4 min de lectura
El presidente Javier Milei volvió a apuntar contra el mandatario brasileño Lula da Silva y redobló sus críticas. En una entrevista con Luis Majul por LN+, el jefe de Estado argentino calificó al brasileño como «ladrón«, «corrupto» y «presidiario«, y justificó sus dichos al señalar que fueron «espontáneos» y parte de su cruzada por «las ideas de la libertad». Las declaraciones profundizan la crisis diplomática entre ambos países, que ya registró el llamado a consultas del embajador brasileño en Buenos Aires.
Los dichos de Milei y la defensa de sus palabras
“Es ladrón, es un corrupto. Fue condenado. Estuvo preso, con lo cual es cierto lo de presidiario. Lo liberaron por una falla administrativa, no por ser inocente. Por lo tanto, es ladrón y es un corrupto”, afirmó el presidente argentino. Al ser consultado sobre la dureza de sus términos, Milei sostuvo: “¿No le parece que es agresivo que alguien le robe? Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar”.
El líder libertario también cuestionó la reacción de la política brasileña y aseguró que hay un doble estándar. “Dicho sea de paso, se enojan porque yo le dije algo a Lula que es verdad y omiten los insultos de Lula y sus ministros, omiten los insultos que tuvo Petro, los de Evo Morales, los de Correa, los de Pedro Sánchez y su gente. Cuando me insultan a mí, está bien. Ahora, si yo contesto, está mal”, argumentó.
La «falla en el procedimiento» que menciona Milei
La referencia a una “falla en el procedimiento” alude a la compleja historia judicial de Lula. El expresidente brasileño fue condenado dos veces por corrupción y lavado de dinero en el marco de la Operación Lava Jato, la mayor investigación anticorrupción de Brasil. En 2017, recibió una sentencia de 9 años y 6 meses de prisión, y en 2019 fue condenado a 12 años en un caso similar, cumpliendo 580 días en detención entre 2018 y 2019.
En marzo de 2021, el juez de la Corte Suprema Edson Fachin anuló todas las condenas contra Lula por razones estrictamente procesales. Determinó que el tribunal de Curitiba, en el estado de Paraná, carecía de jurisdicción para juzgarlo, ya que los delitos imputados no tenían relación directa con ese estado. En abril de 2021, la Corte Suprema en pleno confirmó esa decisión por 8 votos contra 3.
«La clave: la anulación no fue un fallo sobre la inocencia de Lula, sino un fallo sobre la competencia del tribunal que lo condenó.»
Los casos fueron enviados “a fojas cero” a otro juzgado. Años después, la Corte Suprema brasileña fue más lejos y anuló también todas las pruebas recopiladas por el equipo de la Lava Jato, al considerar que la evidencia no había sido obtenida de forma legal.
Cronología del conflicto bilateral
El sábado 26 de julio, Milei viajó a São Paulo para participar de la Convención Nacional del Partido Liberal (PL), que consagró a Flavio Bolsonaro como candidato presidencial para las elecciones del 4 de octubre. Desde el escenario, calificó a Lula de «ladrón», «corrupto», «presidiario» y «basura socialista», y se refirió al ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, como «basura calva».
Esa misma noche, el canciller brasileño Mauro Vieira convocó de urgencia al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, al Palacio de Itamaraty para transmitirle la “repulsa” del gobierno de Lula. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil emitió un comunicado calificando la situación de “sin precedentes”. Como medida más severa, Vieira llamó a consultas al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien partió hacia Brasilia, dejando la embajada en manos del ministro-consejero Eduardo Uziel.
Desde Buenos Aires, el canciller argentino Pablo Quirno intentó bajar la temperatura: “No hay ninguna chance de que de nuestro lado las relaciones se rompan”, indicó en Radio Mitre. El jueves 30 de julio, el gobierno brasileño autorizó el regreso del embajador Bitelli a Buenos Aires, aunque sin fijar una fecha concreta.
Durante el fin de semana, Lula volvió a aumentar la tensión bilateral durante un acto del PT en Ceará: “Mientras yo viva, la extrema derecha no volverá a gobernar este país. Que vengan a ayudarlos quien quiera. Si quiere venir Donald Trump, que venga. Si quiere venir Javier Milei, que venga”, sostuvo.















