hijos tener”, resumió.

Respecto de la situación económica, Pelaez consideró que influye, aunque no explica por sí sola el fenómeno.

“La inestabilidad laboral pesa, pero hay países desarrollados y sin crisis que tienen tasas de fecundidad incluso más bajas que la Argentina”, señaló.

Jubilaciones, envejecimiento y cuidados

El descenso sostenido de nacimientos también abre interrogantes sobre el sistema previsional y el cuidado de los adultos mayores.

“El esquema jubilatorio fue diseñado para otra realidad demográfica. Ya no existen tres aportantes por cada jubilado. En algún momento habrá que discutir un nuevo pacto intergeneracional”, advirtió.

A eso se suma el envejecimiento poblacional y la transformación de las redes familiares tradicionales.

“En la Ciudad de Buenos Aires casi la mitad de las mujeres mayores de 80 años vive sola. El sistema de cuidados basado exclusivamente en la familia empieza a debilitarse”, explicó.

En ese contexto, reclamó políticas públicas orientadas al acompañamiento de las personas mayores y a garantizar calidad de vida en una sociedad cada vez más envejecida.

Un dato positivo: cayó el embarazo adolescente

Entre los indicadores que destacó como positivos, Pelaez remarcó la fuerte reducción del embarazo adolescente en la última década.

“Hoy el embarazo adolescente es apenas un tercio de lo que era en 2014”, indicó.

Según explicó, esa mejora estuvo asociada a políticas públicas de educación sexual, prevención y acceso a anticonceptivos, como el Plan ENIA.

“La discusión ya no pasa solamente por vivir más años, sino por cómo logramos que esos años adicionales sean vividos con calidad”, concluyó.

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