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Un abogado presentó una denuncia penal federal para que se investigue si la cooperativa neuquina CALF, sus autoridades y funcionarios provinciales y municipales expusieron infraestructura estratégica al avanzar junto a Huawei sobre fibra óptica, datos e inteligencia artificial con proyección sobre Vaca Muerta.
Una cooperativa eléctrica de Neuquén, una alianza con el gigante chino Huawei, un mensaje de WhatsApp de un funcionario de la embajada de Estados Unidos que mencionó las visas, y Vaca Muerta de fondo. Con esos ingredientes, el abogado Sergio Luis Macagno presentó una denuncia penal federal que pide investigar si la cooperativa CALF, sus autoridades y una decena de funcionarios provinciales y municipales de Neuquén pusieron en riesgo infraestructura estratégica del país al dejar avanzar a Huawei sobre fibra óptica, videovigilancia, inteligencia artificial y un centro de datos con proyección directa sobre la actividad hidrocarburífera.
La causa quedó radicada en el Juzgado Federal N°11 y exige, entre otras cosas, secuestrar contratos, actas y correos internos, y reconstruir un viaje de dos semanas a China que la cooperativa dice haber pagado con dinero de «proveedores internacionales y organismos de cooperación global», una fórmula que, según plantea la denuncia, no alcanza para explicar el origen de los fondos.
De la fibra a los datos: cómo escaló la relación
La denuncia no arranca con Huawei. Arranca con cámaras. Desde 2021, CALF le cedió a la Provincia el uso de sus postes para instalar videocámaras en la ciudad de Neuquén. En 2023 ese vínculo se profundizó con un contrato de cinco años por postación y fibra óptica destinada al sistema de videoseguridad urbana, y con la adhesión de la cooperativa al Ecosistema de Integrabilidad Digital Neuquino, la plataforma que conecta sistemas informáticos del Estado provincial.
Fue sobre esa base —cámaras, postes, fibra ya integrada a organismos públicos— que en octubre de 2024 CALF anunció su «alianza estratégica» con Huawei para desarrollar CALFIBRA, presentando a la firma china como proveedora del equipamiento electrónico de la red. Lo que siguió, según reconstruye la denuncia a partir de las propias publicaciones de la cooperativa, fue una escalada: de proveer electrónica para una red urbana a proyectar 6.600 kilómetros de fibra hacia la zona petrolera —Añelo, Rincón de los Sauces—, un Data Center Tier III en el Polo Científico Tecnológico municipal, inteligencia artificial, redes inteligentes, Internet de las Cosas y servicios pensados específicamente para empresas de la actividad hidrocarburífera.
El presidente de CALF, Marcelo Severini, y el gerente de tecnología y responsable de CALFIBRA, Sergio Fernández Novoa, aparecen como los nombres con mayor intervención directa en cada etapa: reuniones con delegaciones de Huawei, el viaje a la sede central de la empresa en Shenzhen, la exposición pública del proyecto de fibra hacia la comarca petrolera.
El dato que no está: la letra chica de la «alianza estratégica»
Acá la denuncia pone el dedo en un punto incómodo. CALF sabe comunicar cuando quiere: en septiembre de 2025 difundió con precisión una inversión de 2 millones de dólares en su Centro de Distribución Alto Valle, identificando a Siemens como proveedor. Pero de la alianza con Huawei —presentada como estratégica, con proyección sobre datos, inteligencia artificial y territorio vinculado a Vaca Muerta— no trascendió monto, plazo, modalidad de contratación, condiciones de financiación ni detalle de licencias, soporte técnico o accesos remotos.
Esa asimetría, dice la denuncia, no prueba delito por sí sola. Pero exige explicación, y la exige con urgencia porque no se trata de cualquier infraestructura: se trata de fibra, videovigilancia y almacenamiento de datos que ya convivían con sistemas del Estado provincial y municipal antes de que apareciera Huawei. La pregunta que formula el escrito es directa: ¿esas redes se interconectaron con la infraestructura pública preexistente? ¿Compartieron accesos, credenciales o soportes? Hoy eso no está establecido, y esa es, según la presentación, la razón misma para investigar.
