Sábado 10 de octubre de 2026
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viuda negra de Flores va a juicio por robos con pastillas y una falsa coima policial

8 min de lectura

Natalia Callamullo Palacios está acusada de participar en una serie de robos a hombres a quienes habría conocido en locales nocturnos. La investigación reconstruyó dos episodios de agosto de 2024 e incluye una transferencia de unos $50.000 que el padre de una víctima hizo ante un falso pedido de dinero para liberarlo de una supuesta detención. Una cómplice que era menor de edad recibió dos años de prisión en suspenso.

Natalia Callamullo Palacios espera el juicio oral por una serie de robos denunciados en bares y discotecas de la Ciudad de Buenos Aires durante agosto de 2024. La investigación sostiene que actuaba junto con una amiga que entonces era menor de edad y con otros presuntos cómplices, a partir de encuentros con hombres en locales nocturnos.

Según la acusación, después de compartir bebidas con las víctimas, las mujeres las acompañaban en vehículos y aprovechaban situaciones de desorientación o pérdida de conocimiento para sustraerles pertenencias. El expediente incluye teléfonos celulares, tarjetas bancarias, documentos, dinero y un reloj inteligente entre los elementos denunciados como robados.

La causa también contiene un episodio diferente: el padre de uno de los hombres transfirió aproximadamente $50.000 tras recibir mensajes que le hicieron creer que su hijo estaba detenido y que debía pagar para que lo liberaran. La investigación estableció que esa supuesta coima policial no había ocurrido.

El caso avanzó después de que las víctimas reconocieran a las mujeres en la discoteca Virus, sobre la avenida Rivadavia, en Flores, el 31 de agosto de 2024. El encuentro terminó con la intervención de un patrullero de la Policía de la Ciudad y permitió que los denunciantes pusieran en común sus relatos.

El primer episodio: una cervecería, un auto y dos hombres desorientados

El primer hecho investigado comenzó alrededor de las 3.20 del 22 de agosto de 2024 en la cervecería Mitos, ubicada sobre Gaona al 4000. Allí, dos primos que viven en el Bajo Flores conocieron a Callamullo y a su amiga.

Según la reconstrucción publicada por Infobae, las jóvenes dijeron que estaban acompañadas por un amigo presentado como primo de una de ellas y que no podían dejarlo solo. Ese hombre se incorporó al grupo y luego fue señalado como un presunto cómplice.

Los cuatro terminaron compartiendo vodka durante un recorrido en el automóvil de uno de los hombres, que se desplazó hasta la zona de Parque Chacabuco. Unas tres horas después, los primos estaban desorientados. Uno de ellos deambulaba descalzo y aturdido, mientras que el otro dormía en el asiento trasero.

Los denunciantes sostuvieron que les habían robado los teléfonos celulares, un Apple Watch, tarjetas de débito, licencias de conducir y otros objetos personales. También advirtieron que habían perdido sus zapatillas y señalaron que en el vehículo quedaron latas de vodka y un blíster de un psicofármaco.

La presencia de esos elementos fue incorporada a la investigación, aunque su valor probatorio debe analizarse junto con las restantes evidencias del expediente.

Los elementos denunciados como robados

En el episodio que involucró a los primos, los denunciantes mencionaron teléfonos celulares, un reloj inteligente, documentación personal, tarjetas bancarias y calzado. En el auto quedaron envases de vodka y un blíster de un medicamento, según la reconstrucción periodística.

El mensaje que llevó a una falsa coima policial

El padre de uno de los hombres fue quien logró localizar a las víctimas mediante la ubicación del teléfono celular de su hijo. Durante la madrugada recibió mensajes que le hicieron creer que el joven había sido detenido por la Policía y que necesitaba dinero para recuperar la libertad.

Uno de los mensajes, reproducido en la reconstrucción de Infobae, decía: “Pa, me detuvo la policía, me pide que le dé algo para que me deje salir”. El hombre recibió también otro pedido para transferir dinero y decidió enviar alrededor de $50.000.

