Domingo 7 de junio de 2026

El último mensaje del Indio Solari: el Honoris Causa de la UBA, 21 días antes de morir

4 min de lectura

Buenos Aires, 5 de junio de 2026

El 15 de mayo de 2026, el Indio Solari recibió el reconocimiento académico más importante de la Argentina. No pudo estar en el Aula Magna. Mandó un video. Veintiún días después murió. Lo que dijo ese día suena hoy diferente.

La UBA y el rock: un encuentro que tardó décadas

Que la Universidad de Buenos Aires le otorgara un Doctorado Honoris Causa al Indio Solari no era un dato menor. Durante décadas, el músico y el mundo académico formal habían coexistido con mutua indiferencia. El Indio nunca buscó legitimación institucional: la suya era la legitimidad de las masas, de los recitales en descampados, de las letras que los jóvenes copiaban en los cuadernos y no podían explicar del todo pero sentían completamente.

Pero el 15 de mayo de 2026, el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la UBA reunió a autoridades, académicos, artistas y ricoteros para un reconocimiento que llegaba tarde pero no llegaba mal. El rector Ricardo Gelpi presidió la ceremonia. El vicerrector Emiliano Yacobitti fue quien pronunció el elogio académico.

El elogio que lo definió

Las palabras de Yacobitti resonaron en el Aula Magna y se multiplicaron en las pantallas de quienes seguían la ceremonia desde Plaza Houssay:

«Un artista que hizo de la originalidad una ética, que construyó uno de los lazos más intensos entre un músico y su comunidad en la historia cultural del país.» — Emiliano Yacobitti, vicerrector UBA, 15 de mayo de 2026

Gaspar Benegas, guitarrista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, recibió el diploma en nombre del Indio. Junto a un octeto de cuerdas, interpretó diez canciones del artista. Adentro del Aula Magna, el silencio entre tema y tema era el de la reverencia. Afuera, en Plaza Houssay, era el del asombro: cientos de ricoteros que nunca habían pisado esa facultad se encontraron parados frente a una institución que, por primera vez, hablaba su idioma.

El mensaje grabado: las últimas palabras públicas del Indio

Carlos Solari no pudo estar presente. El avance del Parkinson hacía imposible el traslado hasta la sede de la UBA. Pero mandó lo que podía mandar: un mensaje grabado desde su casa de Parque Leloir, proyectado para los presentes en el Aula Magna y transmitido en vivo para quienes esperaban afuera.

Ese video —sus últimas palabras dirigidas públicamente a la sociedad— fue interpretado ese día como un gesto de gratitud. Con la perspectiva de lo que ocurrió tres semanas después, suena a otra cosa. Suena a despedida.

El Indio Solari siempre fue esquivo con los medios, distante de las cámaras, reticente a cualquier forma de exposición que no fuera la del escenario. Que eligiera hablar desde su casa, en un video, para una ceremonia universitaria, dijo tanto de su estado físico como de la dimensión de su agradecimiento.

Afuera: Plaza Houssay se llenó de ricoteros

Mientras la ceremonia transcurría en el Aula Magna, la Plaza Houssay —frente a la Facultad de Medicina— se fue llenando de fanáticos que no tenían entrada pero querían estar cerca. Algunos siguieron la transmisión en vivo desde sus teléfonos. Otros simplemente estuvieron ahí, parados en la vereda, como si la presencia física alcanzara para algo.

Esa imagen —ricoteros frente a una universidad, escuchando un video de su ídolo proyectado adentro— resumió algo que el Indio siempre supo: que su público no necesitaba estar en el lugar correcto para sentir que estaba ahí.

21 días después

El 5 de junio de 2026, Carlos Alberto Solari fue hallado sin vida junto a la pileta de su casa en Parque Leloir. Tenía 77 años. El Parkinson, que lo había acompañado durante una década, había llegado al final de su camino.

El mensaje grabado para la UBA quedó como su última aparición pública. Sus últimas palabras ante la sociedad. Un cierre que, visto en retrospectiva, tiene la forma perfecta de un punto final: el reconocimiento de una vida entera de obra, recibido sin poder levantarse del sillón, enviado desde casa, en video, con la voz que todavía era suya.

«Vivir solo cuesta vida.» — Fragmento de Ropa sucia, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota — la frase que Cristina Kirchner eligió para despedirlo

El Indio Solari pagó ese costo hasta el final. Y lo que dejó, nadie lo va a poder apagar con solo soplar.

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