Sábado 15 de agosto de 2026
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El estado de la Ruta 33 expone el abandono vial y pone en riesgo vidas y producción

7 min de lectura

Un informe de Infocampo recorrió los 800 km de la Ruta 33 y documentó un escenario calamitoso. Intendentes, camioneros y productores reclaman una solución urgente.

La Ruta Nacional 33, que conecta el Gran Rosario con Bahía Blanca, es la columna vertebral de la logística agroindustrial argentina. Pero su estado es calamitoso. Un equipo de Infocampo Estudio recorrió los casi 800 kilómetros de la traza y documentó baches, grietas, hundimientos, falta de banquinas y obras inconclusas. Intendentes, camioneros y productores coinciden en un diagnóstico: la ruta no está a la altura de lo que la zona necesita y el abandono vial ya no es solo un problema de productividad, sino de riesgo de vida.

El informe se suma a un reclamo que la Mesa de Enlace (SRA, CRA, FAA y Coninagro) viene elevando en los últimos meses. La infraestructura se convirtió en uno de los temas centrales de la agenda agroindustrial. Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, lo planteó en su discurso en Palermo. Carlos Castagnani, Andrea Sarnari y Lucas Magnano hicieron lo propio en cada oportunidad que tuvieron. El mensaje es uniforme: el asunto no puede esperar más.

El corredor estratégico

La Ruta 33 no es una ruta cualquiera. Une los dos polos portuarios más importantes del país: el Gran Rosario, por donde sale buena parte de la cosecha gruesa, y Bahía Blanca, que concentra la producción del sur bonaerense y la región patagónica.

Por ella circulan:

  • Granos de la cosecha gruesa y fina
  • Ganado en pie
  • Cisternas lecheras que van y vienen a los tambos
  • Maní, uno de los cultivos que más crece en la región

En la zona de Bahía Blanca, según un informe de Fepevina, el tránsito medio diario anual ronda los 11.950 vehículos. La calzada quedó chica, obsoleta e insegura para ese volumen. Las rutas, hoy, ya no son solo una limitante para el potencial productivo del país sino que, en algunos casos, los accidentes casi que se perciben en el aire.

Un recorrido de 800 kilómetros

El equipo de Infocampo Estudio recorrió la ruta desde el Monumento a la Bandera en Rosario hasta Ingeniero White, a minutos de Bahía Blanca, con olor a salitre de mar. El viaje duró tres días y dejó imágenes que retratan el abandono de décadas.

El trayecto entre Rufino y Piedritas es el de mayor desinversión. La geografía no ayuda: está en un extremo final de Santa Fe y en la punta superior izquierda de Buenos Aires, con poco más de un kilómetro en suelo cordobés. Las condiciones para que todos se olviden de ese pedazo de ruta son inmejorables. Menos los camioneros, quienes a veces circulan por la banquina contraria para evitar los pozos.

El tramo más intimidante está entre América y Trenque Lauquen. Allí la calzada quedó elevada varios metros, sin banquinas y con nula señalización. Los pastizales tapan la visión de dónde deja de haber terraplén. Ignacio Kovarsky, ex presidente de Carpab y vecino de Trenque Lauquen, lo resumió con crudeza: «O te pegás de frente o te caés al precipicio». La calzada es apta para la alta velocidad, lo que hace todo más letal.

Las horas finales antes de llegar a Bahía Blanca tienen como fondo los parques eólicos y las Sierras de la Ventana, uno de los paisajes más bellos de la provincia. El aire ya es seco y el trigo o la cebada marcan los esquemas productivos desde Pigüé hacia el sur. Allí las obras de una ampliación quedaron inconclusas y la segunda traza paralela asoma como una promesa por ahora incumplida.

Así como están los problemas para circunvalar Rosario y la tan mentada A012, Bahía Blanca puede exponer lo mismo o peor incluso. A 10 o 20 kilómetros por hora el tránsito surfea desvíos de obras que quedaron mirando al costado del camino hasta llegar a su estación final: el puerto de Ingeniero White.

