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Mientras el equipo de Luis Caputo apuesta a la desinflación y la homologación de acuerdos paritarios, el ala política reclama medidas orientadas a la «economía de la gente».
A poco de cumplirse el tercer año de la gestión de Javier Milei, la dinámica de la actividad económica genera lecturas encontradas en el interior del Poder Ejecutivo. Pese a la mejora salarial informada por el INDEC y la homologación de 19 convenios colectivos de trabajo por parte de la Secretaría de Trabajo, indicadores como el nivel del Riesgo País por encima de los 700 puntos y la retracción interanual del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de 1,7% reabrieron discusiones en la cúpula oficialista sobre el rumbo a seguir de cara al ciclo electoral de 2027.
Ortodoxia, consumo y proyecciones de actividad
Los puntos principales sobre la controversia económica en el Gobierno abarcan:
- Sostén de la línea ortodoxa: El Ministerio de Economía liderado por Luis Caputo defiende la profundización del proceso de desinflación a través del estricto control fiscal y paritarias alineadas con las pautas oficiales, apalancándose en la obra pública por concesiones, créditos hipotecarios y un balance comercial superavitario.
- Reclamos del ala política: Dirigentes como la senadora Patricia Bullrich y miembros de la Mesa Política piden acompañar la macroeconomía con una flexibilización que reimpulse el consumo, la construcción y la actividad industrial golpeadas por la coyuntura.
- Proyecciones privadas a la baja: La consultora LCG recortó su previsión de crecimiento de la economía para 2026 a la zona del 1% anual, ubicándose por debajo de las estimaciones del 3% contempladas por el Palacio de Hacienda en el proyecto del Presupuesto 2027.
















