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La ciudadana rusa imputada junto a Konstantin Rudnev relató que permaneció esposada durante dos días en la sede de la Policía Federal en Bariloche y denunció otros episodios ocurridos durante su detención, entre ellos un golpe en la cabeza y tareas de limpieza forzada.
Ksenia Tarakanova, una de las ciudadanas rusas imputadas junto a Konstantin Rudnev, denunció públicamente el trato recibido durante su detención en Bariloche. Según su relato, permaneció esposada y sentada en una silla durante dos días en la sede de la División Unidad Operativa Federal (DUOF), en la calle Tiscornia, mientras estuvo arrestada.
Tarakanova se encuentra actualmente en libertad, aunque, al igual que el resto de las personas vinculadas a la causa, tiene prohibido salir de la Argentina. La mujer expuso su versión de los hechos en declaraciones al programa «Tiempo de Policiales», que se emite por streaming, en las que repasó lo vivido desde el momento de su detención hasta que recuperó la libertad.
«Solo imaginen que tú eres turista, estás caminando y de repente, de la nada, la Policía, sin explicar nada, te arranca del lugar donde estás», relató Tarakanova al describir cómo vivió el momento del operativo, según reprodujo el propio programa que la entrevistó.
Problemas de salud durante la detención
Según contó, al momento de ser apresada atravesaba problemas de hipertensión que se habrían agravado a raíz del arresto, a los que se sumó un cuadro cardíaco preexistente. Tarakanova no domina el idioma castellano, por lo que necesitó asistencia para poder transmitir parte de sus respuestas durante la entrevista, algo que, según relató, también complicó su situación en el momento del operativo policial.
La mujer describió el procedimiento de detención como un episodio de fuerte incertidumbre. Relató que, en un primer momento, no comprendía con claridad los motivos del operativo ni las acusaciones que pesaban sobre ella. Según su versión, durante las primeras horas tampoco pudo comunicarse con un abogado ni contar con la asistencia de un intérprete, algo que atribuyó a la forma en que se desarrolló el arresto.
Un episodio de violencia física durante el ingreso
Tarakanova relató además un episodio de violencia física ocurrido al momento de ingresar al lugar de detención. Según contó, cuestionó ante el personal que hubiera hombres a cargo de la custodia de las mujeres detenidas, y aseguró que, a partir de ese reclamo, se desencadenó una situación que calificó como intimidatoria: sostuvo que un hombre la habría hecho ingresar de manera violenta al calabozo y que luego se le acercó mientras le exhibía fotografías.
La mujer pidió que la custodia inmediata estuviera a cargo de personal femenino y afirmó que, durante el procedimiento de detención, sufrió un golpe en la cabeza contra una pared. Según relató, ese episodio habría ocurrido en el momento en que fue reducida por el personal policial.
Tareas de limpieza y otros señalamientos
Entre los episodios mencionados en su testimonio, Tarakanova hizo referencia a tareas de limpieza que, según indicó, se les habría solicitado realizar a las detenidas dentro de la dependencia policial. La mujer calificó esa situación, al igual que otros hechos ocurridos durante su detención, como humillante.
También relató lo sucedido luego de que, se les comunicara una decisión judicial favorable respecto de su libertad. Contó que, al consultar a una integrante de la fuerza policial cuándo podría retirarse del lugar, recibió una respuesta que interpretó como una forma de intimidación, Indicó que al consultar a una integrante de la fuerza cuándo podría abandonar el lugar, la mujer policía le dio una respuesta que interpretó como intimidatoria: «¿Tú sabes contar? ¿Cuántos segundos hay en un minuto, cuántos minutos en una hora y cuántas horas en un día?».
Tarakanova sintetizó el temor que le generó ese tipo de situaciones con una frase: «si se permite esto, ¿qué más puede permitirse?», en referencia al modo en que, según su relato, algunos integrantes de las fuerzas de seguridad se dirigieron a ella.
El planteo giró, según explicó, en torno a la situación de vulnerabilidad de una persona extranjera privada de su libertad y que no comprende el idioma del país en el que se encuentra detenida.
El reclamo por las audiencias judiciales
Uno de los puntos que la imputada consideró más graves desde el plano procesal tuvo que ver con el desarrollo de las audiencias judiciales. Según su relato, durante aproximadamente un año participó de audiencias en las que pidió la palabra en reiteradas oportunidades sin que se le fuera concedida, lo que —sostuvo— la dejó sin una instancia formal para exponer personalmente su descargo ante el tribunal. Tarakanova calificó esa situación como una vulneración de sus derechos y cuestionó que pudiera sostenerse una imputación sin que ella hubiera tenido, una oportunidad adecuada para exponer su posición sobre los hechos investigados.
Consecuencias personales del proceso
La mujer también se refirió a las consecuencias personales que atribuyó al desarrollo de la causa. Relató, visiblemente afectada, que su permanencia forzada en la Argentina modificó sus proyectos de vida y sus vínculos personales, y sostuvo que la persona con la que planeaba casarse encontró información sobre el caso en internet y terminó iniciando una relación con otra mujer.
Pese a los cuestionamientos que formuló hacia distintos funcionarios que intervinieron en el procedimiento, Tarakanova diferenció esas críticas de su percepción general sobre el país: afirmó que le gusta la Argentina y destacó la solidaridad que, según dijo, encontró en numerosas personas durante este tiempo. Sus señalamientos, remarcó, apuntan puntualmente a quienes intervinieron en los episodios que denunció y a las consecuencias que la causa tuvo en su vida cotidiana.
El contexto de la Causa Rudnev
La Causa Rudnev investiga desde hace meses, en el ámbito de la Justicia Federal con asiento en Bariloche, la presunta existencia de una organización dedicada a la trata de personas que habría funcionado bajo la fachada de una comunidad religiosa en la Patagonia argentina. Konstantin Rudnev es señalado como principal referente de esa organización, mientras que Ksenia Tarakanova figura entre las personas imputadas en el mismo expediente.
Todas las personas vinculadas al expediente permanecen, según establece la medida judicial vigente, impedidas de abandonar el territorio argentino mientras dure el proceso. En ese marco se inscribe el testimonio de Tarakanova, que se suma a otras declaraciones públicas realizadas en las últimas semanas por distintas personas relacionadas con la Causa Rudnev, en las que se abordaron aspectos vinculados tanto al fondo de la investigación como a las condiciones en que se desarrollaron las detenciones ordenadas al inicio del expediente.
Ninguna de las autoridades ni de las fuerzas de seguridad mencionadas por Tarakanova en su relato se pronunció públicamente, hasta el momento, sobre las denuncias formuladas por la mujer respecto del trato recibido durante su detención.
El testimonio de Tarakanova se conoció en la misma semana en que otros análisis vinculados al expediente volvieron a poner el foco en la actuación de distintos actores institucionales dentro de la Causa Rudnev, en un proceso judicial que continúa abierto y que, hasta el momento, no cuenta con una resolución definitiva sobre las responsabilidades penales de las personas imputadas.














