La crisis de las perfumerías en Argentina: más de 700 locales cerrados en la última década

El avance de canales irregulares y el ingreso de productos sin control sanitario agravan la situación del sector, que enfrenta caída de ventas y fuerte presión de costos

El cierre de más de 700 perfumerías en Argentina en los últimos diez años refleja una de las crisis más profundas que haya atravesado el sector. La caída sostenida de las ventas, el aumento de los costos fijos y la proliferación de productos importados sin certificación sanitaria configuran un escenario complejo tanto para los comerciantes como para los consumidores.

Desde la Cámara de Perfumerías de la Argentina, su presidente, Julio Vázquez, advirtió en declaraciones a Infobae que la problemática no responde a un único factor, sino a una combinación de transformaciones estructurales que se intensificaron tras la pandemia.

Una tendencia que se arrastra desde hace una década

“El número no corresponde solo a los últimos dos años. Son cierres acumulados a lo largo de diez años”, explicó Vázquez. Según detalló, el proceso comenzó antes de la pandemia y se profundizó con los cambios en los hábitos de consumo, la presión inflacionaria y la expansión de nuevos canales de comercialización.

Actualmente funcionan alrededor de 3.800 perfumerías en el país. Sin embargo, el impacto no es homogéneo: mientras las grandes cadenas mantienen planes de expansión, los comercios medianos y pequeños son los más afectados. “Quien tenía cinco sucursales ahora tiene cuatro. El que tenía una, la cerró”, resumió el dirigente.

El ingreso de productos sin certificación

Uno de los principales focos de preocupación es el ingreso de cosméticos importados sin aval de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

“No nos oponemos a la importación legal. Históricamente convivimos con marcas internacionales habilitadas. El problema es el ingreso de productos sin control sanitario”, sostuvo Vázquez.

Según explicó, muchos de estos artículos se comercializan en grandes superficies, bazares y plataformas online ajenas al circuito formal. A diferencia de las perfumerías habilitadas, estos canales no garantizan trazabilidad ni respaldo ante eventuales reacciones adversas.

“Si un consumidor sufre un problema por un producto comprado fuera del circuito regulado, no existe garantía ni responsable claro”, advirtió.

Contrabando, falsificaciones y sobreprecios

El fenómeno también incluye la falsificación de fragancias. Desde la Cámara alertan sobre la reventa de frascos originales vacíos que luego son rellenados con líquidos de origen incierto y comercializados como auténticos.

“Un frasco importado puede valer $35.000. Se rellena y se vende como original. A veces incluso para nosotros es difícil distinguirlo”, señaló Vázquez.

Paradójicamente, indicó que en tiendas online no oficiales algunos productos pueden llegar a costar hasta un 45% más que en perfumerías tradicionales. “Lo tenemos medido. No siempre lo informal es más barato”, afirmó.

Costos en alza y ventas en baja

El deterioro del sector también responde al desfasaje entre inflación y actualización de precios. Según detalló Vázquez, mientras la inflación general alcanzó el 111% en 2024, los precios de perfumería aumentaron apenas 30%. En 2025, con una inflación del 32%, el rubro ajustó en torno al 20%.

Los alquileres comerciales, en cambio, se actualizan por inflación —medida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)— y presionan directamente sobre la rentabilidad.

“Es imposible sostener los locales con este esquema”, aseguró el dirigente, al tiempo que remarcó el impacto del aumento de servicios y costos operativos.

En cuanto a la actividad, las ventas continúan en retroceso: el sector registró una caída interanual del 12% el año pasado, que se suma a la baja acumulada del 22% entre 2022 y 2024.

Reconversión forzada

Ante este panorama, muchos comerciantes buscan alternativas. Algunos se integran a franquicias, otros migran a nuevos rubros y varios abandonan la actividad definitivamente.

“La mayoría pierde en el proceso”, lamentó Vázquez.

La competencia de farmacias, supermercados y plataformas digitales, sumada al avance de canales no regulados, acelera una transformación que redefine el mapa del sector.

Un mercado en transformación

La crisis de las perfumerías no solo expone una competencia desigual, sino también un problema de seguridad sanitaria y protección al consumidor. Mientras los comerciantes intentan sostener sus negocios en un contexto adverso, el crecimiento de canales irregulares abre interrogantes sobre los controles, la calidad de los productos y el futuro de una actividad histórica en el comercio minorista argentino.

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