Jueves 3 de septiembre de 2026
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 Elena Makarova, desde Rusia, rompió el silencio: «No soy víctima de nadie, salvo de los fiscales argentinos»

6 min de lectura

Elena Makarova, la joven rusa identificada como presunta víctima en la causa contra Konstantin Rudnev en Bariloche, rompió el silencio desde Rusia en un artículo publicado por el medio internacional Bitter Winter, que reproducimos en exclusiva. En su descargo, la mujer denuncia haber sido sometida a presiones extremas, amenazas y violencia obstétrica por parte de la fiscalía argentina para que declarara contra el imputado, a quien asegura nunca haber conocido.

Makarova afirmó que su nombre sigue siendo utilizado en la causa contra Rudnev y que los medios lo han expuesto «con escaso respeto» a su derecho a la privacidad. «Solo por esa razón me siento obligada a escribir un artículo para aclarar las cosas, con mis propias palabras, sin intermediarios, distorsiones ni malas traducciones», sostuvo.

elena makarova junto a su bebe en carrito

Elena Makarova

La joven rusa, que viajó a Argentina embarazada para dar a luz en un lugar seguro, explicó que su decisión no fue inusual: «En un año más de 10.000 mujeres rusas embarazadas viajaron a Argentina para parir», señaló, y aclaró que la posibilidad de obtener un pasaporte argentino para su hijo fue un factor determinante. «Quería seguridad, estabilidad y un futuro para mi hijo», resumió.

Makarova relató que llegó a Bariloche junto a una amiga de su madre, Nadezhda Belyakova (conocida como Angelina), y que se alojaron en una propiedad de Ksenia Tarakanova, quien era amiga de la esposa de Rudnev. Sin embargo, asegura que nunca tuvo contacto con el imputado. «Yo nunca había visto ese pasaporte antes. Nunca había hablado con Rudnev», sostiene en relación a una fotocopia del documento que luego fue usada en la causa.

El relato de Makarova se vuelve crítico cuando describe la presión que sufrió por parte de las autoridades argentinas. «Desde el primer momento, fui sometida a una presión extremadamente fuerte y constante para que admitiera que era una víctima. Me amenazaron y me dijeron que podían quitarme a mi hijo. Me dijeron que si me negaba a declararme víctima y seguía insistiendo en comunicarme con mi madre, mi madre también sería convertida en imputada en la causa y podría ir presa», denuncia.

También asegura que fue sometida a violencia obstétrica y a condiciones inhumanas durante su internación. «Me obligaron a amamantar frente a policías, a ducharme bajo vigilancia, a lavar la ropa de mi bebé en una pileta sucia y a dormir en condiciones inadecuadas. Me confiscaron el teléfono. Me secuestraron los documentos. Me interrogaron repetidamente mientras todavía sangraba, sin poder sentir las piernas y casi inconsciente», enumera.

elena makarova junto a sua bebe en brazos

La joven rusa también denunció que la presionaron para decir «que Rudnev era el padre de mi hijo, aunque esto era falso, como luego demostró el ADN», y que la acusaron de haber sido «traficada», algo que califica como «absurdo y ofensivo».

Makarova detalla que entendió «desde el principio que la fiscalía tenía una orden o una misión: acusar a Konstantin Rudnev a cualquier costo y atribuirle algún crimen terrible». Y agrega: «Me parecía profundamente injusto, pero mientras seguía en Argentina tenía miedo de declarar contra la fiscalía. Solo después de volver a Rusia decidí contar la verdad».

La denuncia de Makarova se da en un contexto de creciente presión internacional sobre el caso. Dos organizaciones no gubernamentales con estatus consultivo ante la ONU, CADD y CAP LC, presentaron una declaración ante el Consejo de Derechos Humanos cuestionando la actuación del fiscal Fernando Arrigo y lo que consideran una aplicación irregular del Código Procesal Penal Federal que expone a un imputado en delicado estado de salud a un eventual retorno a prisión.

«Me llaman víctima en la causa argentina, pero no soy víctima de nadie, salvo de los fiscales argentinos, contra quienes presenté una denuncia» — afirma Elena Makarova en su artículo publicado por Bitter Winter.

El cuestionamiento a la narrativa fiscal

Makarova cuestiona la narrativa de la fiscalía que la presenta como una víctima manipulada. «Dicen que, si niego ser víctima, es porque estoy ‘lavada de cerebro’ o bajo ‘control coercitivo’ de Rudnev, quien supuestamente ha podido controlarme durante varios meses desde una prisión de alta seguridad en Argentina, mientras yo estoy en Rusia, en mi casa, con mi hijo. Esto es absurdo. También es profundamente irrespetuoso», sostiene.

La joven rusa también se refirió a los mensajes encontrados en su teléfono que, según la fiscalía, demostrarían que fue instruida para mentir. «No tengo idea de qué hablan. O hay un problema con las traducciones del ruso, lo cual no sería la primera vez en mi caso, o no puedo explicar cómo esos mensajes llegaron a mi teléfono»,vivo en un país donde dejar mensajes incriminatorios en los teléfonos es, lamentablemente, una estrategia conocida de la policía o de los servicios de inteligencia. No puedo descartar que haya ocurrido algo similar”. señala.

Makarova también reveló que presentó una denuncia contra Arrigo y los demás fiscales por los abusos que, según ella, sufrió durante su estadía en Argentina. «Por eso presenté una denuncia contra él y contra los demás fiscales que cometieron todos estos abusos. Ahora quiero impugnar esta historia falsificada», afirma.

En su artículo, Makarova también menciona que Arrigo «incluso abrió una causa penal contra mi abogado y solicitó una orden de allanamiento y el secuestro de sus pertenencias personales y de sus teléfonos», lo que, según su relato, forma parte de un patrón de persecución contra quienes intentaron asistirla.

Makarova concluye su artículo con un pedido claro: «Exijo respeto por mi identidad y mi autonomía como mujer libre. Exijo que me dejen en paz para poder cuidar a mi hijo». Y afirma que escribió el artículo «no porque quiera revivir el trauma, sino porque quiero que se conozca la verdad».

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