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Las autoridades venezolanas actualizaron este martes el balance oficial de víctimas del doble terremoto que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio. Según informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, la cifra de fallecidos ascendió a 1.943, mientras que 10.571 personas resultaron heridas.
El informe oficial también indica que 15.866 personas permanecen damnificadas, 28.380 reciben atención médica y 69 refugios temporales continúan funcionando para asistir a quienes perdieron sus viviendas.
Las tareas de búsqueda y rescate siguen concentradas principalmente en el estado de La Guaira, la zona más afectada por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5. En los operativos participan 26.121 efectivos venezolanos, 15.467 voluntarios y 51 delegaciones internacionales especializadas en rescate.
Hasta el momento, los equipos de emergencia lograron rescatar con vida a 6.461 personas. Entre los casos más conmovedores se encuentra el de un niño de tres años que fue encontrado con vida tras permanecer casi seis días bajo los escombros de un edificio en La Guaira, en un operativo encabezado por rescatistas de Jordania.
Mientras avanzan las tareas de recuperación, organismos internacionales advirtieron sobre el agravamiento de la crisis humanitaria. La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) alertó sobre la escasez de alimentos, la falta de refugios adecuados y el deterioro de las condiciones sanitarias en las zonas afectadas.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que varios hospitales trabajan al límite de su capacidad y advirtió sobre el riesgo de brotes de enfermedades debido al colapso de los servicios básicos y al hacinamiento en los centros de evacuados.
En paralelo, continúan llegando equipos internacionales de asistencia y ayuda humanitaria, mientras los países del Mercosur coordinan el envío de recursos para colaborar con las tareas de emergencia.
Las autoridades mantienen activos los operativos de búsqueda entre los edificios colapsados, aunque los especialistas reconocen que las posibilidades de hallar nuevos sobrevivientes disminuyen con el paso de los días.













