La escalada bélica en Medio Oriente golpeó con fuerza a los mercados globales en el inicio de marzo. Las principales bolsas del mundo operan en baja, en un clima de marcada aversión al riesgo, mientras el petróleo y el gas natural se disparan ante el temor a interrupciones en el suministro energético.
El conflicto, que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos, reavivó los temores sobre el tránsito en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de un quinto del comercio mundial de crudo. El impacto fue inmediato: solo las acciones vinculadas al sector energético logran escapar del sesgo negativo que domina a los activos bursátiles.
Wall Street y Europa, en rojo
En Nueva York, los principales índices de New York Stock Exchange y el Nasdaq iniciaron la rueda con pérdidas cercanas al 1%, aunque pasado el mediodía moderaban las bajas a la zona del 0,4%. Los inversores buscan refugio en activos considerados seguros, como el oro y el dólar estadounidense.
En Europa, el índice paneuropeo STOXX Europe 600 retrocede alrededor de 1,8% y toca mínimos de dos semanas. Las plazas de Frankfurt, París y Madrid replican la tendencia negativa, en línea con la fuerte caída registrada previamente en Asia.
Petróleo en alza y temor por el suministro
El barril de Brent llegó a subir cerca de 8% tras los ataques que afectaron infraestructura energética y el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico. El mercado teme un cierre parcial o total del estrecho de Ormuz, paso clave para las exportaciones de crudo de la región.
Las acciones petroleras y del sector defensa son las únicas que muestran avances en los principales mercados, impulsadas por la expectativa de mayores ingresos ante un escenario de precios energéticos más elevados.
Vuelo hacia activos de refugio
“El flujo de capitales está migrando hacia el oro y el dólar estadounidense”, señalaron operadores del mercado. Sin embargo, a diferencia de otros episodios de volatilidad, los bonos del Tesoro norteamericano muestran una dinámica mixta: la búsqueda de cobertura impulsa las compras, pero las expectativas de un rebrote inflacionario por el shock energético presionan al alza los rendimientos.
El encarecimiento del petróleo y el gas reaviva además el riesgo de una inflación global más persistente, lo que podría condicionar futuras decisiones de política monetaria en las principales economías.
Impacto en mercados emergentes
Los activos emergentes también operan bajo presión. En América Latina, las monedas muestran volatilidad y las bolsas acompañan la tendencia negativa global, con excepción de las compañías energéticas.
Para países exportadores de hidrocarburos, un precio del crudo más elevado podría implicar mayores ingresos por exportaciones. Sin embargo, la mayor aversión al riesgo global tiende a encarecer el financiamiento externo y presionar al alza los indicadores de riesgo soberano.
La evolución del conflicto será clave en las próximas jornadas. Los mercados permanecen atentos a cualquier novedad diplomática o militar que pueda alterar el equilibrio actual entre la escalada bélica y la estabilidad del suministro energético mundial.