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El informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA) correspondiente a mayo de 2026 reveló que el consumo per cápita de carne vacuna se ubicó en 47,5 kilos anuales, el valor más bajo en dos décadas. La producción cayó 7,3% mientras las exportaciones crecieron 5,1%.

El consumo per cápita de carne vacuna en Argentina cayó a 47,5 kilos por habitante al año durante los primeros cinco meses de 2026, el registro más bajo de los últimos veinte años, según el informe mensual de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) publicado esta semana.
La caída representa un retroceso interanual del 6,1%, equivalente a 3,1 kilos menos por habitante respecto del promedio de los últimos doce meses. El informe señala que entre enero y mayo la producción de carne vacuna totalizó 1,168 millones de toneladas res con hueso, un 7,3% por debajo del mismo período de 2025.
En contraste, las exportaciones mostraron un comportamiento favorable. Entre enero y mayo se embarcaron aproximadamente 312.200 toneladas res con hueso, lo que implicó un crecimiento interanual del 5,1%. La combinación de menor producción y exportaciones sostenidas redujo la disponibilidad de carne para el mercado interno y presionó al alza sobre los precios domésticos.
Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), los cortes vacunos registraron en mayo un aumento mensual del 0,1%, aunque acumulan subas muy por encima de la inflación general en el último año. Esa brecha entre los precios de la carne y el poder adquisitivo de los hogares es señalada como la principal explicación de la caída del consumo.
El fenómeno aceleró la sustitución hacia otras proteínas. El consumo de pollo alcanzó en los últimos doce meses los 47 kilos per cápita anuales, igualando por primera vez al consumo vacuno, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El consumo de carne porcina también marcó un récord histórico, con 19,5 kilos per cápita anuales.
La BCR indicó que la relación de precios explica gran parte del cambio: actualmente, con el valor de un kilo de asado pueden adquirirse aproximadamente cuatro kilos de pollo fresco. Esa brecha, sostenida durante meses, reorienta hábitos alimenticios que parecían inamovibles.
El informe también apunta a factores productivos como causa estructural. Las sequías registradas entre 2021 y 2024, seguidas de inundaciones en 2024 y 2025, generaron ventas anticipadas de hacienda, redujeron los rodeos y deterioraron los índices de preñez. Eso derivó en una menor oferta de terneros y una caída sostenida de la faena durante los últimos dos años que no se revertirá en el corto plazo.

















