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Las estimaciones privadas ubican el Índice de Precios al Consumidor entre 1,8% y 1,9%, por debajo del 2,1% registrado en mayo. De confirmarse, sería el cuarto mes consecutivo de desaceleración.
La inflación de junio habría vuelto a moderarse y se ubicaría por debajo del 2%, de acuerdo con las proyecciones de las principales consultoras privadas. El dato es seguido de cerca por el Gobierno, que espera confirmar una nueva desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) cuando el INDEC publique las cifras oficiales en los próximos días.
Las estimaciones conocidas hasta el momento coinciden en un rango de entre 1,8% y 1,9%, lo que implicaría una nueva baja respecto del 2,1% de mayo, el 2,6% de abril y el 3,4% registrado en marzo.
Qué proyectan las consultoras
Entre las consultoras que difundieron sus estimaciones, Analytica y Fundación Libertad y Progreso calcularon una inflación mensual del 1,8%, mientras que Eco Go y CyT Asesores Económicos, de Camilo Tiscornia, proyectaron un 1,9%.
De confirmarse esos números, el IPC volvería a perforar el umbral del 2%, una meta que el Gobierno viene señalando como un indicador clave del proceso de desinflación.
Qué explica la desaceleración
Para Sebastián Menescaldi, economista jefe de Eco Go, la baja de la inflación comenzó después de los incrementos registrados durante el primer trimestre, impulsados por factores externos y por la actualización de precios regulados.
«Después del impacto que tuvieron los combustibles, la carne y los ajustes tarifarios, la inflación comenzó a descender. Esperamos un 1,9% para junio. Es un buen dato porque refleja un orden macroeconómico más sólido, aunque todavía falta estabilizar completamente la economía», sostuvo.
El economista señaló que la política monetaria más restrictiva y la consolidación del equilibrio fiscal también contribuyeron a moderar el ritmo de aumento de los precios.
Tarifas y subsidios
Menescaldi consideró que gran parte del ajuste tarifario ya fue absorbido por la economía, aunque todavía quedan correcciones pendientes.
Según explicó, actualmente cerca de la mitad de los usuarios paga valores cercanos al costo mayorista de la energía, mientras que el resto mantiene subsidios parciales.
«Hoy los hogares destinan alrededor del 10% de su salario al pago de servicios públicos. Se estima que ese porcentaje debería ubicarse cerca del 12% para alcanzar un esquema de equilibrio», indicó.
En ese sentido, descartó que exista un importante atraso tarifario que pueda traducirse en un salto inflacionario en el corto plazo.
Dólar e inflación para el segundo semestre
Respecto del tipo de cambio, el economista sostuvo que la estabilidad observada durante los últimos meses contribuyó a contener la inflación, aunque anticipó que durante el segundo semestre podría registrarse una mayor presión cambiaria.
«No creemos que la inflación vaya a cero hacia fin de año. Lo más probable es que el dólar acompañe el proceso inflacionario y que la desaceleración continúe, pero a un ritmo más lento», afirmó.
Según su análisis, la evolución del mercado cambiario dependerá tanto de factores locales como del contexto internacional.
Salarios y poder adquisitivo
La moderación de la inflación también podría favorecer una recuperación gradual del salario real.
Menescaldi recordó que los ingresos perdieron alrededor del 5,5% de poder adquisitivo durante la aceleración inflacionaria registrada este año, aunque destacó que la reapertura de negociaciones paritarias comenzó a compensar parte de esa caída.
«Esperamos que las paritarias continúen recomponiendo los ingresos durante el segundo semestre», señaló.
No obstante, advirtió que la recuperación será heterogénea y que gran parte de la población todavía no percibe una mejora significativa en su situación económica.
Una transición que todavía continúa
El economista consideró que, pese a la mejora en los indicadores macroeconómicos, la economía argentina continúa atravesando un período de transición.
Entre los desafíos pendientes mencionó la necesidad de fortalecer las reservas internacionales, consolidar el frente externo y mejorar las condiciones financieras para sostener la estabilidad en el mediano plazo.
En ese contexto, el dato oficial de inflación de junio será uno de los principales indicadores para evaluar si el proceso de desaceleración logra consolidarse durante la segunda mitad del año.














