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Mientras el consumo de carne vacuna en Argentina se ubica entre los niveles más bajos de las últimas tres décadas, el mercado internacional atraviesa un fenómeno que parece contradictorio: la oferta global de carne también está disminuyendo.
La combinación de una menor cantidad de ganado en los principales países productores y una demanda creciente, especialmente desde Asia, está modificando el equilibrio del mercado y podría abrir nuevas oportunidades para la ganadería argentina.
Así lo explicó Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y vocal del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), quien analizó el escenario actual y las perspectivas del sector.
Menos ganado disponible en el mundo
Según Urcía, la reducción de la oferta ya no es un problema exclusivo de Argentina.
Estados Unidos atraviesa el nivel más bajo de existencias de ganado de su historia, mientras que la Unión Europea también redujo significativamente su stock bovino durante la última década.
Al mismo tiempo, el consumo de proteína animal continúa creciendo en los países asiáticos, generando una demanda que supera la capacidad de producción actual.
«Hoy hay más demanda que oferta disponible», resumió el dirigente.
Por qué cayó el rodeo argentino
En el caso de Argentina, la disminución del stock bovino responde a factores distintos.
Urcía señaló que las restricciones a las exportaciones y otras intervenciones sobre el mercado durante los últimos años redujeron los incentivos para invertir en ganadería.
Como consecuencia, muchos productores optaron por reemplazar esa actividad por la agricultura, provocando una pérdida sostenida de aproximadamente 500.000 cabezas de ganado por año.
No obstante, aseguró que esa tendencia comenzó a revertirse luego de la recuperación del precio de la hacienda registrada el año pasado.
La producción no puede recuperarse de inmediato
Aunque el rodeo comenzó a estabilizarse, el especialista advirtió que la oferta de carne tardará varios años en recuperarse.
«La ganadería tiene tiempos biológicos que no pueden acelerarse», explicó.
El proceso implica retener más vientres para reproducción, esperar los nueve meses de gestación y luego criar el ternero hasta alcanzar el peso de faena.
Por ese motivo, estimó que la recuperación plena de la producción demandará entre dos y cinco años.
Mientras tanto, la disponibilidad de hacienda continuará siendo limitada tanto para abastecer el mercado interno como para las exportaciones.
¿Por qué baja el consumo de carne vacuna?
Para Urcía, la reducción del consumo de carne vacuna no implica necesariamente que los argentinos estén consumiendo menos proteínas animales.
Explicó que, en las últimas décadas, el pollo y el cerdo ganaron participación en la dieta y modificaron los hábitos alimentarios.
Actualmente, el consumo conjunto de proteínas animales supera los 110 kilos por habitante al año, ubicando a Argentina entre los países con mayor consumo del mundo.
En ese contexto, consideró que la baja en la carne vacuna responde tanto a cuestiones económicas como a un cambio en las preferencias de los consumidores.
Los cortes preferidos también cambiaron
Las transformaciones en los hábitos de consumo también se reflejan en los cortes más demandados.
Según estudios del IPCVA citados por Urcía, la milanesa se convirtió en la preparación preferida por los argentinos, impulsando la demanda de cortes como nalga, cuadrada y bola de lomo.
También cambió la valoración de algunos productos tradicionales.
La entraña, que hace dos décadas tenía escasa demanda, hoy figura entre los cortes más cotizados, mientras que el osobuco ganó protagonismo gracias a nuevas propuestas gastronómicas.
Una oportunidad para la ganadería argentina
Más allá de las dificultades actuales, Urcía considera que la ganadería puede convertirse en uno de los motores de crecimiento de la economía argentina.
Destacó que la actividad está distribuida en prácticamente todo el territorio nacional y estimó que el stock ganadero representa inversiones cercanas a los 20.000 millones de dólares.
En un contexto internacional de menor oferta y demanda sostenida, sostuvo que el país tiene la posibilidad de fortalecer su producción y aumentar su presencia en los mercados externos, aunque remarcó que ese proceso requerirá estabilidad, inversión y tiempo para recomponer el rodeo bovino.
















