Martes 21 de julio de 2026
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Internas y autocrítica en el Gobierno por la comunicación durante el cierre del Mundial

4 min de lectura

La derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial 2026 no solo dejó consecuencias deportivas. También abrió un frente de cuestionamientos dentro del Gobierno nacional, donde reconocen que la estrategia de comunicación durante los últimos días del torneo estuvo marcada por contradicciones, mensajes cruzados y decisiones que terminaron generando más polémica que respaldo.

En la Casa Rosada admiten, puertas adentro, que hubo errores en el manejo del tramo final del Mundial. El anuncio frustrado de un feriado nacional, los reiterados gestos del presidente Javier Milei hacia el plantel que nunca fueron respondidos y la controversia por declaraciones del vocero presidencial Adrián Ravier alimentaron el malestar interno.

La idea inicial era mantener silencio

Según trascendió desde distintos sectores del oficialismo, la intención original era evitar cualquier intervención pública que pudiera ser interpretada políticamente mientras la Selección disputaba el torneo.

«Lo mejor era no hablar de nada», fue la postura que, aseguran, predominaba entre algunos funcionarios cercanos al asesor Santiago Caputo en la previa de la final.

Sin embargo, esa estrategia terminó diluyéndose con el correr de los días.

El feriado que nunca fue

Uno de los episodios que más repercusiones generó fue el anuncio de un posible feriado nacional para recibir a la Selección.

La posibilidad comenzó a circular de manera informal y luego fue reforzada por publicaciones del propio presidente Javier Milei, lo que generó expectativas entre los hinchas.

Finalmente, tras la derrota frente a España y la decisión del plantel de no realizar festejos públicos, la medida quedó sin efecto.

Dentro del Gobierno reconocen que esa situación generó confusión y que podría haberse evitado con una comunicación más prudente.

Los guiños que no tuvieron respuesta

Otro de los puntos que generó incomodidad en Balcarce 50 fue la falta de respuesta del plantel a distintos gestos públicos del Presidente.

Durante el Mundial, Milei había manifestado en varias oportunidades su apoyo a la Selección e incluso ofreció la Casa Rosada para una eventual celebración.

Sin embargo, tras la final, varios referentes del equipo decidieron permanecer en el exterior y el resto de la delegación regresó al país sin realizar ningún acto oficial.

Ante ese escenario, el Gobierno optó por retirar cualquier presencia política del operativo de recepción en el predio de Ezeiza.

El traspié de Adrián Ravier

La situación también se vio atravesada por la polémica generada por el vocero presidencial, Adrián Ravier, quien utilizó la expresión «país bananero» al referirse a la política exterior vinculada al reclamo por las Islas Malvinas.

Aunque posteriormente aclaró que sus palabras habían sido sacadas de contexto y aseguró que no considera a la Argentina un «país bananero», la frase provocó críticas tanto desde la oposición como dentro del propio oficialismo.

Según trascendió, algunos funcionarios consideran que esa expresión nunca debió haberse utilizado.

El debate por Malvinas

La polémica también alcanzó el posicionamiento oficial sobre el reclamo argentino por las Islas Malvinas, luego de que los jugadores exhibieran una bandera alusiva durante el Mundial.

Mientras el presidente Milei evitó pronunciarse directamente sobre el gesto del plantel, distintos referentes del oficialismo expresaron opiniones públicas que terminaron mostrando diferencias dentro del espacio.

Con el paso de los días, el Gobierno buscó bajar la tensión y aclaró que el Presidente nunca cuestionó a los futbolistas.

Incluso, desde la vocería presidencial sostuvieron que la repercusión internacional del episodio permitió volver a instalar el reclamo argentino sobre Malvinas en la agenda mundial.

Autocrítica en la Casa Rosada

En privado, distintas fuentes del oficialismo reconocen que hubo fallas de coordinación y que la falta de contacto fluido con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) dificultó la planificación de la comunicación oficial durante el desenlace del Mundial.

La conclusión que predomina entre varios funcionarios es que el Gobierno terminó reaccionando sobre la marcha y que, lejos de capitalizar el clima que generó la Selección, la sucesión de mensajes contradictorios terminó alimentando una serie de polémicas que, consideran, podrían haberse evitado.

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