Lunes 27 de julio de 2026
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Brote de ciclosporiasis por consumo de hojas verdes en Estados Unidos: por qué preocupa y qué medidas sirven para prevenirla

5 min de lectura

Más de 4.100 casos fueron confirmados en 41 estados. La especialista en bromatología y microbiología Claudia Degrossi explicó por qué la cocción es la única medida eficaz para eliminar el parásito y qué precauciones deben tomar los consumidores.

El brote de ciclosporiasis que afecta a Estados Unidos encendió las alarmas sanitarias y comenzó a modificar los hábitos de consumo de la población. Con más de 4.100 casos confirmados en 41 estados, la enfermedad, asociada principalmente al consumo de vegetales de hoja verde contaminados, provocó una disminución en la asistencia a restaurantes y en la compra de estos productos en supermercados.

La ciclosporiasis es una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, que produce diarrea intensa y persistente, cólicos abdominales, náuseas, pérdida de peso y fatiga. Sin tratamiento, los síntomas pueden prolongarse durante dos semanas o incluso más.

En diálogo con Infobae a las Nueve, la doctora Claudia Degrossi, especialista en bromatología y microbiología, explicó que el brote tiene un impacto sanitario y también económico.

«En Estados Unidos tienen un terrible brote con una enorme cantidad de casos. Las diarreas son muy persistentes y, si no se tratan, pueden durar hasta quince días o más, con una importante pérdida de peso», señaló.

Cómo se transmite el parásito

Según explicó Degrossi, los casos fueron vinculados principalmente con el consumo de lechuga capuchina, aunque también podrían estar implicados otros alimentos frescos como cilantro, frutillas y distintas frutas.

El parásito tiene como único reservorio al ser humano y se elimina a través de la materia fecal. Una vez en el ambiente, los ooquistes necesitan temperaturas cálidas —entre 23 °C y 32 °C— para madurar y convertirse en infectivos.

«Por eso está ocurriendo en Estados Unidos durante la época de calor», explicó la especialista.

La contaminación suele producirse durante la producción agrícola, especialmente cuando se utiliza agua contaminada para riego o existen deficiencias en las condiciones sanitarias de los trabajadores rurales.

Además de los miles de casos registrados, el brote ya dejó más de un centenar de personas hospitalizadas.

Por qué lavar con lavandina no alcanza

Una de las principales advertencias de Degrossi apunta a una práctica muy extendida entre los consumidores: desinfectar verduras con lavandina u otros sanitizantes.

«La sanitización no elimina este parásito. Por más que agregue agua y lavandina y deje la lechuga o la frutilla en remojo, no puedo eliminarlo», afirmó.

La especialista explicó que, cuando la contaminación ocurre en origen, durante la producción, el consumidor ya no dispone de herramientas eficaces para eliminar el microorganismo.

«La inocuidad depende de que las cosas se hayan hecho bien desde la granja», sostuvo.

La cocción, la medida más efectiva

Frente a este escenario, Degrossi fue contundente: la única forma de destruir el parásito es mediante la cocción.

«La cocción sí elimina al parásito; la sanitización no», enfatizó.

Por ese motivo, recomendó que las personas con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves —como embarazadas, adultos mayores, personas inmunosuprimidas y pacientes con enfermedades crónicas— prioricen alimentos cocidos y consuman agua potable o embotellada, especialmente durante viajes.

¿Existe riesgo en Argentina?

Consultada sobre la situación local, Degrossi aclaró que actualmente no existen registros que indiquen un brote similar en Argentina.

«No tenemos datos de Argentina», indicó.

Sin embargo, recordó que muchos brotes comenzaron con viajeros que adquirieron la infección en otros países antes de que aparecieran casos de transmisión local.

Cómo manipular los vegetales de forma segura

Aunque el lavado no elimina la Cyclospora, sí resulta fundamental para reducir otros riesgos microbiológicos.

La especialista recomendó lavar las verduras hoja por hoja, retirando cuidadosamente restos de tierra y suciedad, y hacerlo preferentemente poco antes de consumirlas.

También desaconsejó conservar vegetales frescos durante períodos prolongados.

«Cuando los guardás muchos días vuelven a crecer las bacterias. Si hubiera Listeria monocytogenes, para una embarazada puede representar un problema grave», advirtió.

En ese sentido, aconsejó consumir las verduras dentro de los tres o cuatro días posteriores a su compra y evitar los germinados en personas pertenecientes a grupos de riesgo, ya que pueden contener microorganismos difíciles de eliminar.

Otros alimentos que requieren cuidados

Durante la entrevista, Degrossi recordó que en Argentina el síndrome urémico hemolítico continúa siendo uno de los principales problemas asociados a enfermedades transmitidas por alimentos.

Si bien históricamente se relacionó con la carne picada insuficientemente cocida, explicó que hoy también existen evidencias de transmisión a través de vegetales y germinados contaminados.

Respecto de los huevos, recomendó mantenerlos siempre refrigerados, especialmente si se utilizarán en preparaciones que no llevan cocción completa.

Como medida general para quienes viajen a zonas con brotes de enfermedades transmitidas por alimentos, concluyó: «Lo más seguro es consumir alimentos bien cocidos y tomar agua embotellada».

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