La investigación determinó que no había existido la detención policial que describían los mensajes ni un pedido de coima por parte de los efectivos. El receptor de la transferencia fue identificado durante la causa y terminó sobreseído.

El episodio agrega un elemento particular al expediente: además de los robos denunciados, se investigó el uso de una historia falsa sobre una supuesta intervención policial para obtener dinero de un familiar preocupado por la situación de la víctima.

Un segundo ataque denunciado seis días después

El 28 de agosto de 2024 se produjo el segundo episodio incorporado a la causa. Según la denuncia, un hombre conoció a las mujeres en la cervecería Staff, también ubicada en Flores.

El hombre aceptó una bebida, pero después intentó alejarse del grupo. De acuerdo con su relato, las jóvenes insistieron en acompañarlo cuando caminaba desorientado hacia una parada de colectivo. Tras perder el conocimiento, habría sido subido a un automóvil y trasladado hasta la zona de General Paz y Vélez Sarsfield.

Cuando recuperó la conciencia, denunció que le faltaban el teléfono celular y aproximadamente $300.000 que llevaba entre sus pertenencias. También afirmó que dos hombres a los que no logró identificar lo habían golpeado.

Los investigadores incorporaron este relato a la secuencia atribuida a Callamullo y a su entorno. La vinculación entre los episodios y la participación concreta de cada sospechoso deberán ser determinadas durante el proceso judicial.

El reconocimiento en la discoteca Virus

Tres días después del segundo episodio, el 31 de agosto, las dos mujeres fueron a bailar a la discoteca Virus, sobre la avenida Rivadavia, en Flores. Allí se encontraron con los dos primos que habían denunciado el robo del 22 de agosto. También se cruzaron con el hombre que había denunciado el segundo ataque.

Las víctimas reconocieron a las mujeres y comenzaron a reclamarles. La discusión se trasladó a la calle, donde intervino un patrullero de la Comisaría Vecinal 7C de la Policía de la Ciudad.

Durante el procedimiento, los agentes encontraron una pastilla azul en poder de Callamullo. Según el relato publicado, ella respondió que era para dormir. A su amiga, que era menor de edad al momento de los hechos, le secuestraron seis blísteres de clonazepam de dos miligramos por comprimido.

La coincidencia de las víctimas y las sospechosas en el mismo lugar permitió que se conectaran los relatos de ambos episodios. La investigación avanzó a partir de esos reconocimientos y de los elementos incorporados al expediente.

Qué ocurrió con las acusadas

Callamullo fue elevada a juicio a fines de 2024 en un expediente remitido al Tribunal Oral en lo Criminal N.º 13. El caso incluye a un presunto cómplice identificado con posterioridad y continúa bajo investigación judicial.

La amiga que era menor de edad cuando sucedieron los hechos acordó una pena mediante un procedimiento abreviado ante el Tribunal de Menores N.º 1. Semanas antes de la publicación de Infobae, recibió dos años de prisión en suspenso por el delito de robo en poblado y en banda.

Esa condena corresponde a su situación procesal y no equivale a una sentencia contra Callamullo. La responsabilidad de la mujer que espera el juicio y la de los restantes acusados deberán evaluarse en sus respectivos procesos.

La causa también examinó el papel del hombre presentado como un supuesto primo, señalado como presunto colaborador. La Justicia deberá establecer, a partir de la prueba incorporada, qué hechos se acreditan y cuál fue la participación de cada persona.

Qué se sabe de la causa

El expediente reúne dos episodios denunciados en agosto de 2024, el hallazgo de bebidas y medicamentos tras uno de ellos, el reconocimiento posterior de las sospechosas en una discoteca y una transferencia de dinero motivada por una falsa coima policial.

Callamullo espera el juicio oral, mientras que su amiga, que era menor de edad cuando ocurrieron los hechos, recibió dos años de prisión en suspenso. La situación judicial de cada una es diferente y las acusaciones pendientes deben ser resueltas por los tribunales.

Foto sugerida: imagen de la discoteca Virus, en Flores, donde las víctimas reconocieron a las sospechosas.

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