3 min de lectura
La desocupación en la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en 7,9% durante el primer trimestre de 2026, equivalente a unas 136.500 personas sin empleo, según el informe de la Dirección General de Estadística y Censos porteña. Aunque el indicador se mantuvo prácticamente estable respecto del año anterior, el dato más relevante aparece en la transformación del mercado laboral: crecen las formas de trabajo precario, las ocupaciones independientes y la informalidad.
El relevamiento muestra que la población económicamente activa alcanzó 1.728.500 personas, mientras que los ocupados llegaron a 1.592.000. En términos interanuales, tanto la actividad como el empleo crecieron levemente, lo que explica la estabilidad del desempleo, que apenas subió una décima frente al 7,8% de 2025.
Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad se profundiza un fenómeno de deterioro en la calidad del empleo. El trabajo por cuenta propia ya representa el 22% de los ocupados, con unas 350.500 personas que se desempeñan de forma independiente, un incremento del 8,4% interanual. En muchos casos se trata de ocupaciones de baja carga horaria, sin personal a cargo y con ingresos variables.
A la par, aumentaron las llamadas “changas” y los empleos de baja intensidad. Más del 30% de los ocupados trabaja menos de 35 horas semanales, y casi uno de cada diez lo hace menos de 16 horas. También se redujo la proporción de quienes tienen jornadas largas, lo que refleja una fragmentación creciente del mercado laboral.
Otro dato relevante es el aumento de la informalidad. Entre los asalariados, cayó la proporción de quienes reciben aportes jubilatorios, que pasó de 74,6% a 72,7% en un año. En consecuencia, creció el peso de los trabajadores sin cobertura previsional o con aportes por cuenta propia, consolidando un universo de mayor precariedad laboral.
La subocupación también se mantiene elevada, afectando al 9% de la población económicamente activa, con mayor incidencia entre mujeres. Este grupo incluye a quienes trabajan menos horas de las deseadas y buscan activamente mejorar su situación laboral.
En términos territoriales, las desigualdades persisten: la zona Sur de la Ciudad concentra los niveles más altos de desempleo, con 10,8%, mientras que el Norte presenta los valores más bajos, con 4,4%.
En conjunto, los datos reflejan un mercado laboral que no se deteriora en cantidad de empleo, pero sí en calidad: más ocupación, aunque con mayor informalidad, menor estabilidad y creciente dependencia de trabajos temporales o de subsistencia.













