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La decisión de solicitar un crédito en la Argentina actual es una de las más complejas que puede enfrentar un hogar. En un contexto de tasas de interés elevadas, inflación persistente y un nivel de morosidad que no cede, elegir el préstamo equivocado puede convertirse en una trampa financiera de la que es difícil salir.
Según datos del Banco Central (BCRA), en julio de 2026 la mora frenó la tendencia al alza que registraba desde hacía 19 meses, pero los niveles de irregularidad entre las familias se mantuvieron en el 12,8% y los préstamos personales continuaron escalando hasta el 16,3%. Esto significa que 1 de cada 6 argentinos que tiene un préstamo personal está en mora.

El crecimiento de las billeteras digitales y las fintech democratizó el acceso al crédito, pero también multiplicó los riesgos.
Millones de personas que antes no tenían acceso al sistema financiero hoy pueden obtener un préstamo en minutos desde el celular. El problema, advierten los especialistas, es que la facilidad de acceso no viene acompañada de una comprensión cabal del costo financiero.
El destino del dinero: ¿para qué vas a endeudarte?
Lo primero que se debe evaluar antes de sacar un crédito es el uso que se le va a dar. Guillermo Barbero, socio fundador de First Capital Group, sostiene que se debe identificar la diferencia entre los fondos que se gastan y los intereses a abonar, lo que puede determinar si el préstamo es «caro» o no.
«El destino del crédito, por sí solo, no determina si la decisión es correcta o incorrecta. Lo relevante es la capacidad de pago, el costo, las condiciones ofrecidas y las alternativas reales disponibles», puntualizaron desde la Cámara Argentina Fintech.
La clave, coinciden los especialistas, es verificar si el beneficio obtenido supera el costo del financiamiento. Si el crédito es para comprar un bien que se deprecia rápidamente, como un automóvil, o para financiar un consumo que no genera retorno, el costo puede ser difícil de justificar.
Las variables técnicas: TNA, TEA, CFT y CFTEA
En el plano técnico, existen cuatro indicadores que determinan el costo real de un crédito:
| Indicador | Definición |
|---|---|
| TNA | Tasa Nominal Anual: tasa de referencia que no refleja la capitalización ni el costo total |
| TEA | Tasa Efectiva Anual: muestra el resultado de aplicar la tasa periódica a lo largo de un año |
| CFT | Costo Financiero Total: incorpora intereses, comisiones, seguros y otros cargos |
| CFTEA | Costo Financiero Total Efectivo Anual: la medida más precisa para comparar el costo real |
Desde la Cámara Argentina Fintech señalaron: «Para saber cuánto se paga cada mes hay que mirar las cuotas; para comparar el costo de distintos créditos, el CFTEA». Y añadieron: «Antes de aceptar, el proveedor del crédito debe informar el monto que se acreditará, el total que deberá devolverse, la cantidad y el importe de las cuotas, su periodicidad y las fechas de vencimiento».
En la práctica, muchos consumidores miran solo la cuota mensual sin considerar el costo total del crédito. Una cuota baja puede esconder un plazo largo que multiplica el monto final a pagar. Por ejemplo, un préstamo de $1.000.000 a 24 meses con una TEA del 80% implica devolver casi el doble del monto solicitado en intereses.
Capacidad de pago: el límite que nadie debe saltar
Los especialistas recomiendan establecer un límite de endeudamiento antes de solicitar el crédito. «Una forma sencilla de hacerlo es calcular qué porcentaje del ingreso mensual ya está comprometido con cuotas y obligaciones financieras y evaluar cuánto margen queda disponible para asumir una nueva deuda», indicaron desde Criteria.
Barbero recomienda realizar un presupuesto familiar lo más preciso posible, en el que se detallen los gastos generales y los consumos menos relevantes para determinar cuánto se gasta en un hogar. A su vez, se debe considerar tener disponible un margen de dinero extra por cualquier imprevisto. A partir de este cálculo, se puede ver si queda un sobrante que alcance para afrontar la cuota.
«El crédito puede ser una gran herramienta para alcanzar un objetivo, afrontar una necesidad o llevar adelante un proyecto. La clave es tomarlo con planificación y mirar más allá de la primera cuota» , señaló Camila Staffora, manager de Negocio Responsable de BBVA Argentina.
La recomendación general es que las cuotas de todas las deudas no superen el 30% del ingreso mensual del hogar. Superar ese umbral es la principal puerta de entrada a la morosidad.
Plazos y cantidad de cuotas
Otra cuestión clave es la cantidad de cuotas en que se planea pagar el préstamo. Barbero señala que no es recomendable hacerlo en la menor cantidad de tiempo posible, dado que el monto a pagar puede ser más caro y más exigente para sostener. Esto es fundamental porque no pagar cuotas hace que se encarezca por intereses punitorios e implica el peligro de caer en mora, lo que puede dificultar el acceso a la deuda en el sistema financiero.
«La mejor oferta de crédito no es necesariamente la que tiene la cuota más baja, ya que un plazo más largo puede significar un costo total más alto», concluyó la Cámara Argentina Fintech.
En el contexto actual, con tasas que en algunos casos superan el 400% de CFTEA, estirar el plazo puede resultar en un costo final exorbitante. La decisión sobre el plazo debe equilibrar la capacidad de pago mensual con el costo total del crédito.
¿Qué pasa si ya estás endeudado?
Para quienes ya tienen deudas y están cerca de la mora, los especialistas recomiendan:
- Revisar la capacidad de pago real: Hacer un presupuesto detallado y priorizar los gastos esenciales.
- Negociar con el acreedor: Muchas entidades ofrecen planes de refinanciación antes de que la deuda entre en mora.
- Evitar el «efecto bola de nieve»: No tomar nuevos créditos para pagar deudas existentes, ya que eso profundiza el problema.
- Consolidar deudas: Si es posible, unificar varias deudas en un solo préstamo con mejores condiciones.
La morosidad en la Argentina alcanzó niveles récord en 2026. La facilidad de acceso al crédito a través de billeteras digitales y fintech multiplicó los riesgos. La pregunta que queda abierta es si el sistema financiero logrará encontrar un equilibrio entre la inclusión crediticia y la protección de los consumidores, o si la morosidad seguirá siendo la principal tragedia social de la economía argentina.

















