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La influencer contó en Otro día perdido que de chica soñaba con trabajar detrás de una caja registradora y que años después pudo hacerlo. Además, recordó una insólita costumbre de su padre, Ricardo Fort.
Marta Fort sorprendió a Mario Pergolini durante su visita a Otro día perdido al revelar un dato poco conocido de su vida: de chica soñaba con ser cajera y terminó trabajando en un supermercado.
La confesión surgió mientras conversaban sobre su infancia y los juegos que disfrutaba cuando era niña. A diferencia de otras chicas que elegían las tradicionales muñecas, Fort tenía una fascinación particular por la caja registradora de Barbie.
“Sí cumplí un sueño”, contó entre risas. “Yo de chica, ¿viste que uno quiere lo que no tiene?”.
De jugar con Barbie a trabajar en un supermercado
Fort explicó que uno de sus juegos preferidos era simular que atendía una caja registradora.
“Yo jugaba con la caja registradora de Barbie. A mí me encantaba oír el titín, titín, titín, titín de ser cajera. Y lo cumplí”, recordó.
Pergolini no pudo ocultar su sorpresa y quiso saber si realmente había trabajado como cajera. La influencer confirmó que sí y aseguró que había pasado por una reconocida cadena de supermercados.
“Lo juro por Dios. Jugaba con la gente, con las señoras”, afirmó.
Pero aquella experiencia laboral también le dejó una anécdota inesperada.
La vez que descubrió cuánto costaba el aceite de oliva
Durante una de sus jornadas detrás de la caja, Fort aseguró que vio a una mujer intentar llevarse un producto sin pagarlo.
“La vi a una señora chorearse un aceite de oliva”, relató.
Pergolini quiso saber qué había hecho en ese momento. Fort contó que decidió confrontarla directamente.
“Se lo dije”, respondió. Luego reconstruyó el diálogo con la clienta: “A ver, mostrame la bolsita”.
Finalmente, la situación terminó con el producto recuperado y una enseñanza que la influencer recordó entre risas.
“¡Un aceite de oliva!”, exclamó, antes de resumir: “Ahí aprendí que el aceite de oliva es caro”.
Pergolini quedó sorprendido y le preguntó si hasta ese momento desconocía el precio del producto.
“No lo sabía, no”, admitió Fort.
La joven explicó que recién entonces tomó dimensión de su valor, después de encontrarse con una promoción y relacionar el precio con lo que había ocurrido en el supermercado.
Una nueva vida desde que se mudó sola
La conversación también pasó por sus hábitos actuales. Pergolini quiso saber si todavía disfruta de recorrer los supermercados.
Fort contó que desde que se mudó sola, hace casi un año, incorporó un sistema mucho más práctico: utiliza servicios de entrega rápida para hacer las compras.
De esta manera, aquella experiencia que alguna vez había representado el cumplimiento de un sueño infantil quedó como un recuerdo particular de su vida.
La insólita costumbre de Ricardo Fort
Durante la misma entrevista, Marta también habló de su padre, Ricardo Fort, y reveló una costumbre familiar que sorprendió incluso a Pergolini.
Según contó, el empresario encontraba en el baño un espacio de tranquilidad en el que aprovechaba para mantener conversaciones profundas con sus hijos.
“El lugar que más usaba para ponerse profundo era cuando cagaba. Él nos llamaba a todos, a mí, a Felipe. Así hablábamos”, contó con absoluta naturalidad.
La influencer explicó que su padre se sentaba allí y, mientras permanecía en el baño, convocaba a sus hijos para conversar.
“Mi casa era casi como un estudio de televisión y el momento más privado que tenía era cuando iba al baño”, explicó.
La escena incluía a Marta y a su hermano Felipe sentados cerca del baño mientras su padre hablaba con ellos.
Pergolini no tardó en reaccionar ante la confesión: “Marta, no es normal lo que estás contando”.
Pero Fort insistió en que para ellos aquella situación formaba parte de la vida cotidiana.
Entre una historia de infancia que terminó convirtiéndose en trabajo y los recuerdos más insólitos de su convivencia con Ricardo Fort, la influencer mostró durante la entrevista un costado poco conocido de su vida familiar.














