Lunes 7 de septiembre de 2026
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Máximo Kirchner y Axel Kicillof profundizan la disputa por el liderazgo del peronismo bonaerense

7 min de lectura

La interna atraviesa el control del PJ provincial, el armado electoral y la definición de candidaturas. El rol de Cristina Kirchner aparece como uno de los principales puntos de tensión entre ambos sectores.

La interna del peronismo bonaerense volvió a quedar expuesta y tiene como protagonistas centrales a Máximo Kirchner y Axel Kicillof. La disputa gira alrededor de la conducción del espacio, el armado electoral y, especialmente, el poder para definir candidaturas de cara a los próximos desafíos electorales.

Para el analista político y escritor Martín Rodríguez, el enfrentamiento debe ser entendido dentro del propio universo kirchnerista y no como una disputa entre dos proyectos políticos completamente diferentes.

Según su interpretación, la pelea actual tiene una dimensión menor que otras grandes internas históricas del peronismo, ya que no está atravesada por diferencias profundas respecto de un modelo económico o de un proyecto de país.

La pelea por “la lapicera”

Uno de los conceptos que mejor resume la interna es el de “la lapicera”: quién tiene la última palabra a la hora de definir candidaturas, negociar acuerdos y ordenar el funcionamiento político del peronismo bonaerense.

En ese esquema, la relación con Cristina Fernández de Kirchner ocupa un lugar central.

Rodríguez consideró que la expresidenta busca conservar su capacidad de decisión dentro del peronismo y mantener un rol determinante como electora, especialmente en la definición de candidaturas y en la organización del espacio político que todavía reconoce su liderazgo.

El Instituto Patria y el domicilio de San José 1111 aparecen, en esa lectura, como ámbitos desde los cuales Cristina continúa ejerciendo influencia sobre dirigentes y sectores del kirchnerismo.

La discusión no se limita, entonces, a quién encabeza formalmente el PJ bonaerense. El verdadero conflicto pasa por determinar quién controla las decisiones políticas y quién tiene capacidad para cerrar acuerdos electorales.

Kicillof y Máximo, dos recorridos que se cruzaron

Rodríguez sostuvo que Máximo Kirchner y Kicillof comparten buena parte de su recorrido dentro del kirchnerismo. Por eso, consideró que sus diferencias actuales no se explican por proyectos ideológicos contrapuestos, sino por la disputa por el liderazgo.

Kicillof ganó protagonismo durante el segundo mandato presidencial de Cristina Kirchner, primero como una figura central en las discusiones económicas y posteriormente como uno de los dirigentes de mayor peso durante el gobierno de Alberto Fernández.

Su crecimiento político lo llevó finalmente a convertirse en gobernador de la provincia de Buenos Aires y en uno de los principales dirigentes con aspiraciones de liderazgo dentro del peronismo.

Máximo Kirchner, en tanto, construyó su liderazgo a partir de su identificación con el kirchnerismo y de su lugar como referente de La Cámpora.

Según Rodríguez, el diputado busca recuperar referencias y apoyos vinculados al denominado kirchnerismo original. Sin embargo, esa estrategia no modificaría la naturaleza de fondo de la disputa.

Una interna distinta a las grandes peleas del peronismo

El analista comparó el enfrentamiento actual con otras disputas históricas del peronismo, como las protagonizadas por los sectores renovadores y verticalistas, la pelea entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde o el enfrentamiento entre Néstor Kirchner y el propio Duhalde.

A diferencia de aquellos episodios, Rodríguez consideró que la interna actual tiene menos territorio, menos contenido ideológico y menor densidad política.

En esas disputas anteriores estaban en juego modelos de país, programas económicos y liderazgos territoriales con presencia en distintas provincias.

La pelea entre Máximo Kirchner y Kicillof, en cambio, se concentra fundamentalmente en el territorio bonaerense y en la estructura política del kirchnerismo.

Cristina Kirchner, la figura que todavía ordena el espacio

Uno de los interrogantes centrales es cuánto poder conserva Cristina Kirchner para intervenir en el futuro del peronismo.

