Miércoles 10 de junio de 2026
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Tocar música fortalece el cerebro

3 min de lectura

La práctica musical se asocia con mejoras en la memoria, la concentración, el aprendizaje y un menor riesgo de deterioro cognitivo, incluso entre aficionados.

Tocar un instrumento no solo es una actividad artística: también puede ser un entrenamiento para el cerebro. Diversas investigaciones científicas sugieren que la práctica musical contribuye al desarrollo de funciones cognitivas clave y podría ayudar a preservar la salud mental a lo largo de la vida.

La ejecución musical exige coordinar múltiples habilidades al mismo tiempo, desde la motricidad fina hasta la atención, la memoria y la imaginación. Por ese motivo, numerosos estudios encontraron que los músicos presentan diferencias estructurales en determinadas áreas cerebrales vinculadas con el pensamiento, el movimiento y el recuerdo.

Además, la evidencia científica señala que quienes practican música suelen mostrar mejores niveles de memoria, planificación y resolución de problemas. Algunos trabajos incluso sugieren una menor sensibilidad al dolor entre las personas con formación musical.

Beneficios desde la infancia

Los efectos parecen ser especialmente importantes cuando el aprendizaje comienza a edades tempranas. Investigaciones realizadas en niños encontraron que estudiar música favorece el desarrollo de conexiones entre ambos hemisferios cerebrales y puede facilitar el aprendizaje de un segundo idioma.

También se observaron mejoras en el razonamiento no verbal y otras habilidades cognitivas vinculadas al desempeño académico.

Una ayuda para el envejecimiento

La práctica musical también podría ofrecer beneficios en la edad adulta y la vejez. Estudios recientes relacionan el aprendizaje y la ejecución de instrumentos con una menor pérdida de memoria y un riesgo reducido de deterioro cognitivo.

Incluso escuchar música de manera habitual parece estar asociado con una mejor salud cerebral. Una investigación realizada con más de 10.000 adultos mayores encontró que quienes escuchaban música regularmente presentaban un menor riesgo de deterioro cognitivo.

Qué instrumentos aportan más beneficios

Algunos estudios sugieren que los efectos pueden variar según el instrumento. Los pianistas y músicos de viento-metal mostraron mejores resultados en memoria de trabajo, mientras que los intérpretes de viento-madera destacaron en funciones ejecutivas. Los cantantes, por su parte, obtuvieron mejores puntuaciones en razonamiento verbal.

Más allá de las diferencias, los investigadores coinciden en un punto: hacer música activa circuitos cerebrales vinculados al placer, reduce el estrés y favorece la interacción social, factores que también contribuyen al bienestar general.

Por eso, ya sea a nivel profesional o como afición, tocar música aparece como una de las actividades más completas para mantener el cerebro activo y saludable.

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