Sábado 12 de septiembre de 2026
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Jaque a las PASO: el oficialismo acelera la reforma electoral y condiciona el debate por el Presupuesto 2027

6 min de lectura

En una carrera contrarreloj, el Gobierno nacional busca los consensos necesarios en el Congreso para suspender o eliminar las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de cara a los comicios legislativos del próximo año. Las negociaciones distrito por distrito se entrelazan con la discusión por la «ley de leyes»: el Presupuesto 2027. La mesa chica de Javier Milei tensa la cuerda y pone a prueba la cohesión de los bloques dialoguistas.

El calendario electoral presiona sobre el Congreso de la Nación y la Casa Rosada ha decidido jugar a fondo una de sus cartas más ambiciosas en materia institucional: la modificación de raíz del sistema de votación. A menos de un año de que comience formalmente el cronograma de los comicios legislativos, el oficialismo ha puesto el pie en el acelerador para lograr la suspensión o eliminación definitiva de las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias). Lo que hace unos meses parecía un globo de ensayo de la mesa chica presidencial, hoy es la principal moneda de cambio en un complejo entramado de negociaciones que incluye el tratamiento del Presupuesto 2027 y la gobernabilidad en las provincias.

El argumento público de La Libertad Avanza se centra en el «ahorro del gasto público» y el «hartazgo cívico» que genera obligar a la ciudadanía a votar reiteradas veces. Sin embargo, en la trastienda de la rosca política, la maniobra tiene un impacto directo en el diseño estratégico de las coaliciones, perjudicando particularmente a aquellas fuerzas opositoras (como el peronismo y el radicalismo) que dependen de las primarias para resolver sus encarnizadas internas de liderazgo y ordenar sus listas.

La estrategia de Karina Milei: Negociaciones distrito por distrito

El panorama legislativo es de máxima fragmentación.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se ha erigido como la principal arquitecta de esta reforma electoral. Su directiva ha sido clara: avanzar en acuerdos quirúrgicos con los gobernadores. El Gobierno sabe que carece de los números propios en ambas cámaras para imponer una reforma electoral —la cual requiere mayoría absoluta (129 votos en Diputados y 37 en el Senado)—, por lo que la táctica consiste en atar la suspensión de las PASO a las urgencias financieras de las provincias.

Es aquí donde el debate electoral se fusiona indisolublemente con el Presupuesto 2027. Los mandatarios provinciales, asfixiados por los recortes en transferencias discrecionales y la paralización de la obra pública, ven en la discusión presupuestaria la única oportunidad para garantizar la supervivencia fiscal de sus distritos. A cambio de partidas específicas, avales para endeudamiento internacional o el sostenimiento de ciertas cajas previsionales, el Gobierno nacional exige el compromiso de los legisladores provinciales para acompañar la reforma electoral.

El rol del bloque PRO y los legisladores «dialoguistas»

El panorama legislativo es de máxima fragmentación. El PRO, principal aliado del oficialismo, se encuentra en un dilema. Mientras el sector alineado con Patricia Bullrich apoya incondicionalmente la eliminación de las PASO, figuras cercanas a Mauricio Macri ven con recelo perder una herramienta que les permitiría medir fuerzas dentro de una eventual coalición o frente electoral con los libertarios sin ceder lugares «a dedo».

Por su parte, los bloques federales y el radicalismo exhiben fisuras. Varios gobernadores de Juntos por el Cambio verían con buenos ojos la eliminación de las PASO nacionales para desenganchar sus propias elecciones locales del ruido nacional y evitar que un efecto arrastre perfore su poder territorial. Esta confluencia de intereses cruzados es el campo minado que el oficialismo intenta transitar con velocidad, consciente de que los tiempos de la política imponen que cualquier modificación a las reglas de juego deba sancionarse este año.

El impacto en la interna peronista: Kicillof y Máximo Kirchner

Si hay un espacio donde la posible eliminación de las PASO genera un terremoto de proporciones, es en el peronismo. La falta de un liderazgo unificador tras la derrota de 2023 ha provocado una atomización del espacio. La provincia de Buenos Aires, bastión histórico del PJ, es el epicentro de la tormenta.

Allí, la tensión entre el gobernador Axel Kicillof y el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, está en su punto máximo. Kicillof, que recientemente lanzó el espacio «MDF» en Avellaneda junto a dirigentes cercanos a Sergio Massa y movimientos sociales, intenta construir un armado propio de cara a su futuro político, despegándose del control estricto del kirchnerismo duro. Si las elecciones primarias se eliminan, la lapicera para el armado de las listas de diputados nacionales por la provincia volverá a concentrarse en las cúpulas partidarias, exacerbando las posibilidades de una ruptura y la presentación de listas por fuera de la estructura tradicional del PJ.

El Congreso en alerta: Las trabas en el Senado

Mientras el foco mediático suele centrarse en la Cámara de Diputados, la verdadera aduana de la reforma electoral será el Senado. Allí, el peronismo mantiene un bloque robusto (aunque no invulnerable) y los senadores responden con mayor fidelidad a los mandatos de sus gobernadores.

El Gobierno es consciente de que una ley electoral no puede aprobarse mediante Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), tal como lo establece el artículo 99 de la Constitución Nacional. Por lo tanto, el consenso debe ser explícito y votado en el recinto. La estrategia oficial de presionar con el Presupuesto 2027 tiene su límite en la resistencia institucional del Senado, donde temas paralelos de alta sensibilidad política (como el pliego de los jueces de la Corte Suprema y los pedidos de juicio político a magistrados bonaerenses) ensucian la negociación.

Las reglas del juego en disputa

La política argentina se encuentra debatiendo algo mucho más profundo que una simple fecha en el calendario. La ofensiva de La Libertad Avanza para suspender las PASO busca reconfigurar el sistema de alianzas del país, forzando a la oposición a definir sus liderazgos a puertas cerradas o a fracturarse en múltiples opciones electorales.

En las próximas semanas, los pasillos del Congreso serán escenario de un intercambio febril. El Presidente Javier Milei intentará utilizar la «ley de leyes» como herramienta de persuasión para lograr lo que sería su mayor victoria política institucional del año. Si la negociación falla y las PASO se mantienen, el Gobierno deberá enfrentar su primera prueba electoral nacional con las mismas reglas que utilizaron sus adversarios durante los últimos quince años.

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