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La huella de un vehículo quedó marcada sobre una de las planicies más singulares de San Juan. El sitio forma parte del Parque Nacional El Leoncito, protege un ecosistema de enorme valor y es reconocido internacionalmente por la calidad de sus cielos.
Una camioneta ingresó durante el último fin de semana a la Pampa del Leoncito, en el departamento de Calingasta, San Juan, y dejó profundas huellas sobre el terreno de esta área protegida. Las imágenes difundidas por autoridades locales provocaron preocupación y repudio por el impacto que puede generar la circulación de vehículos fuera de los sectores habilitados.
El episodio puso nuevamente la atención sobre un paisaje que, a primera vista, puede parecer árido e inhóspito, pero que concentra un patrimonio natural y científico excepcional.
Un paisaje blanco al pie de los Andes
La Pampa del Leoncito, conocida también como Barreal Blanco, está ubicada a unos 30 kilómetros de Barreal, en el departamento de Calingasta, al oeste de San Juan y prácticamente al pie de la Cordillera de los Andes.
La planicie se extiende aproximadamente 12 kilómetros de largo por 5 kilómetros de ancho y se encuentra en el sector más bajo del valle de Calingasta. Su superficie blanquecina y completamente plana le da una apariencia casi extraterrestre.
Pero el paisaje actual es el resultado de un proceso natural que se desarrolló durante miles de años. En el pasado, esta zona estuvo ocupada por una enorme laguna. Con el tiempo, el agua desapareció y dejó una acumulación de sedimentos que terminó formando la extensa planicie de arcilla que puede observarse actualmente.
El clima es extremadamente seco, con escasas precipitaciones, una intensa radiación solar y grandes amplitudes térmicas. Esa combinación de condiciones también explica una de las características más importantes del lugar: la extraordinaria calidad de su cielo nocturno.
Más de 300 noches despejadas al año
La Pampa del Leoncito se encuentra en una región con muy baja humedad, poca nubosidad y prácticamente ausencia de contaminación lumínica. Se estima que cuenta con más de 300 noches despejadas al año, condiciones ideales para la observación astronómica.
Por ese motivo, en las cercanías funcionan dos importantes instalaciones científicas: el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO) y el Observatorio Astronómico Carlos U. Cesco.
La calidad del cielo fue, de hecho, uno de los motivos fundamentales para proteger esta región. En 2002 se creó el Parque Nacional El Leoncito, mediante la Ley 25.656, con una característica inédita para el sistema de áreas protegidas del país: entre sus objetivos se incluyó expresamente la preservación de la calidad del cielo para la investigación astronómica.
Un parque que protege mucho más que las estrellas
El Parque Nacional El Leoncito no se limita a preservar las condiciones necesarias para observar el universo. Su territorio comprende tres grandes ecorregiones: Monte de Sierras y Bolsones, Puna y Altos Andes.
La diversidad de ambientes permite la presencia de una amplia variedad de especies.
En las zonas más bajas, alrededor de los 1.600 metros sobre el nivel del mar, aparecen las jarillas y el retamo (Bulnesia retama), un arbusto característico de la región que se encuentra amenazado.
A medida que aumenta la altura, el paisaje cambia. Los coirones y las yaretas ocupan sectores de la Puna y los ambientes altoandinos. También existen especies vegetales exclusivas de esta región, entre ellas Mulinum etchegarayi y Trichlocline cinerea.
La fauna incluye guanacos, suris, cuises, zorros colorados y pumas, además de numerosas especies de aves adaptadas a las condiciones extremas del ambiente.
Un pez que no existe en ningún otro lugar
Entre las especies más particulares del parque se encuentra el bagrecito del Leoncito (Silvinichthys leoncitensis), un pequeño pez considerado exclusivo de esta zona.
Su historia evolutiva está vinculada con los antiguos cursos de agua de la región. Según la explicación difundida por especialistas, el arroyo El Leoncito habría estado conectado en el pasado con el río San Juan. El aislamiento posterior de sus aguas permitió que la población de peces evolucionara de manera independiente hasta convertirse en una especie diferente.
Actualmente, es el único pez nativo conocido de ese arroyo.
Por qué una huella puede ser un problema
El aspecto desértico de la Pampa del Leoncito puede transmitir la idea de que se trata de un terreno resistente y poco vulnerable. Sin embargo, la superficie es producto de procesos geológicos y ambientales que se desarrollaron durante miles de años y puede ser muy sensible a la circulación de vehículos fuera de los sectores autorizados.
Las huellas profundas de una camioneta no representan solamente una alteración estética del paisaje. En un área protegida, la circulación sobre terrenos frágiles puede afectar la superficie, la vegetación y los pequeños organismos asociados al suelo, además de modificar ambientes que tardan mucho tiempo en recuperarse.
El exdirector del Complejo Astronómico El Leoncito, Hugo Levato, señaló que resulta difícil comprender que alguien haya ingresado con un vehículo pese a la existencia de cartelería que advierte sobre las zonas donde no está permitido circular.
Un paisaje que también llegó a la televisión
La singular apariencia de la Pampa del Leoncito hizo que el lugar fuera utilizado como escenario para producciones audiovisuales. Entre ellas se encuentran la telenovela “Sheik”, protagonizada por Gustavo Bermúdez y Araceli González, y “Casi Ángeles”, con Nicolás Vázquez y Emilia Attias.
Sin embargo, detrás de ese paisaje blanco y aparentemente vacío existe un ecosistema complejo, además de uno de los sitios de observación astronómica más importantes de la Argentina.
Por eso, las marcas que dejó una camioneta sobre la Pampa del Leoncito no son simplemente huellas sobre un terreno desértico: son una intervención sobre un ambiente protegido que concentra valor geológico, biodiversidad, investigación científica y uno de los cielos más privilegiados del planeta.















