4 min de lectura
Marianela Palmero, alias «La Gringa Ludmila», madre de la hija de Claudio Barrelier y ex pareja del femicida, es señalada por una testigo como «compinche» de Soledad Andreani en la red de explotación de Wachitas. Su paradero es desconocido y los investigadores la buscan activamente.

La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó en las últimas horas un nuevo nombre que mantiene en vilo a los investigadores y a la opinión pública. Se trata de Marianela Palmero, una mujer de 32 años conocida en el ambiente nocturno de Córdoba como «La Gringa Ludmila», quien es señalada como la ex pareja de Claudio Barrelier y madre de una de sus hijas. Su aparición en el expediente abre una nueva línea de investigación que podría complicar aún más la situación de los tres detenidos.
El nombre de Palmero saltó a la luz gracias al testimonio de «Carla», una ex trabajadora sexual de Wachitas Bar que rompió el silencio en una entrevista televisiva. Según su relato, «La Gringa Ludmila» no era una simple espectadora en la trama del bar, sino que cumplía un rol de «directora o manager» dentro de la estructura y mantenía un vínculo estrecho con los principales investigados. «Esa mujer con Soledad eran compinches. No se la vio más, no la indagaron ni nada», disparó la testigo, apuntando directamente a la complicidad entre Palmero y Soledad Andreani, la tercera detenida por el crimen y dueña del Ford Ka utilizado para trasladar el cuerpo de Agostina.
Según «Carla», Ludmila frecuentaba el bar junto a Andreani y residía en la misma vivienda de calle Campillo donde Barrelier cometió el crimen. El dato que más inquieta a los investigadores es que el paradero de Marianela Palmero es un misterio desde que estalló el caso. «Es como un fantasma», describió Moria Casán en su programa, mientras que otras fuentes señalaron que está prófuga y que nadie sabe dónde está. La Justicia aún no la citó a declarar ni la imputó formalmente, pero su nombre ya forma parte del expediente y su búsqueda es prioritaria.
Las revelaciones de «Carla» complican aún más la situación de Soledad Andreani. La testigo describió el sistema de explotación que funcionaba en Wachitas: chicas menores de edad, una habitación en el primer piso con camas, venta de cocaína y un cuaderno con anotaciones de cada «salida». Andreani, según este testimonio, manejaba el negocio con mano firme y repartía las ganancias 50 y 50. «El bar Wachitas es el epicentro de una cadena de hechos irregulares que para la ley constituyen delito», sentenció el abogado Carlos Nayi.
La querella del padre de Agostina sostiene que «la cadena de responsabilidad no se agota en los tres detenidos» y que hay más personas involucradas. El testimonio de «Carla» y la aparición de «La Gringa Ludmila» refuerzan esa hipótesis. La abogada Fernanda Alaniz fue categórica: «El pacto de silencio se está rompiendo». Y advirtió que las declaraciones de los imputados en las últimas horas fueron de «total relevancia» para la investigación.
Los investigadores creen que Palmero tuvo un «papel decisivo» en la muerte de Agostina. Su vínculo con Barrelier y Andreani la coloca en el centro de la escena. La pregunta que ahora flota en los tribunales es: ¿dónde está «La Gringa Ludmila»? Y, sobre todo, ¿qué sabía ella de lo que ocurrió dentro de la casa de calle Campillo la noche del 23 de mayo? La respuesta podría ser la clave para cerrar el círculo de un caso que, lejos de terminar, se ensancha con cada nuevo testimonio.
Mientras tanto, la causa sigue su curso. Claudio Barrelier se abstuvo de declarar y fue imputado por homicidio triplemente calificado, con pena de prisión perpetua. Osvaldo Fassetta también se negó a declarar. Soledad Andreani será indagada este viernes. El secreto de sumario ya se levantó y se esperan nuevos datos de alto impacto en los próximos días. La Justicia avanza y el círculo se cierra.












