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Más mano dura contra las y los pibes para no cambiar nada

Por Francisco Ayala – Izquierda Socialista Mendoza
Este miércoles 30 de septiembre la Cámara de Diputados de Mendoza sancionó el nuevo Régimen Penal Juvenil. La nueva ley baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años.
La aprobación fue por amplia mayoría: 32 votos a favor, 10 en contra y 0 abstenciones.
El nuevo Régimen Penal Juvenil de Mendoza pone en la mira a las principales víctimas del ajuste de Javier Milei y Alfredo Cornejo. En lugar de invertir en educación y asistencia para tratar los problemas de salud mental y consumos problemáticos, el gobierno va a destinar más dinero en cárceles y represión.

La aprobación fue por amplia mayoría: 32 votos a favor, 10 en contra y 0 abstenciones.
Bajar la edad de imputabilidad no reduce el delito
Cornejo y la ministra de Seguridad Mercedes Rus se suman al coro de mentiras de Milei y Patricia Bullrich. Quieren presentar a las infancias y adolescencias como responsables de una inseguridad que crece al calor del brutal ajuste del gobierno nacional, provincial y el FMI.
Sin embargo, las estadísticas internacionales son contundentes. UNICEF, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la propia Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU muestran que reducir la edad de imputabilidad no baja el delito, sino que lo aumenta.
En Ecuador, donde la edad de punibilidad es de 12 años, el índice de delitos pasó de 6 a 46 cada 100 mil habitantes. En Brasil y Uruguay, donde la punibilidad comienza a los 12 y 13 años respectivamente, los niveles de violencia no disminuyeron. Dinamarca y Georgia incluso dieron marcha atrás luego de comprobar los efectos regresivos de estas políticas.
¿Qué muestran los datos en Mendoza?
En nuestra provincia, según el último censo, alrededor del 8% de la población tiene entre 13 y 17 años, de los cuales el 45,2% son pobres y el 10,9% se encuentra en la indigencia, según datos del INDEC. En el último tiempo, la principal causa de muertes en jóvenes es por suicidio, superando incluso a los accidentes viales.
La campaña punitivista de Cornejo y Rus se monta sobre la falsedad de que la delincuencia en adolescentes es mayoritaria. Pero según UNICEF, solo el 0,45% de las chicas y chicos de entre 12 y 17 años cometió algún delito. El gobierno oculta esta realidad para poner el foco donde no está el problema.

Políticas integrales, no cárceles
Por más que el gobierno provincial prometa políticas de reinserción, lo cierto es que el encarcelamiento temprano no «recuperó» a nadie. El gobernador en más de una oportunidad se jactó de haber subido la cantidad de personas privadas de su libertad en la provincia. Si la delincuencia crece es precisamente por las políticas de ajuste, exclusión social y connivencia con el narcotráfico y las mafias. ¿De qué se jacta Cornejo? Más cárceles y represión es precisamente el reflejo de un gobierno pésimo para el pueblo trabajador.
Sabemos que la inseguridad es un flagelo que nos golpea principalmente a las y los trabajadores y sectores populares que vivimos en los barrios. Pero decir que se va a solucionar el problema con violencia contra pibas y pibes pobres es tomarnos por tontos.
Para terminar con la inseguridad, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad sabemos lo que hay que hacer. Lo primero es que los salarios sean, como mínimo, iguales a la canasta familiar. Nada alienta más a la delincuencia que saber que trabajando honestamente se vive cada vez peor.
Hay que terminar con la connivencia de las mafias y redes de narcotráfico con la policía y los gobiernos. Es imposible que operen a la vista de todo el mundo y solo caiga cada tanto algún «perejil» y nunca un «peso pesado».
Por último, y lo más importante, hay que subir los presupuestos para educación y asistencia a los problemas de salud mental y consumos problemáticos. Con asistencia a las infancias y adolescencias se ahorra el sufrimiento de las familias y dinero del Estado. Se gasta mucho más en cárceles y represión que en educación y salud. ¿O será que hay gente a la que le es muy redituable no solucionar el problema de verdad y echarle la culpa a las y los pibes pobres?













