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Por Marcelo Peretta (Titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos – SAFYB)
La política argentina amaneció hoy con una noticia desoladora: la partida del senador nacional Juan Carlos Pagotto. Para el país, se fue una de las espadas jurídicas más brillantes y firmes del Senado; para La Libertad Avanza, un pilar fundamental en la defensa de la gobernabilidad; pero para quienes tuvimos el honor de caminar a su lado, se fue un amigo de una lealtad poco frecuente en estos tiempos.

Con 74 años, Juan Carlos dejó un vacío imposible de llenar.
Su trayectoria habla por sí sola: un abogado penalista riojano de fuste, un estudioso del derecho que no le esquivaba al debate áspero. En el Congreso, asumió roles que quemaban en las manos. Presidió la crucial Comisión Bicameral de Trámite Legislativo —donde fue el principal escudo de los DNU del Gobierno— y lideró la Comisión de Acuerdos, el filtro institucional más complejo de la República.
Pero más allá de los despachos y los discursos de recinto, quiero recordar al Pagotto que conocí en la trinchera de las ideas. Al hombre que allá por 2024, cuando la palabra «libertad sindical» era casi un tabú, no dudó en poner su nombre y su presencia para respaldar el modelo del «sindicalismo flaco» y libre que impulsamos desde SAFYB.
Lo recuerdo especialmente en la presentación de mi libro, «El derecho a elegir tu sindicato», en octubre de 2024. Allí estaba él, en primera fila, acompañando la propuesta de romper los monopolios gremiales y permitir que el trabajador elija. Juan Carlos entendía perfectamente que la verdadera libertad económica no existe si el trabajador está atado de pies y manos a un modelo arcaico.
Ese mismo año, cuando decidí lanzar mi candidatura en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, su voz de aliento fue de las primeras en llegar. No le importaba lo políticamente correcto; si creía en una causa, iba al frente. Compartimos mesas de trabajo sobre pymes, debates sobre reformas laborales y, sobre todo, largas charlas donde el político le daba paso al amigo.

Marcelo peretta junto al Senador Pagotto
Me quedo con el hombre cálido detrás del senador de gesto adusto. Con el riojano que no negociaba sus valores, que hablaba de frente y que creía que la Argentina todavía tenía salvación si se animaba a dar las peleas difíciles.
Hoy despedimos al dirigente que defendió la Constitución con maestría, pero yo despido a un compañero de ruta. Al amigo que confió, que empujó y que demostró que, en el barro de la política, todavía se puede caminar con la frente en alto.
Descansá en paz, Juan Carlos. Tu legado y tus convicciones seguirán marcando nuestro rumbo.