Los testimonios de los camioneros

Quienes más conocen los problemas de la ruta nacional 33 son los camioneros. Hugo Daniel Farías, Pablo Gabriel Santellán y Miguel Ángel Ortíz brindaron su testimonio. También Santiago Bruno, mecánico de Sancti Spíritu, reflejó cómo hay que lidiar con los tiempos a la hora de arreglar un camión.

Pablo Gabriel Santellán, vecino de Florentino Ameghino, conmovió con su relato. Contó una tragedia personal para concientizar sobre la problemática. «Nos damos el último beso y el último abrazo. Todos tenemos una familia que nos espera», dijo con la voz quebrada. Esa es la Argentina que anda, tal vez. Pero en simultáneo aflora la que no anda o parece no andar. La de los millones de dólares que penden de la pericia y la artesanalidad de camioneros que salen de su casa y no saben a qué hora llegan a destino.

La Justicia ordenó reparar la Ruta 33

El juez federal de Venado Tuerto, Aurelio Antonio Cuello Murúa, ordenó al Estado Nacional la reparación integral e inmediata de las rutas nacionales 7, 8 y 33 en el departamento General López, Santa Fe. El fallo advirtió sobre el estado de la Ruta 33, donde se detectaron «importantes grietas, hundimientos, baches y ahuellamientos». La propia Dirección Nacional de Vialidad (DNV) había reconocido la gravedad: «El estado de la ruta necesita de manera urgente intervención».

Las obras fueron licitadas y adjudicadas a la empresa Rovial S.A., pero quedaron paralizadas por falta de autorización de partidas presupuestarias. El fallo judicial busca destrabar esa situación y forzar al Estado a cumplir con su responsabilidad.

El reclamo de intendentes y productores

El informe de Infocampo recorrió localidades clave: Venado Tuerto, General Villegas y Trenque Lauquen. Todos los intendentes aceptaron ser entrevistados sin dudar.

Leonel Chiarella, intendente de Venado Tuerto, aguardó a la vera del camino. Gilberto Alegre, de General Villegas, atrasó una procesión para hablar. Francisco Recoulat, de Trenque Lauquen, estiró su agenda y ofreció medialunas.

Para algunos, dejando de lado la eterna discusión en torno a las retenciones, «la plata está» y el foco debe ponerse en el impuesto a los combustibles. Para otros es elemental «la presencia de la autoridad» por la incidencia del agua que pasa de una jurisdicción a otra. También inquieta la colocación de peajes sin obras, y hasta se habla de la hipotética autopista como «una utopía».

El impacto económico

El deterioro vial no es solo un problema de seguridad. Es un freno a la producción. Los sobrecostos logísticos se convierten en un impuesto invisible al agro. El informe de Fepevina menciona el cierre del supermercado mayorista Yaguar en Bahía Blanca, que dejó de operar en noviembre de 2025 por, entre otros factores, las malas condiciones de acceso y los sobrecostos logísticos.

El vínculo entre infraestructura y desarrollo productivo es directo. Cuando las rutas están en mal estado, los costos de transporte aumentan, los tiempos de entrega se alargan y la competitividad del sector agroexportador se resiente. En un país que necesita divisas, cada bache en la Ruta 33 es un dólar menos que ingresa.

El debate pendiente

La Ruta 33 expone una realidad que trasciende el bache: el abandono de la infraestructura vial en Argentina no es un problema nuevo, pero nunca fue tan urgente como ahora. El fallo judicial ordena reparar, la dirigencia agropecuaria reclama, los camioneros arriesgan la vida y los intendentes esperan respuestas que no llegan.El debate de fondo es si el Estado Nacional tiene la voluntad política y los recursos para encarar una solución integral. La pregunta que queda abierta es si la Justicia logrará destrabar las partidas presupuestarias o si la Ruta 33 seguirá siendo un testimonio del abandono de décadas que sufre la infraestructura vial en Argentina.

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