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La agencia Standard & Poor’s (S&P) elevó la calificación de la deuda soberana de la Argentina en moneda extranjera de largo plazo, que pasó de CCC+ a B-. La decisión se enmarca en un contexto de mejora fiscal y mayor acumulación de reservas por parte del Banco Central, aunque la calificadora advirtió que el país aún es vulnerable a shocks externos.
En su informe, S&P destacó el avance del programa de ajuste fiscal y la mejora en la posición de liquidez del Estado, impulsada por emisiones de deuda en el mercado local, acuerdos con organismos internacionales y operaciones financieras con bancos globales.
La agencia también señaló que la estabilidad macroeconómica reciente sienta bases para una recuperación gradual de la actividad, con proyecciones de crecimiento del 2,7% para 2026 y alrededor del 3% en los años siguientes.
Sin embargo, el informe mantuvo advertencias sobre la fragilidad estructural de la economía argentina. En particular, remarcó que persisten tensiones financieras y que el país continúa expuesto a cambios bruscos en el contexto internacional.
En materia inflacionaria, S&P proyectó una desaceleración progresiva: estima un promedio del 32% en 2026 y niveles cercanos al 9% hacia 2029, en caso de sostenerse el actual esquema de política fiscal y monetaria.
La mejora de S&P se suma a la reciente decisión de Fitch Ratings, que también había elevado la nota de la deuda argentina, reflejando una visión más optimista de los mercados sobre la evolución del programa económico.














