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El exministro de Producción José Ignacio de Mendiguren se refirió este martes a los agravios que recibió por parte del presidente Javier Milei durante un acto en La Rural y aseguró que analiza iniciar acciones judiciales, aunque aclaró que lo haría por una cuestión institucional y no por motivos personales.
En una entrevista, el exfuncionario sostuvo que las descalificaciones del mandatario no afectan su trayectoria ni su reputación. «El honor no me lo mancilla en lo más mínimo», afirmó al ser consultado sobre la posibilidad de presentar una demanda.
El cruce en La Rural
El episodio ocurrió durante la Exposición Rural de Palermo, donde De Mendiguren asistía como productor agropecuario y participaba de la premiación de la raza cuarto de milla. Según relató, el Presidente lo señaló públicamente y lo responsabilizó por la crisis de la convertibilidad y por haber provocado pérdidas millonarias para el país.
De acuerdo con el exministro, las expresiones generaron sorpresa entre los presentes y modificaron el clima del evento. «Me miraron y me fui. Si me quedaba, no sé qué podía pasar», recordó.
«Es un límite institucional»
Aunque insistió en que los insultos no lo afectan en el plano personal, De Mendiguren explicó que distintas personas de su entorno le recomendaron acudir a la Justicia para evitar que este tipo de episodios se naturalicen.
«Creo que se debe hacer, pero por el país, no por nosotros», sostuvo.
En ese sentido, advirtió que la violencia en el discurso público puede trasladarse al resto de la sociedad y remarcó la responsabilidad que tienen quienes ejercen cargos de conducción.
«La violencia de arriba genera violencia de abajo», señaló.
Un llamado a la convivencia democrática
El exfuncionario también consideró que el episodio excede la discusión entre dirigentes y refleja un deterioro del debate público.
«No puede la Argentina acostumbrarse a estas cosas y que pase», expresó, al tiempo que llamó a preservar la convivencia democrática y el respeto institucional.
De Mendiguren sostuvo que el país atraviesa un momento en el que deberían priorizarse los consensos y advirtió que las descalificaciones personales desde los máximos niveles del poder pueden poner en riesgo ese objetivo.
«Es una responsabilidad de todos nosotros», concluyó.
















