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Desde el 1° de junio rige un nuevo modelo de recibo de sueldo que incorpora el costo laboral total y un gráfico con la distribución de las cargas. Aunque la obligación ya está vigente, muchas empresas aún utilizan el formato anterior porque debieron adaptar sus sistemas de liquidación.
Desde el 1° de junio de 2026, todos los empleadores del país deben emitir los recibos de sueldo con un nuevo formato establecido por el Decreto 407/2026. La modificación busca dar mayor transparencia al costo laboral, incorporando información que hasta ahora no figuraba en el documento entregado a los trabajadores.
Sin embargo, al cierre de junio muchas empresas continuaban utilizando el modelo anterior. La razón principal no fue la falta de voluntad de cumplimiento, sino las dificultades técnicas para adaptar los sistemas de liquidación en el escaso tiempo que hubo entre la publicación de la norma y su entrada en vigencia.
Qué cambia en el nuevo recibo
El nuevo diseño mantiene los datos de identificación del empleador y del trabajador, pero modifica la estructura del documento.
La principal novedad es que, antes de la liquidación del sueldo, se incorpora una sección que informa el costo total que representa el trabajador para el empleador. Luego aparece la liquidación habitual —con remuneraciones, conceptos no remunerativos, descuentos y salario neto— y, al final, se agrega un resumen del costo laboral acompañado por un gráfico de torta que muestra cómo se distribuyen los distintos componentes.
Además, el recibo detalla individualmente las contribuciones patronales, las bases de cálculo, los porcentajes aplicados y otros conceptos que antes no figuraban de manera explícita.
Por qué muchas empresas todavía no lo implementaron
El decreto dispuso que el nuevo formato comenzara a utilizarse desde el mismo día de su publicación, sin otorgar un período de transición.
Para Sebastián Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios, esa decisión generó inconvenientes prácticos.
«El decreto entró en vigencia el mismo día de su publicación. Desde ese momento la obligación era emitir los recibos conforme al nuevo modelo. Pero era imposible adecuar los sistemas de un día para el otro», explicó.
La implementación requirió modificar los programas de liquidación, incorporar nuevos conceptos, parametrizar cálculos y desarrollar el gráfico exigido por la reglamentación.
Las empresas que utilizan software especializado pudieron realizar los cambios con mayor rapidez. En cambio, las pequeñas firmas que confeccionan las liquidaciones en planillas de Excel o mediante procesos manuales enfrentaron mayores dificultades.
«Hay empresas muy chicas que liquidan los sueldos en Excel. En esos casos hubo que rehacer completamente el recibo, incorporar el gráfico y contemplar todos los supuestos posibles. Es un trabajo bastante más complejo», señaló Domínguez.
Más información, pero también más complejidad
El objetivo oficial es transparentar cuánto cuesta realmente un trabajador para la empresa, diferenciando el salario que percibe el empleado de las contribuciones e impuestos que integran el costo laboral.
Sin embargo, algunos especialistas consideran que el nuevo diseño puede resultar difícil de interpretar.
«El objetivo es que el empleado vea el costo total y cuánto se destina a cada concepto, pero el recibo quedó con demasiada información. Incluso el impuesto a las ganancias aparece desagregado dentro del gráfico, lo que puede generar confusión», indicó Domínguez.
En la misma línea, el especialista Ignacio Barrios sostuvo que incorporar el costo patronal puede ser útil, aunque advirtió que el exceso de datos termina desvirtuando la función principal del recibo: mostrar de forma clara qué conceptos se liquidan, qué descuentos se aplican y cuál es el salario neto que cobra el trabajador.
¿Hay sanciones para quienes aún no lo implementaron?
Aunque la obligación ya está vigente, los especialistas consideran poco probable que se apliquen sanciones a las empresas que todavía no lograron adaptar sus sistemas.
Domínguez explicó que, en caso de ser necesario, una alternativa es entregar provisoriamente el recibo con el formato anterior y luego reemplazarlo por el modelo actualizado, dejando constancia documental de ambas versiones.
Según el tributarista, la mayoría de las empresas que no pudo adecuarse durante junio terminará implementando el nuevo esquema con las liquidaciones de julio.
El plazo de 120 días que generó confusión
Uno de los puntos que más dudas generó fue la supuesta existencia de un plazo de 120 días para adaptarse.
En realidad, ese plazo no corresponde a los empleadores. La reglamentación otorga ese tiempo a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) para adecuar sus propios sistemas, pero los recibos de sueldo debían emitirse con el nuevo formato desde el 1° de junio.
Por ese motivo, aunque todavía existen empresas que continúan utilizando el modelo anterior, la obligación legal ya se encuentra plenamente vigente.














