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El principal gremio docente de La Rioja analiza no retomar las clases el lunes 27 de julio, después de rechazar el esquema salarial anunciado por el Gobierno de Ricardo Quintela, que incorpora sumas fijas y bonos provinciales, pero destina apenas un 4% de incremento al sueldo básico. La Asociación de Maestros y Profesores (AMP) cuestiona que la mayor parte del aumento no se incorpora al básico, lo que afecta la carrera docente y las futuras jubilaciones.
EN 30 SEGUNDOS:
- La Asociación de Maestros y Profesores (AMP) evalúa no retomar las clases el lunes 27 de julio.
- El Gobierno provincial ofreció un 4% al básico más $70.000 remunerativos y $50.000 en Chachos.
- El gremio cuestiona que el grueso del aumento no se incorpora al básico y afecta la carrera docente.
- El conflicto sigue abierto a pocos días del reinicio del ciclo lectivo.
El principal gremio docente de La Rioja analiza no retomar las clases el lunes 27 de julio, después de rechazar el esquema salarial anunciado por el Gobierno de Ricardo Quintela, que incorpora sumas fijas y bonos provinciales, pero destina apenas un 4% de incremento al sueldo básico. La Asociación de Maestros y Profesores (AMP) cuestiona que la mayor parte del aumento no se incorpora al básico, lo que afecta la carrera docente y las futuras jubilaciones.
El Gobierno informó que el aumento promedio para los empleados estatales se ubicará entre el 14% y el 15%. En el sector educativo, el paquete combina una suba del 4% al básico, $70.000 remunerativos no bonificables y otros $50.000 mediante Chachos, la cuasimoneda provincial. La administración de Quintela aseguró que, con el nuevo esquema, un docente inicial frente al aula alcanzará un salario cercano a $1 millón. También sostuvo que la mejora representa una inversión adicional de aproximadamente $12.200 millones mensuales para el Estado provincial.
La AMP cuestionó esa presentación porque la mayor parte del incremento no se incorpora al básico. Según el sindicato, el porcentaje aplicado sobre ese componente representa una mejora cercana a los $15.000, mientras que las sumas no bonificables no repercuten de la misma forma sobre antigüedad, jerarquías y carrera docente. El sindicato también afirmó que no existió una paritaria real en la que pudiera discutirse la composición del aumento. La decisión habría sido comunicada por el Ejecutivo sin un acuerdo previo con la organización, lo que dejó abierto el conflicto a pocos días de la vuelta a las aulas.
El esquema salarial propuesto por Quintela incluye un componente que genera particular controversia: los Chachos. Esta cuasimoneda provincial, que circula en La Rioja, puede utilizarse en comercios adheridos dentro de la provincia, pero no tiene la misma aceptación que el peso y no sirve para gastos fuera de la provincia. Para los docentes, esto representa una limitación significativa, ya que una parte de su salario queda atada a una moneda de curso restringido que no resuelve todos sus gastos. El Gobierno de Quintela defiende su uso como una herramienta para mantener el consumo en la provincia y sostener el empleo local, pero el gremio lo considera insuficiente.
El conflicto docente en La Rioja es un reflejo de las tensiones que atraviesan varias provincias argentinas en materia salarial. Los gremios docentes reclaman aumentos que se incorporen al sueldo básico, ya que esto impacta directamente en la antigüedad, las jerarquías y las futuras jubilaciones. La utilización de sumas fijas y bonos, como los Chachos, es cuestionada porque no tienen el mismo efecto a largo plazo. El Gobierno de Quintela, por su parte, argumenta que el paquete salarial representa un esfuerzo significativo para las arcas provinciales y que busca garantizar un piso salarial para los docentes. Sin embargo, la falta de acuerdo con el gremio principal deja abierta la posibilidad de un paro que paralice el inicio de clases.
Hasta el cierre de la evaluación gremial, el paro no estaba formalmente confirmado. La amenaza puede desactivarse si existe una convocatoria y una propuesta que modifique el esquema cuestionado. Pero la proximidad del reinicio escolar deja escaso margen. La provincia conocía antes del receso los reclamos salariales y decidió anunciar una fórmula que el principal sindicato considera insuficiente. La incorporación de Chachos agrega una controversia particular. El bono puede utilizarse en determinados comercios y circuitos provinciales, pero no posee la misma aceptación que el peso ni resuelve todos los gastos de una familia fuera de La Rioja.
Si las escuelas no abren el lunes, no será por una crisis inesperada, sino el resultado de una política salarial que Quintela anunció como aumento, pero que no consiguió transformar en acuerdo. La decisión final está en manos de los docentes, que deberán definir si aceptan la propuesta o profundizan el conflicto en un contexto de ajuste y restricciones fiscales. La comunidad educativa de La Rioja espera una solución que garantice el inicio del ciclo lectivo y la continuidad de las clases. El gobierno de Quintela, por su parte, insiste en que el esfuerzo económico es el máximo posible y que el diálogo sigue abierto, pero el tiempo se agota.
EL CONFLICTO SALARIAL EN LA RIOJA
El conflicto docente en La Rioja es un reflejo de las tensiones que atraviesan varias provincias argentinas en materia salarial. Los gremios docentes reclaman aumentos que se incorporen al sueldo básico, ya que esto impacta directamente en la antigüedad, las jerarquías y las futuras jubilaciones. La utilización de sumas fijas y bonos, como los Chachos, es cuestionada porque no tienen el mismo efecto a largo plazo. El Gobierno de Quintela, por su parte, argumenta que el paquete salarial representa un esfuerzo significativo para las arcas provinciales y que busca garantizar un piso salarial para los docentes. Sin embargo, la falta de acuerdo con el gremio principal deja abierta la posibilidad de un paro que paralice el inicio de clases.
LA PARTICULARIDAD DE LOS «CHACHOS»
Los Chachos son una cuasimoneda provincial que circula en La Rioja y que se utiliza para completar ingresos de los empleados estatales. Puede usarse en comercios adheridos dentro de la provincia, pero no tiene la misma aceptación que el peso y no sirve para gastos fuera de La Rioja. Esto genera controversia entre los trabajadores, que consideran que esta modalidad no resuelve todos sus gastos. El Gobierno de Quintela defiende su uso como una herramienta para mantener el consumo en la provincia y sostener el empleo local. Sin embargo, para los docentes, el hecho de que una parte de su salario esté atada a una moneda de curso restringido representa una limitación significativa, especialmente en un contexto de inflación y ajuste.
La decisión de la AMP de no retomar las clases no es un hecho aislado. Se enmarca en un contexto de creciente conflictividad social y sindical en todo el país, donde los trabajadores del sector público reclaman mejoras salariales que compensen la pérdida del poder adquisitivo. En ese sentido, el caso de La Rioja es un termómetro de las tensiones que atraviesan las provincias argentinas, donde los gobiernos locales enfrentan dificultades para equilibrar sus presupuestos con las demandas de los gremios.
















