Yo no soy víctima de los ciudadanos rusos que fueron detenidos en la Argentina
Elena Makarova, la joven rusa que estuvo en el centro de la investigación por una presunta red de trata en Bariloche, rompió el silencio desde Rusia. Denunció maltrato por parte del personal de salud y aseguró que vivió “una pesadilla” durante tres meses, luego de que naciera su hijo.
La presunta víctima de la causa conocida como “secta rusa de Bariloche”, Elena Makarova, apuntó contra el personal del Hospital Ramón Carrillo y contra efectivos de la Policía Federal. En declaraciones desde Rusia, aseguró que lo que vivió fue “un horror” que todavía se le “aparece en pesadillas”.
Makarova indicó que “durante tres meses” vivió “en cautiverio”. Cuestionó especialmente a un médico y a una enfermera por el maltrato recibido, cuando ella había escapado de Rusia embarazada porque tenía una pareja que la “golpeaba” y estaba “en contra del embarazo”.
- Elena Makarova llegó a Bariloche embarazada, escapando de violencia de género en Rusia.
- Denuncia que tras el parto fue sometida a maltrato médico y privación de libertad.
- Apunta directamente contra la enfermera Jessie Cortez Alvarado y el médico Emiliano Bringas.
- La Justicia federal extendió por un año la prisión preventiva de Konstantin Rudnev, el presunto líder de la secta.
“No tenía agua, no tenía alimentación adecuada”
La tranquilidad que Makarova buscaba al llegar a la Argentina se tornó “una pesadilla” después del nacimiento de su bebé.
“No tenía agua, no tenía una alimentación adecuada, no me permitían salir con mi bebé a tomar aire fresco, a jugar, a ver el sol. Los primeros tres meses de vida de mi hijo transcurrieron en cautiverio”, afirmó desde Rusia al programa “Tiempo de Policiales”.
Y describió el impacto emocional: “El horror que soporté durante esos tres meses todavía se me aparece en pesadillas. No entendía cómo cuidar a mi hijo ni qué hacer”.
La denuncia contra la enfermera Jessie Cortez Alvarado
Makarova apuntó sobre todo contra una de las enfermeras que la atendió: Jessie Cortez Alvarado. Según su testimonio, la enfermera le preguntaba constantemente por el padre del bebé y le decía que era necesario que estuviera presente, cuando la joven había escapado de Rusia porque ese hombre la golpeaba.
La causa por la “secta rusa de Bariloche” tiene a Konstantin Rudnev como principal acusado. La Justicia federal le extendió la prisión preventiva hasta abril de 2027. Sin embargo, Makarova asegura no conocerlo y niega ser víctima de ningún ruso detenido en la causa.
Violencia obstétrica y un intento de inducción sin consentimiento
Uno de los episodios más graves denunciados por Makarova ocurrió una semana antes del parto. Según su relato:
“La enfermera Jessie Cortez intentó inducirme el parto sin mi consentimiento. Yo me negué porque quería un parto natural, quería que las contracciones estuvieran por sí solas.”
La joven relató que accedió a que la examinaran para verificar que todo estuviera bien con el bebé, pero luego notó que intentaban introducirle algo.
“Cuando vi que intentaron introducirme algo me puse nerviosa, me asusté y llamé a Angelina y a Svetlana, que estaban detrás de la puerta. Ellas averiguaron que me habían puesto una pastilla y se indignaron. Pidieron que la sacaran y nos fuimos del hospital.”
Makarova afirmó que dijo claramente que no quería un parto inducido, pero la enfermera igualmente insistía con preguntas sobre el paradero del padre.
“Yo no soy víctima de los ciudadanos rusos detenidos”
Elena Makarova fue categórica al referirse a los detenidos en la causa que investiga a una supuesta secta rusa en Bariloche:
“Yo no soy víctima de los ciudadanos rusos que fueron detenidos en la Argentina en aquel momento. No los conozco, nunca los he visto y no tengo la menor idea de cómo podría ser su víctima.”
En particular, negó conocer a Konstantin Rudnev, el presunto líder de la organización: “No conocía a Konstantin Rudnev, ni personalmente ni de ninguna otra manera. Nunca me encontré con él ni en Argentina, ni en Rusia, ni en ningún otro lugar”.
El antes y el después: de “el mejor momento” al “infierno”
Makarova describió su vida en Bariloche antes del parto como positiva:
“Mi vida cotidiana en Bariloche era simplemente maravillosa. No tenía ninguna restricción de movimiento, era libre en mis acciones y decisiones. Caminaba mucho, respiraba aire fresco, hablaba con mis padres, con mis amigos. Comía bien, engordé 25 kilos, me sentía mejor. Fue el mejor momento de mi vida.”
Sin embargo, el panorama cambió abruptamente tras el nacimiento de su hijo:
“Yo no entendía lo que estaba pasando. Acababa de dar a luz, estaba con mi bebé y de repente aparecieron policías y fiscales que empezaron a hacerme preguntas. No me explicaron nada. Me llamaron víctima de las circunstancias, pero no me dijeron de quién ni por qué.”
La Justicia federal extendió por un año la investigación y la prisión preventiva de Rudnev, hasta abril de 2027. Mientras tanto, el testimonio de Makarova desde Rusia agrega una nueva capa de complejidad a una causa que ya lleva más de un año abierta.
Elena Makarova, señalada como víctima en la causa de la “secta rusa”, niega serlo y denuncia que el verdadero calvario comenzó después del parto, a manos del personal de salud y la Justicia argentina.