Lunes 14 de septiembre de 2026
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Los desgarradores testimonios por el crimen del ex Puma Federico Martín Aramburu: “La vida no es la misma”

8 min de lectura

Su esposa, su madre, amigos y ex compañeros declararon ante la Corte de lo Penal de París durante una nueva jornada del juicio por el asesinato del ex jugador argentino. Todos coincidieron en destacar su personalidad y el profundo impacto que dejó su muerte.

La figura de Federico Martín Aramburu volvió a ocupar el centro de la escena este lunes en París. Durante la sexta jornada del juicio por el asesinato del ex Puma, ocurrido el 19 de marzo de 2022, familiares, amigos y antiguos compañeros reconstruyeron ante la Justicia francesa la personalidad del argentino y contaron cómo cambió sus vidas después de aquella noche.

La audiencia estuvo dedicada principalmente a reconstruir quién era Aramburu lejos del rugby. Los testimonios reunidos durante la investigación lo describieron como un hombre tranquilo, generoso, respetuoso y atento, que evitaba los conflictos y solía intervenir para apaciguar situaciones violentas.

Tenía 42 años cuando fue asesinado.

“La vida no es la misma”

Uno de los testimonios más conmovedores fue el de María Aramburu, esposa del ex jugador y madre de sus tres hijos.

La mujer relató ante el tribunal las consecuencias psicológicas que sufrió desde la muerte de su marido. Según los detalles recogidos por L’Équipe, recibe atención psicológica y, cuando recibió la noticia del asesinato, sufrió falta de aire, palpitaciones, ataques de llanto, angustia y dificultades para alimentarse con normalidad durante meses.

La madre de Aramburu, Cecilia, también declaró como parte civil y reconstruyó el momento en que recibió la noticia.

Su esposo había recibido una llamada de un amigo que quería saber qué había ocurrido con Federico. Ante la preocupación, llamó a María, quien confirmó la muerte.

Cecilia recordó aquella mañana con la voz quebrada y dejó una de las frases más duras de la jornada:

“Este crimen no debería haber ocurrido, podría haberse evitado”.

La madre sostuvo que su hijo se cruzó aquella noche con personas que salieron “con violencia dentro, con odio, con armas de fuego y una cierta forma de impunidad”.

Los dos principales acusados escucharon la declaración con la cabeza baja, según consignaron medios franceses.

Cecilia también expresó ante la Corte su preocupación por el comportamiento de los imputados y sostuvo que deberían comprender la gravedad de sus actos antes de volver a vivir en sociedad.

“Creo que estamos frente a criminales que no saben qué es la humanidad”, afirmó.

También recordó el impacto inmediato de la tragedia: “El médico me recetó medicamentos para que pudiera asistir al funeral. Durante el funeral, no entendía”.

Un amigo: “Encarnaba la bondad en estado puro”

Thomas Lievremont, ex capitán del Biarritz Olympique y amigo de Aramburu desde que ambos compartieron equipo en 2004, también declaró como parte civil.

El ex rugbier comparó el dolor por la muerte de Federico con las pérdidas de su padre y su hermano, quienes habían fallecido después de enfermedades prolongadas. Pero señaló que, a diferencia de aquellas experiencias, el paso del tiempo no consiguió aliviar la ausencia de su amigo.

“Encarnaba la bondad en estado puro, era alguien fiable, tranquilo, generoso y respetuoso”, recordó.

“Daba felicidad a la gente, facilitaba la vida. Nunca conocí a nadie así”, agregó.

Lievremont aseguró que la noche del 19 de marzo de 2022 marcó un antes y un después en su vida.

“Desde entonces, la vida no ha sido la misma”, declaró.

Al finalizar su testimonio, Hugues Vigier, abogado de Romain Bouvier, uno de los acusados, se acercó para decirle que había honrado la memoria de su amigo y de su familia.

Gonzalo Quesada no pudo contener las lágrimas

Entre quienes declararon estuvo también Gonzalo Quesada, ex Puma y actual entrenador de la selección italiana, quien mantuvo una estrecha amistad con Aramburu.

Quesada se emocionó hasta las lágrimas al hablar ante la Corte. Describió a Federico como un hombre “humano, alegre, generoso, fiel y leal” y aseguró que nunca lo vio perder el control durante las numerosas noches que compartieron.

