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La naviera Easter Island proyecta abrir un servicio de carga entre el extremo austral chileno y las islas. La primera navegación del Danstar fue anunciada para los próximos meses, aunque las publicaciones especializadas sitúan el inicio en diciembre. La operación coincide con las gestiones argentinas contra la explotación petrolera británica en el Atlántico Sur.
La proyectada ruta comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas abrió un nuevo frente de tensión entre la Argentina y Chile. La naviera Easter Island prevé utilizar el buque Danstar, de bandera chilena, para transportar mercadería hacia el archipiélago y establecer una conexión regular con Puerto Argentino.
La operación tiene una dimensión comercial, pero también se desarrolla en un escenario diplomático sensible. El Gobierno argentino intensificó sus reclamos frente al Reino Unido por las actividades hidrocarburíferas en las islas y pidió a los países de la región que no faciliten la logística de empresas vinculadas con la explotación de esos recursos.
La fecha del primer viaje todavía requiere una precisión. Infobae informó el 10 de octubre que la navegación estaba prevista para noviembre. Sin embargo, medios marítimos y publicaciones chilenas habían situado el inicio del servicio en los primeros días de diciembre. Por lo tanto, la ruta está proyectada, pero el calendario definitivo debe confirmarse con la naviera.
Qué buque realizará el recorrido
El Danstar es una embarcación de carga de bandera chilena, de aproximadamente 72 metros de eslora y operada por Easter Island Naviera. La compañía busca establecer una conexión que permita trasladar insumos y productos desde Punta Arenas hacia las islas, con una alternativa para complementar las rutas de abastecimiento existentes.
Según la información difundida por medios especializados del sector marítimo, el servicio se utilizaría para transportar alimentos, materiales de construcción, madera y carga general. La empresa sostiene que se trata de una actividad comercial entre privados y que el trayecto se realizará de acuerdo con las reglas internacionales de navegación.
La ruta prevista atravesará el estrecho de Magallanes y no el mar de Drake. Esta decisión tomó relevancia porque la navegación por esa vía se encuentra regulada por tratados que reconocen la soberanía chilena sobre el estrecho y garantizan la libertad de navegación.
La compañía no presentó el proyecto como una acción política contra la Argentina. Sin embargo, el destino del servicio lo vincula con una disputa de soberanía que permanece abierta ante las Naciones Unidas.
Por qué preocupa a las autoridades chilenas
Un informe de inteligencia chileno, conocido a través de BioBioChile, calificó como un posible “evento crítico” una eventual interceptación del buque por parte de fuerzas argentinas. La hipótesis se refiere a lo que podría ocurrir una vez que el Danstar abandone el estrecho de Magallanes.
No existe, hasta el 10 de octubre, un anuncio oficial de Buenos Aires que confirme una decisión de interceptar la embarcación. Por el contrario, fuentes del Gobierno argentino consultadas por Infobae descartaron que hubiera un conflicto inminente.
El ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, sostuvo que la navegación de un buque comercial que salga del estrecho no puede ser restringida arbitrariamente. También señaló que no existían antecedentes que justificaran una escolta militar chilena para el viaje.
La preocupación se explica por el contexto de las últimas semanas. Durante la reunión entre Javier Milei y José Antonio Kast en Santiago, ambos gobiernos expresaron posiciones de acercamiento y Chile reiteró su apoyo al reclamo argentino de soberanía sobre Malvinas. Sin embargo, la nueva ruta comercial volvió a poner sobre la mesa las diferencias respecto del abastecimiento de las islas.
Qué establece el Decreto 256/2010
La normativa argentina exige autorización previa a los buques que naveguen entre puertos continentales argentinos y las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, o que atraviesen aguas jurisdiccionales argentinas con ese destino.
La aplicación de esa disposición al Danstar presenta una cuestión jurídica específica porque la embarcación partiría de un puerto chileno y recorrería el estrecho de Magallanes. Los tratados de 1881 y de Paz y Amistad de 1984 reconocen la soberanía chilena sobre esa vía y establecen condiciones de libre navegación. Especialistas consultados por Infobae sostuvieron que una interceptación sin fundamentos jurídicos concretos podría generar consecuencias diplomáticas.
El petróleo vuelve a estar en el centro de la disputa
La discusión sobre la ruta comercial coincide con la presión argentina contra el proyecto petrolero Sea Lion, vinculado con Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. El Gobierno sostiene que las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en el área disputada con el Reino Unido son ilegítimas.
El canciller Pablo Quirno afirmó durante un encuentro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales que la conducta de cada país frente al reclamo argentino tendrá consecuencias para la profundidad de los vínculos bilaterales. El mensaje estuvo dirigido tanto al Reino Unido como a los países que puedan ofrecer apoyo logístico a las compañías involucradas.
En paralelo, legisladores argentinos enviaron una carta a los presidentes de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay para solicitar que no permitan que puertos, aeropuertos u otras infraestructuras de sus territorios faciliten las operaciones de las empresas que exploran o explotan recursos en Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
La presentación invocó las resoluciones 2065 y 31/49 de la ONU. La primera reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido; la segunda insta a ambas partes a evitar modificaciones unilaterales mientras continúa el proceso recomendado por Naciones Unidas.
Un vínculo bilateral bajo presión
La nueva ruta también vuelve a exponer la importancia del estrecho de Magallanes para Chile. En agosto, declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Valverde, sobre la soberanía en el extremo sur habían generado una protesta diplomática chilena. Posteriormente, funcionarios argentinos reconocieron la soberanía chilena sobre el estrecho.
La combinación de esos antecedentes, el proyecto comercial y las gestiones por Malvinas produjo declaraciones cruzadas entre dirigentes de ambos países. Desde Chile, legisladores defendieron el derecho a mantener vínculos comerciales con las islas; desde la Argentina, sectores políticos insistieron en que la región no debería facilitar la explotación de recursos en el territorio disputado.
La primera navegación del Danstar será un punto de seguimiento diplomático, pero no hay una decisión argentina anunciada de impedir el viaje. La fecha exacta, las condiciones del servicio y las respuestas oficiales de ambas cancillerías serán los datos que permitan establecer cómo evoluciona el conflicto.