Rodríguez recordó que la expresidenta tuvo una participación directa en las elecciones de 2017 y 2019, mientras que Máximo Kirchner construyó su liderazgo sin atravesar una competencia electoral propia de alcance comparable.

Por eso, la capacidad de Cristina para definir candidaturas continúa siendo uno de los principales factores de la interna.

La discusión por el liderazgo bonaerense está estrechamente vinculada con esa capacidad de decisión. Cada sector busca aumentar su margen de autonomía, pero al mismo tiempo necesita evaluar cuánto puede alejarse de la expresidenta sin perder respaldo dentro del espacio.

Massa, el antecedente de una disidencia con peso propio

En este escenario, Sergio Massa aparece como un antecedente relevante.

Rodríguez lo ubicó como la última figura bonaerense que logró construir una disidencia peronista con volumen propio. Su aparición electoral en 2013, al frente del Frente Renovador, significó un desafío importante para el kirchnerismo y puso en agenda temas como la seguridad y la modificación del impuesto a las ganancias.

Massa logró entonces representar a sectores medios y populares del área metropolitana y construir una estructura política con autonomía respecto del kirchnerismo.

Con el paso de los años, sin embargo, su papel cambió. El exministro de Economía pasó a ocupar un lugar más vinculado con la articulación y la negociación entre distintos sectores del peronismo.

Una eventual candidatura competitiva de Massa dependerá, según el análisis, de cómo evolucione la interna y de cuál sea la posición que adopte Cristina Kirchner.

El escenario nacional condiciona la pelea bonaerense

La interna peronista se desarrolla, además, en un escenario nacional dominado por el gobierno de Javier Milei, la evolución del dólar y los cambios en el mercado laboral.

Para Rodríguez, el oficialismo puede atravesar momentos de tensión política sin pagar costos inmediatos cuando logra sostener determinadas variables económicas, especialmente el tipo de cambio y la inflación.

El analista consideró que la desaceleración de los precios constituye un factor político relevante, aunque aclaró que una menor inflación no necesariamente significa una mejora general de la economía.

En paralelo, señaló que la expansión del trabajo mediante aplicaciones modificó la forma en que amplios sectores sociales atraviesan las crisis económicas.

A diferencia de lo ocurrido durante la crisis de 2001, cuando el desempleo y la falta de ingresos impulsaron fuertes movimientos de desocupados, actualmente muchas personas combinan distintas actividades, horarios y trabajos informales para sostener sus ingresos.

Malvinas, un consenso que no garantiza votos

Otro de los temas abordados por Rodríguez fue la cuestión Malvinas, que definió como uno de los pocos consensos políticos y sociales que mantiene la Argentina.

El reclamo de soberanía sobre las islas reúne apoyos de sectores ideológicamente diferentes y quedó incorporado a la Constitución Nacional en 1994.

Sin embargo, el analista diferenció ese consenso de una eventual ventaja electoral. Una posición favorable al reclamo argentino no implica necesariamente un beneficio directo en las urnas para el Gobierno que la impulse.

Como antecedente, recordó el acto encabezado por Cristina Kirchner en 2012 relacionado con la difusión del informe Rattenbach, que contó con la presencia de dirigentes de diferentes espacios políticos.

Un peronismo que busca definir su futuro

La disputa entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof se encuentra así atravesada por una pregunta más amplia: quién tendrá la capacidad de ordenar al peronismo bonaerense en los próximos años.

El control de las candidaturas, los acuerdos con intendentes y gobernadores y el vínculo con Cristina Kirchner serán factores decisivos para definir el equilibrio interno.

Mientras el Gobierno de Milei mantiene el centro de la escena nacional, el peronismo enfrenta el desafío de resolver su propia conducción.

Para Rodríguez, el espacio necesita recuperar capacidad para discutir los problemas concretos de la sociedad y superar una dinámica concentrada exclusivamente en las disputas entre dirigentes.

La definición del liderazgo bonaerense será, en ese sentido, uno de los primeros capítulos de una reorganización del peronismo que todavía está en plena disputa.

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