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La disparidad de ingresos según la modalidad laboral profundiza la grieta en el mercado de trabajo. Mientras un asalariado formal percibe en promedio $1.860.000 netos al mes, el cuentapropismo no registrado cae a los $700.000. La destrucción de empleos de calidad genera una pérdida mensual de $141.000 millones en la masa salarial.
Cuánto se gana hoy según cada tipo de empleo
Los datos de la consultora Equilibra revelan que la brecha central en el mercado laboral argentino no depende únicamente de la dependencia patronal, sino del nivel de formalización.
En julio, un asalariado privado registrado cobró en promedio $1.860.000 netos mensuales. En el otro extremo, un cuentapropista informal percibió apenas $700.000, cifra que representa tan solo el 38% del ingreso formal.
En las categorías intermedias, los cuentapropistas formales alcanzaron los $1.800.000, los empleados públicos formales promediaron $1.670.000 y los asalariados informales («en negro») percibieron $890.000.
La metamorfosis del mercado de trabajo
Entre el cierre de 2023 y el segundo trimestre de 2026, la cantidad de personas ocupadas creció en 270.000. Sin embargo, la calidad del empleo sufrió un deterioro drástico.
Durante este período se destruyeron 210.000 puestos formales y se sumaron 480.000 ocupaciones informales. El segmento más golpeado fue el empleo asalariado privado registrado, que perdió 260.000 puestos y acumula 14 meses consecutivos de caída, impulsado por el parate en Industria y Comercio.
El crecimiento de los ocupados se sostuvo casi exclusivamente por la expansión de 490.000 cuentapropistas informales que buscaron refugio en el rebusque diario.
Sangría en la masa salarial y el impacto fiscal
La sustitución de empleos formales por informales genera un fuerte impacto económico agregado. La incorporación de los nuevos cuentapropistas informales inyecta $343.000 millones mensuales a la economía, pero la pérdida de los puestos privados formales destruyó $484.000 millones por mes.
El balance arroja una contracción neta de $141.000 millones mensuales en la masa salarial de los trabajadores.
La brecha también golpea las arcas del Estado: un asalariado formal genera $720.000 mensuales entre aportes y contribuciones, mientras que un monotributista Categoría D aporta menos de $70.000.
«La ocupación creció y el desempleo no se disparó porque mucha gente se reinventó como cuentapropista informal. A diferencia del asalariado formal, el no asalariado informal cobra menos, no tiene vacaciones ni obra social ni aporta a la jubilación», advirtió el economista Lorenzo Sigaut Gravina.















