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Carlos Cordeiro dejó su cargo con una dura carta en la que rechazó el plan para vender participaciones en los derechos comerciales de la Copa del Mundo. «Es hipotecar el futuro del fútbol», afirmó.
La crisis institucional que atraviesa la FIFA sumó este viernes un nuevo capítulo con la renuncia de Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores del presidente Gianni Infantino. El exdirigente estadounidense anunció su salida a través de una carta pública en la que cuestionó con dureza el proyecto para incorporar inversores privados a los derechos comerciales de las Copas del Mundo.
La decisión llega apenas días después de que trascendiera el plan impulsado por Infantino para crear una nueva empresa encargada de gestionar los activos comerciales de la FIFA y abrir su capital a inversores externos, una iniciativa que ya provocó el rechazo de la UEFA y de la Concacaf.
«No puedo quedarme de brazos cruzados»
En una publicación difundida en su cuenta de LinkedIn y reproducida por la agencia AFP, Cordeiro explicó los motivos de su renuncia.
«Como asesor principal del presidente de la FIFA, exbanquero y aficionado al fútbol de toda la vida, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA considera vender una participación en la Copa Mundial», expresó.
Además, aclaró que no participó en la elaboración de la propuesta y dejó en claro su postura.
«Me opongo a ella de forma inequívoca. Es un mal acuerdo para las federaciones miembro de la FIFA, un mal acuerdo para el fútbol y un mal acuerdo para el futuro a largo plazo de este deporte», sostuvo.
Cuestionamientos al plan de Infantino
En su carta, Cordeiro argumentó que la FIFA no necesita desprenderse de parte de su principal activo comercial para obtener financiamiento.
Recordó que la entidad cuenta con reservas millonarias, no posee deudas y generó ingresos cercanos a los 15.000 millones de dólares durante el ciclo 2022-2026.
«Vender una participación permanente en el activo más valioso del fútbol para recaudar 4.200 millones de dólares no tiene mucho sentido. Es hipotecar el futuro del fútbol sin ninguna justificación convincente», afirmó.
El exasesor también cuestionó la falta de información sobre la iniciativa y planteó interrogantes sobre su implementación.
«¿Por qué este acuerdo? ¿Por qué ahora? ¿Quién se beneficia? ¿Qué mecanismos de supervisión existen? Esas preguntas siguen sin respuesta», advirtió.
Un hombre de máxima confianza
Cordeiro ocupaba desde septiembre de 2021 el cargo de asesor principal de la FIFA en Estrategia y Gobernanza Global, función para la que fue designado directamente por Infantino.
Su cercanía con el presidente quedó reflejada en distintos encuentros institucionales, entre ellos una reunión celebrada en la Casa Blanca en 2025 junto al entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y otras autoridades del gobierno estadounidense.
Antes de incorporarse a la FIFA, presidió la Federación de Fútbol de Estados Unidos entre 2018 y 2020 y fue uno de los principales impulsores de la candidatura conjunta de Estados Unidos, México y Canadá para organizar el Mundial 2026.
La presión aumenta sobre la FIFA
La salida de Cordeiro se produce en medio de una creciente oposición al proyecto impulsado por Infantino.
La UEFA advirtió que podría retirarse de las competiciones de selecciones organizadas por la FIFA si prospera la iniciativa, mientras que la Concacaf también expresó públicamente su rechazo.
Pese a las críticas, la FIFA confirmó que continuará adelante con el proceso de votación para la creación de la FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva sociedad destinada a administrar los derechos comerciales y de organización de sus torneos.
Según explicó Infantino, la valoración estimada de esa empresa alcanza los 20.000 millones de dólares y permitirá incrementar el apoyo económico a las federaciones miembro, elevando de 8 a 20 millones de dólares el aporte que recibe cada una.
Una renuncia con fuerte impacto político
En el cierre de su carta, Cordeiro sostuvo que el debate trasciende una decisión comercial y afecta el futuro del fútbol mundial.
«La responsabilidad de la FIFA no es maximizar los beneficios comerciales a cualquier precio, sino proteger y fortalecer el fútbol para las generaciones futuras. Cuando esos principios entran en conflicto, el fútbol debe ser lo primero», concluyó.
La renuncia representa el primer alejamiento de un dirigente de máxima confianza de Infantino desde que estalló la controversia y profundiza la crisis política que atraviesa la FIFA a menos de un año del inicio del proceso electoral que definirá la conducción del organismo en 2027.