“Desde que me uní al Biarritz Olympique, nos convertimos en hermanos”, explicó.

En un momento de su declaración tuvo que detenerse por la emoción.

Quesada también se refirió a las imágenes de la noche del crimen que conoció posteriormente a través de los medios. Aclaró que no estuvo presente, pero interpretó que el gesto de Aramburu de tomar de la capucha a Loïck Le Priol fue una reacción defensiva frente a lo que habría percibido como un maltrato hacia su amigo Shaun Hegarty.

Un hombre que intervenía para evitar peleas

Otros testimonios recogidos durante la investigación coincidieron en destacar una característica que se repitió durante la jornada: Aramburu era una persona que buscaba calmar los conflictos y no agravarlos.

Un antiguo osteópata del Biarritz Olympique recordó haberlo conocido cuando llegó al club. Con el tiempo, la relación profesional se transformó en amistad, entre otras cosas por una afición que compartían: el vino.

El especialista también contó un episodio ocurrido durante una visita a una ganadería de toros en la Camarga.

Uno de los animales escapó y se dirigió hacia él. Mientras los demás permanecían paralizados, Aramburu intervino para evitar que el hombre sufriera heridas graves.

Otra testigo, una antigua profesora de francés del País Vasco, recordó al ex Puma como un alumno aplicado y agradecido. Según su declaración, Aramburu y Shaun Hegarty buscaban continuar sus estudios mientras jugaban en Biarritz, como una preparación para su vida después del deporte.

Aramburu consiguió finalmente su diploma.

Los testimonios terminaron construyendo una imagen coincidente del argentino: un hombre que buscaba transmitir tranquilidad y que rara vez entraba en confrontaciones.

“No existe un Fede malo”, resumió uno de los testimonios reunidos durante la investigación sobre su personalidad.

El ataque que terminó con su vida

El juicio también reconstruye la secuencia que desembocó en el asesinato.

Según la investigación, Aramburu y su amigo Shaun Hegarty salieron del hotel después del enfrentamiento que había comenzado dentro del bar Mabillon, en París.

La discusión se inició cuando Loïck Le Priol, uno de los principales acusados, le dio una “pequeña bofetada” a Hegarty. Aramburu reaccionó tirándole de la capucha y se desencadenó una pelea.

De acuerdo con varios testigos, los dos rugbiers lograron imponerse en ese enfrentamiento.

La investigación sostiene que, posteriormente, los acusados localizaron a Aramburu y Hegarty cuando abandonaban el lugar.

La secuencia de los disparos es uno de los puntos centrales del juicio. El director de la investigación, el comisario Maximilien Gruselle, señaló que se efectuaron seis disparos en 45 segundos y que los últimos cuatro fueron realizados en apenas cuatro segundos.

Los testigos interrogados poco después del crimen describieron una escena similar: un hombre disparando contra otro con el brazo extendido.

Cuando la Policía llegó al lugar, el cuerpo de Aramburu estaba parcialmente oculto detrás de un biombo visual. La autopsia permitió establecer la gravedad del ataque: recibió dos impactos en la parte delantera del cuerpo —en el muslo derecho y las costillas izquierdas— y otros cuatro en la espalda, incluido uno en la columna vertebral.

La última noche del ex Puma

La noche del asesinato, Aramburu había cenado junto a Marcelo Bosch, José Orengo y Octavio Bartolucci, antiguos compañeros de la selección argentina.

Para el día siguiente tenía previsto asistir con amigos al partido entre Francia e Inglaterra por el Torneo de las Seis Naciones, en el Stade de France.

Su carrera internacional había incluido 22 partidos con Los Pumas y ocho tries. Uno de los más recordados fue el que marcó ante Francia en el partido por el tercer puesto del Mundial de 2007.

Después de retirarse del rugby profesional, se radicó en Biarritz, donde había sido bicampeón del rugby francés. También jugó en USA Perpignan, US Dax y Glasgow Warriors.

Más de cuatro años después de su asesinato, su familia y quienes compartieron su vida continúan intentando explicar ante la Justicia quién era Federico Aramburu.

Mientras el tribunal analiza las circunstancias de aquella madrugada de marzo de 2022, los testimonios de esta jornada dejaron una idea en común: para quienes lo conocieron, la muerte de Aramburu no solo terminó con una vida, sino que cambió para siempre la de todos los que estaban cerca de él.

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