4 min de lectura
El diputado nacional advirtió que el rezago en la estructura de consumo y las inconsistencias en el relevamiento de ingresos distorsionan las estadísticas sobre la realidad social del país.
El diputado nacional y economista Martín Lousteau cuestionó severamente la metodología con la que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mide la pobreza en la Argentina. Durante una intervención en Infobae a la Tarde, el legislador sostuvo que existen fallas estructurales tanto en la forma de captar los ingresos de los hogares como en la canasta de consumo utilizada de referencia, lo que genera distorsiones significativas al evaluar la evolución de la vulnerabilidad social.
El cálculo oficial de la pobreza cruza el valor de la Canasta Básica Total (CBT) con los ingresos declarados por las familias en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). «Si medís mal alguna de las dos variables, tu indicador de pobreza está distorsionado respecto a la realidad», advirtió Lousteau, comparando la metodología actual con un «termómetro que mide mal la fiebre».
Los tres factores que distorsionan el indicador
El análisis de Lousteau sobre el mecanismo actual de medición identificó tres ejes problemáticos principales:
- Declaración de ingresos e informalidad: La EPH se basa en la respuesta directa de los encuestados («¿cuánto ganaste?»). Aunque los datos de asalariados formales pueden cruzarse con registros administrativos, en el sector informal y cuentapropista la verificación es compleja. Lousteau indicó que se han detectado subas de ingresos en las encuestas que no coinciden con los registros oficiales, advirtiendo que «si captás ingresos más altos que los reales, estás subestimando la pobreza y sobreestimando qué tan rápido baja».
- Una canasta desactualizada (2004-2005): La línea de pobreza vigente se calcula sobre la estructura de consumo relevada hace dos décadas, ignorando los datos de la encuesta de gastos de 2017-2018. Esto omite cambios clave en el gasto familiar, como el mayor peso que tienen hoy los servicios públicos y las tarifas dentro del presupuesto del hogar.
- El desfasaje temporal y el efecto inflación: Existe un descalce entre el momento en que se miden los precios y el período al que corresponden los ingresos («la canasta es la de hoy, pero tu plata es la del mes anterior»). Además, en contextos de alta inflación, suele registrarse un sesgo de memoria donde los encuestados tienden a subreportar lo que ganaron.
El impacto en los números oficiales frente a las mediciones del CEDLAS
La discusión metodológica cobra relevancia al analizar las trayectorias de los datos. Según la serie oficial, la pobreza mostró una reducción de 10,1 puntos porcentuales al pasar del 41,7% al inicio de la gestión de Javier Milei al 31,6% en el primer semestre de 2025.
Sin embargo, al aplicar las correcciones metodológicas planteadas por el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata, el punto de partida real se ubica en un 43,1%. Bajo este esquema corregido, la pobreza habría sufrido un fuerte pico tras la devaluación y la aceleración inflacionaria de fines de 2023, para luego descender hasta niveles similares a los del inicio del período, sin reflejar una caída tan pronunciada como la informada oficialmente.
Para finalizar, Lousteau remarcó que la sola baja de la inflación resulta insuficiente si no va acompañada de una recuperación genuina del salario real y del empleo: «Si perdés la fuente de trabajo o el salario pierde contra la inflación, tenés más pobres. Para reducir la pobreza de forma sostenida se necesita recuperar el poder adquisitivo y reactivar el mercado laboral».















