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Mientras la Comisión Europea y países como Noruega encienden las alarmas por las vulnerabilidades en el software y la presencia de backdoors en vehículos producidos bajo el régimen de Beijing, el gobierno de Pedro Sánchez mantiene una postura pasiva. El Pentágono ya prohibió la circulación de marcas como BYD en bases militares clave por razones de seguridad nacional.
El desembarco masivo y la amenaza del «backdoor»
La industria automotriz respaldada por el régimen chino desplegó una agresiva ofensiva comercial en suelo español. Marcas como SAIC, BYD, Chery, Geely, XPeng y Dongfeng no solo introdujeron sus modelos, sino que pasaron a controlar firmas históricas del continente europeo como MG, Lotus o Volvo.
Favorecidos por millonarios subsidios estatales concedidos por Beijing, estos vehículos eléctricos e híbridos ingresan al mercado con precios sensiblemente inferiores a los producidos en las plantas locales de Barcelona o Navarra.
Sin embargo, detrás del equipamiento tecnológico y los costos competitivos crece la alerta técnica: el riesgo cierto de backdoors (accesos traseros) instalados en los sistemas operativos de navegación y asistencia.
La ley de Beijing y las pruebas registradas en Noruega
De acuerdo con la Ley de Inteligencia Nacional de China, las compañías tecnológicas y automotrices tienen la obligación legal de colaborar activamente con el Ministerio de Seguridad del Estado.
La preocupación dejó de ser teórica tras un reciente ejercicio militar en el aeropuerto de Oslo, Noruega. Durante las maniobras, efectivos del ejército descubrieron que vehículos de la marca Deepal (Changan Automobile) grababan imágenes continuas a través de sus cámaras integradas, las cuales contaban con la capacidad técnica de ser monitoreadas de forma remota desde Beijing.
Pese a los informes de inteligencia y los señalamientos de la Comisión Europea sobre el uso indebido de datos de geolocalización e imagen, las autoridades del Palacio de la Moncloa no han solicitado auditorías sobre los microprocesadores ni los códigos fuente que ingresan a España.
La reacción de Estados Unidos y el veto en bases militares
Frente a la inacción del Ejecutivo español, otras potencias han implementado restricciones severas. Estados Unidos prohibió el uso de chips o software de conducción autónoma de origen chino en su parque automotor.
En esa misma línea, el Pentágono vetó esta semana el ingreso de cualquier vehículo fabricado por BYD —incluyendo autos particulares, taxis y transporte de carga— a la base aérea de Kadena, ubicada en Okinawa, Japón.
La instalación militar es considerada un enclave estratégico ante un eventual conflicto armado en Asia Oriental, por lo que el mando militar estadounidense resolvió bloquear de forma inmediata la presencia de tecnología vehicular conectada a servidores de la República Popular China.

















