4 min de lectura
El oficialismo responsabiliza públicamente a Victoria Villarruel por el fracaso legislativo, pero puertas adentro recrudecen las internas. Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger y el entorno de Karina Milei quedaron bajo cuestionamiento por la fallida estrategia parlamentaria.
La decisión del Gobierno de retirar el capítulo de reforma de la Ley de Tierras antes de su tratamiento en el Senado dejó al descubierto una fuerte interna dentro de La Libertad Avanza. Aunque la postura oficial fue atribuir la derrota política a la vicepresidenta Victoria Villarruel, en los distintos sectores del oficialismo comenzaron a multiplicarse los reproches por la estrategia legislativa y las negociaciones fallidas.
En la Casa Rosada sostienen que la responsabilidad recae sobre la conducción del Senado y minimizan el traspié. «Son negociaciones, puede pasar», señalaron cerca del presidente Javier Milei. Sin embargo, esa versión contrasta con el clima interno, donde distintos funcionarios y operadores políticos comenzaron a buscar responsables por la caída de uno de los proyectos que el Ejecutivo consideraba prioritarios.
Bullrich, en el centro de las críticas
Uno de los principales blancos de los cuestionamientos internos fue Patricia Bullrich, encargada de conducir la estrategia política del oficialismo en la Cámara alta.
Sectores alineados con Karina Milei sostienen que la ministra transmitió un exceso de confianza al asegurar que el Gobierno contaba con los votos necesarios para aprobar la iniciativa. Según esas versiones, esa evaluación equivocada llevó a sostener una estrategia que terminó desmoronándose horas antes de la sesión.
«Vendieron que los votos estaban y finalmente no aparecieron», resumió una fuente del oficialismo, que también cuestionó la capacidad de «porotear» el respaldo parlamentario.
Los Menem y la negociación con los gobernadores
Las críticas también alcanzaron al equipo político de Karina Milei, especialmente a los hermanos Martín y Eduardo Menem, señalados por sectores internos como responsables de una negociación insuficiente con los gobernadores.
Desde el espacio que responde a Santiago Caputo sostienen que el oficialismo no logró consolidar acuerdos políticos porque aún no definió una estrategia electoral clara con los mandatarios provinciales para las elecciones del próximo año.
En ese sector consideran que resulta difícil exigir respaldo legislativo sin ofrecer certezas sobre futuras alianzas políticas en cada distrito, una situación que, aseguran, ya había generado dificultades durante 2025.
Sturzenegger también quedó bajo la lupa
Otro de los dirigentes alcanzados por los cuestionamientos fue el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, impulsor de la reforma.
Dentro del bloque libertario le reprochan haber impulsado proyectos de gran alcance y alta complejidad política, que obligan a negociar múltiples intereses al mismo tiempo y elevan el riesgo de sufrir derrotas parlamentarias.
Fuentes del oficialismo reconocen, además, que el ministro atraviesa un momento incómodo tras las críticas internas y por otros conflictos recientes vinculados a reformas impulsadas por su cartera.
Un nuevo frente político
El oficialismo también tomó nota de las críticas opositoras dirigidas al senador Joaquín Benegas Lynch, luego de que trascendiera su participación en una empresa vinculada a la comercialización de tierras para extranjeros.
Aunque desde La Libertad Avanza consideran que se trata de un intento de desgaste político, admiten que el episodio complicó el debate público en torno a la reforma y dio argumentos adicionales a la oposición durante la discusión parlamentaria.
Sin sanciones, pero con revisión de la estrategia
Pese al clima de tensión interna, en el Gobierno descartan cambios de nombres o sanciones políticas.
La conducción libertaria considera que tanto Bullrich como Sturzenegger continúan siendo piezas centrales del gabinete y mantienen la confianza del Presidente. Del mismo modo, el entorno de Karina Milei conserva un rol determinante dentro del armado político oficialista.
En cambio, la discusión apunta ahora a revisar el vínculo con los gobernadores y redefinir la agenda parlamentaria para concentrarse en proyectos considerados prioritarios y con mayores posibilidades de reunir consensos, como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Mientras tanto, en la Casa Rosada buscan dejar atrás el traspié legislativo y enfocarse en las próximas iniciativas. «Siempre hay que negociar», sintetizan cerca del Ejecutivo, donde aseguran que el objetivo central sigue siendo avanzar con las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno.