El viaje a China con fondos sin identificar
En abril de 2026 una delegación de CALF —Severini, la secretaria general Yenny Fonfach, la gerenta financiera Florencia Quiroga Panelli y otros directivos— pasó casi dos semanas en la República Popular China, con visita a la casa matriz de Huawei en Shenzhen incluida. La cooperativa dijo que el viaje lo financiaron «proveedores internacionales y organismos de cooperación global». La denuncia pide algo elemental: nombre y apellido de esos proveedores, qué pagó cada uno y si alguno de ellos tenía o tiene interés comercial en los contratos que la propia CALF les adjudica.
El mensaje que encendió todo
El 12 de julio de 2026, un gerente de CALF habría recibido un mensaje de Andrew Dilts, funcionario de Asuntos Económicos de la embajada de Estados Unidos, vinculando la continuidad de la alianza con Huawei a eventuales consecuencias sobre visas norteamericanas. CALF hizo pública esa comunicación recién un mes después. La denuncia no avanza sobre si se trató de una amenaza, una advertencia diplomática o una gestión de rutina —aclara expresamente que eso debe probarse—, pero sí marca algo que a esta altura resulta difícil discutir: si una embajada extranjera consideró necesario intervenir por una cooperativa eléctrica de Neuquén, el asunto excede ampliamente una simple compra de fibra óptica.
El vocero que llegó después de todo
Uno de los tramos más específicos de la denuncia apunta a Carlos Quintriqueo, vicepresidente segundo de CALF, que en agosto de 2026 salió a dar la cara pública del conflicto sosteniendo que la relación con Huawei respondía a «precio y calidad» y no a una cuestión geopolítica, mientras dirigía sus críticas hacia la embajada estadounidense. El dato que la denuncia pide esclarecer es cronológico: Quintriqueo se incorporó al Consejo de Administración recién en enero de 2026, cuando la alianza con Huawei ya llevaba más de un año anunciada y CALFIBRA estaba en plena expansión. No fue negociador, ni responsable técnico, ni responsable financiero del vínculo con la empresa china. La pregunta que deja planteada la presentación es si su explicación pública reflejó el verdadero alcance del proyecto —datos, inteligencia artificial, Data Center, sectores estratégicos— o si lo redujo a una discusión de precios.
Vaca Muerta y una estación china que la denuncia deja expresamente afuera
El escrito menciona la existencia de la estación CLTC-CONAE-Neuquén, vinculada al programa chino de exploración lunar, pero lo hace para marcar un límite, no para sumar sospechas: aclara expresamente que no hay evidencia que conecte a Huawei con esa estación y que las fuentes oficiales la describen como de carácter civil. Lo que sí subraya es el contexto: Neuquén es, desde hace años, un territorio de cooperación tecnológica con China, y ahora también el territorio donde una cooperativa eléctrica construye, junto a Huawei, la infraestructura digital que va a atravesar Vaca Muerta, calificada por el propio Estado argentino como un activo de «vital importancia» para la estrategia energética nacional.
Qué pide la Justicia
La presentación solicita, con carácter urgente, el secuestro de contratos, actas del Consejo de Administración y de la Sindicatura de CALF, la documentación completa del viaje a China, los informes técnicos sobre el Data Center proyectado, y una pericia sobre la arquitectura de red, accesos remotos y dependencias operativas del sistema. También pide preservar la comunicación atribuida a Dilts y determinar su autenticidad.
El texto es cuidadoso en un punto que conviene remarcar: la inclusión de cada uno de los funcionarios y directivos mencionados —desde el gobernador Rolando Figueroa hasta el intendente Mariano Gaido, pasando por toda la conducción de CALF— no implica atribuirles responsabilidad penal. Lo que la denuncia pide es que se determine, con documentación en mano, quién decidió, quién autorizó, quién controló y quién debió controlar y no lo hizo. Todos los mencionados gozan, mientras tanto, de la presunción de inocencia, y ninguno de los extremos denunciados cuenta hoy con confirmación judicial.
Lo que queda claro, más allá de cómo termine la causa, es que una cooperativa neuquina terminó en el centro de una tensión que excede ampliamente a Neuquén: la disputa entre Estados Unidos y China por el control de la infraestructura digital, con Vaca Muerta como escenario y una embajada dispuesta a enviar un mensaje de WhatsApp para dejarlo en claro.

















